La nueva cara de BurdeosPor Emmanuel TresmontantBurdeos ha tenido que cargar durante mucho tiempo con la reputación de ser una ciudad "arrogante" y "cerrada sobre sí misma. Hoy, la increíble metamorfosis que se ha ido operado a los largo de los últimos años ha terminado por convertir a esta gran capital mundial del vino en la metrópolis más animada y cosmopolita del Suroeste francés. BURDEOS: LA EXTRAORDINARIA METAMORFOSIS Rehabilitación de los muelles y almacenes del puerto, acondicionamiento de la orilla derecha del río Garona, implantación del tranvía, restauración de monumentos, peatonalización de calles, apertura de 550 km de carril bici. Las obras efectuadas a velocidad de vértigo desde 2000 han conseguido hacer de Burdeos una ciudad luminosa, afable y tan europea como Barcelona, Nápoles o Ámsterdam... A 2 horas de España por carretera y menos de 3 de París en tren de alta velocidad, la sexta ciudad de Francia en número de habitantes (230.000) y PIB (67.000 millones de euros) es una joya de la arquitectura clásica. Pero más allá de sus suntuosas fachadas, Burdeos es una ciudad rebosante de vida, en ocasiones insólita, que hay que aprender a amar. ![]() © E. Tresmontant / ViaMichelin Los muelles: uno de los paseos más bellos de FranciaEl capítulo más espectacular de esta metamorfosis ha sido sin lugar a dudas la recuperación de los muelles (les quais) del Garona, un paseo fluvial de 4,5 kilómetros de largo que ha recobrado el esplendor del s. XVIII, cuando el puerto de Burdeos era el primero de Francia y el segundo de Europa. Finalizada la renovación proyectada por el urbanista Michel Corajoud, estos muelles de 80 metros de ancho han quedado abiertos a peatones y ciclistas. Del popular barrio deSaint-Michel (al sur) a los antiguos hangares del Quai de Bacalan (al norte), los bordeleses disponen por fin de un magnífico paseo a escala humana a orillas del Garona. Lejos de ser rectilíneos y homogéneos -como mandan quizá los cánones del urbanismo contemporáneo-, los muelles forman un mosaico en el que cada barrio muestra al río su propia idiosincrasia. De esta forma, en el popular Quai Sainte-Croix se está habilitando un parque de 5 hectáreas en el que de aquí a junio de 2008 se podrá jugar al voleibol y al baloncesto. En el suelo del Quai de la Douane está previsto instalar un inmenso espejo para que emita reflejos sobre la Place de la Bourse, el gran conjunto arquitectónico de Burdeos, mientras que el Quai des Chartrons ha dejado de ser el ruidoso barrio de los negociantes de vino siempre cortado por toneles y camiones. Sus casas del s. XVIII han sido totalmente restauradas y el muelle está ocupado hoy por terrazas de restaurantes y chiringuitos, áreas de juegos infantiles y un animado mercado dominical. El paseo por estos muelles inspiraba a Stendhal ya en 1838 la siguiente reflexión: "Sin lugar a dudas, Burdeos es la ciudad más bella de Francia". Ayer todavía la sentencia podía parecer excesiva, hoy quizá no tanto... ![]() © OTB / François Poincet El tranvía: el otro gran proyecto de la ciudadEn los años 50 el autobús acabó desplazando al tranvía, que contaba por aquel entonces con 38 líneas y una red de 200 km. Hoy, el tranvía vuelve con fuerzas renovadas y una técnica revolucionaria: el nuevo tranvía bordelés, inaugurado en 2003, se sirve de una tecnología nunca utilizada hasta el momento en distancias tan largas (43,7 km). Se trata del sistema ADS (Alimentación por el Suelo), de bajo impacto estético sobre el patrimonio histórico gracias a la supresión de los tendidos eléctricos aéreos. En tan sólo tres años, el tranvía ha conseguido dar nueva vida a ciertas zonas de la ciudad, sobre todo en la periferia y en la margen derecha, y se ha convertido en la espina dorsal sobre la que se articula toda el área metropolitana bordelesa. El mercado inmobiliario se ha disparado en torno a las líneas y los 70.000 estudiantes que hasta ahora vivían confinados en sus campus universitarios disponen al fin de un acceso directo al centro de la ciudad... Tras 50 años aplicando una política de transporte basada en el "todo para el automóvil", el ayuntamiento bordelés deja patente su voluntad de hacer de Burdeos una ciudad ecológica en la que los habitantes puedan dejar su coche en el garaje... Todo, gracias al tranvía. El Jardín Botánico: un rincón poco conocido![]() El barrio de la Bastide, situado en la margen derecha del Garona, fue en tiempos una zona industrial portuaria. Comparado con el fantástico decorado de teatro que ofrece la margen izquierda, donde cada casa dieciochesca es una obra de arte, este paisaje de instalaciones industriales y solares abandonados es cuanto menos desconcertante para el viajero. No así para los bordeleses, que son muy aficionados a cruzar a pie o en bicicleta el Puente de Piedra (construido en 1822 y con 487 metros de largo) para "echar el día" por esta parte cuando el tiempo lo permite. Vista desde el puente o desde la orilla opuesta, la panorámica de la place de la Bourse o de la place des Quinconces es fabulosa. Desde aquí se toman además las mejores fotos, sobre todo al final de la mañana. El jardín botánico, creado originariamente en 1726 para los médicos y boticarios, se extiende frente al embarcadero donde atracan los grandes cruceros*. Esta zona verde galardonada en 2003 con el premio Europeo del Paisaje consta de un jardín acuático surcado por alamedas y de un "huerto comunitario" cultivado por las gentes del lugar. Aquí podrá observar además una reconstitución de 13.500 m2 del litoral y la albufera aquitanos con sus dunas, sus acantilados, sus llanuras y sus landas. El jardín botánico intenta asimismo educar y sensibilizar a los problemas ligados a la escasez del agua: los métodos de regadío de las parcelas son ecológicos y se inspiran de las técnicas utilizadas actualmente en el Sáhel africano. ![]() © OTB / François Poincet CUANDO BURDEOS OLVIDA LAS FORMAS... En cuestión de vida nocturna y diversiones, Burdeos no era hasta hace poco sino un pálido reflejo de su rival Toulouse... Hoy aquella época pertenece al pasado. Para comprobarlo basta dar un paseo al caer la tarde por las calles del barrio de Saint-Pierre, pegado a la place de la Bourse. Ya se trate de la italianísima place du Parlement (con su fuente rodeada de terrazas), de la place Saint-Pierre (muy concurrida a causa del Bô Bar, una bodega especializada en vinos de producción ecológica) o de la place Camille Jullian (frecuentada por los cinéfilos que acuden a L'Utopia), el casco viejo de Burdeos baña cada tarde-noche en el buen humor general. Y si los estudiantes ha elegido como cuartel general el inmenso Bodegón Rock Café situado en la place de la Victoire, los noctámbulos más empedernidos suelen acudir a las dársenas situadas al norte, en el quai Armand Lalande. Estos antiguos barracones de la zona marítima han sido rehabilitados como bares de copas, restaurantes y discotecas a la moda (como la famosa Dame de Shanghai, situada en el Hangar G2). De día como de noche, nosotros le aconsejamos recorrer las calles y descubrir las pintorescas tabernas del barrio de Saint-Michel, menos a la moda pero también el más mediterráneo de Burdeos. El café de la Fraternité es conocido por su terraza y por su té moruno, mientras que el Girondia es muy apreciado por sus tapas. El mercado des Capucins se convierte cada mañana en un crisol de lenguas y aromas adonde portugueses, marroquíes, turcos y bordeleses de pura cepa acuden para comprar aves o conejos vivos... Mientras tanto, las verduleras de la vecina rue Elie-Gintrac se encargan de que el habla popular de Burdeos siga viva. Cada domingo alrededor de la Tour Saint-Michel, erigida en el s. XV, se celebra un mercadillo donde cada cual puede trocar sus muebles o intercambiar postales. Dónde alojarse"Une chambre en ville" Esta casa de huéspedes de la rue Bouffard, conocida por sus tiendas de antigüedades, consta de 5 habitaciones climatizadas repartidas entre tres plantas. Este edificio del s. XVIII ofrece una tranquilidad innegable en pleno corazón del Burdeos histórico y ha sido cuidadosamente restaurado por Ruud Van de Pol, un joven amante del arte originario de Ámsterdam. En el salón donde usted tomará el desayuno se exponen los grabados y pinturas de Gérard Béringer, un gran retratista nacido en 1947 cuya producción expresionista (ensalzada por Jean Clair, director del museo Picasso de París, y por el marchante de arte Heinz Berggruen) sigue la estela marcada por Julian Freund. 79 euros/noche, 8 euros/desayuno. UN PATRIMONIO DE EXCEPCIÓN La ciudad tiene una doble vertiente: mineral, con sus edificios de piedra clara de Aquitania; y mediterránea, con sus árboles, sus fuentes y sus plazas de clara inspiración italiana. Pero Burdeos, atrapada entre el calor de Las Landas y el frescor del Atlántico, es ante todo una ciudad de clima templado. Reflejo de ello es su arquitectura clásica del siglo dieciocho. Sin hacer una lista exhaustiva de todos sus monumentos, algunos de ellos declarados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nosotros le recomendamos descubrir Burdeos a través de una serie de lugares y edificios que, magníficamente restaurados, hacen de esta antigua ciudad mercantil una auténtica obra de arte comparable a Ámsterdam o Venecia. ![]() © E. Tresmontant / ViaMichelin Place de la Bourse: de visita obligadaLa place de la Bourse es a Burdeos lo que la place de la Concorde es a París. Ambas fueron proyectadas por el mismo arquitecto: Jacques-Ange Gabriel (1698-1782), gran servidor de Luis XV y Luis XVI y autor asimismo de la Ópera y el Petit Trianon de Versalles. La place de la Bourse fue construida en medio de los muelles fluviales entre 1730 y 1755 y su mayor particularidad es su planta: una herradura presidida en el centro por la fuente de las Tres Gracias y rodeada de fachadas con soportales y grandes ventanas decoradas con balcones y quitamiedos de hierro forjado. El mejor momento para verla es sin duda el mediodía, cuando los rayos de sol arrancan a la piedra destellos dorados. Todo el adoquinado se ha restaurado y la plaza ha sido cerrada al tráfico rodado. ![]() © E. Tresmontant / ViaMichelin El Grand ThéâtreHubo un tiempo (entre 1987 y 1995 para ser exactos) en que el Gran Teatro de Burdeos, dirigido por el gran director de orquesta Alain Lombard, era para la ciudad una vitrina internacional tan importante al menos como su equipo de fútbol, el Girondins de Burdeos... Quizá la política municipal en materia de música deje hoy bastante que desear comparada con las de Toulouse o Montpellier, pero ello no quita para que el Gran Teatro en sí siga siendo una obra maestra de visita obligada. Este edificio situado en la place de la Comédie, el corazón del Burdeos elegante, fue erigido en 1780 por el arquitecto Victor Louis (1731-1800) sobre los restos de un templo galorromano. Burdeos, que por aquel entonces gozaba de una prosperidad sin precedentes gracias a la actividad comercial del puerto, quiso rivalizar con París y dotarse de uno de los teatros más hermosos de Francia. En este sentido, la pureza de líneas de su fachada -realizada a la antigua, de 88 m de largo y rematada por una balaustrada- salta a la vista. Las noches de representación el gran coliseo vuelve a brillar con el esplendor de cuando Wagner, como buen asiduo, solía acudir hasta él para asistir a sus óperas. ![]() Los hôtels particuliersBurdeos fue durante mucho tiempo la residencia de una élite compuesta principalmente por ricos negociantes y magistrados. Todos éstos se hicieron construir suntuosos palacetes adornados con mascarones y elementos de hierro forjado y dotados en ocasiones de jardines. Algunos de los ejemplares más representativos se admiran en la rue Paul-Painlevé (antiguo Hôtel de l'Intendance) y en la rue de Castillon (Hôtel de Copmartin, en el número 9, reconocible por su monumental puerta; y Hôtel de Rolland, en el número 13). Fíjese en esta misma calle en la farmacia del número 28, decorada con un magnífico rótulo grabado que alaba las virtudes del agua de melisa del Carmen. En la esquina de la rue Margaux con la rue de Cheverus se alza el Hôtel de Brassier, cuya puerta está presidida por un imponente mascarón destinado a ahuyentar a los malos espíritus. Aquí residió durante cinco años el escritor y premio Nóbel François Mauriac. Las calles peatonalesBurdeos, antaño asfixiada por el tráfico rodado, respira hoy gracias a sus numerosas calles peatonales. De la place de la Comédie a la place de la Victoire, siguiendo el trazado de la antigua vía romana, se extiende la rue Sainte-Catherine, la calle de tiendas más larga de toda Europa (1,2 km). El cours de l'Intendance, que describe una suave pendiente entre la hermosa place Gambetta, de estilo Luis XV, y la place de la Comédie, concentra por su parte las tiendas de lujo y alta costura. Por la mañana temprano, cuando todo está todavía vacío y el sol se refleja en los adoquines, la calle ofrece una bonita perspectiva del Gran Teatro y las orillas del río. En la rue Vital Carles hallamos uno de los monumentos de la vida cultural bordelesa: la librerie Mollet. Todos los bordeleses en edad de comprar o leer un libro han pisado al menos una vez en su vida las losas de esta librería fundada hace más de un siglo. A pesar de la llegada a la ciudad de la FNAC, Mollat ha seguido desarrollándose y constituye hoy una de las librerías más importantes de Francia (2.200 m2 repartidos entre 5 tiendas). Exposiciones, libros raros, conferencias, una editorial... Éste es sin lugar a dudas uno de los focos más activos de la vida intelectual bordelesa. * Una veintena de buques atracan cada año prácticamente en pleno centro urbano. Burdeos es la segunda escala de cruceros de la fachada atlántica francesa. Información prácticaOficina de turismo Une chambre en ville 35 rue Bouffard. Tfno. 00 33/ (0)5 56 81 34 53 |