El "neumático verde" de Michelin: un medio para reducir el consumo de combustible
En general, cuando se habla de ahorrar energía y proteger el medioambiente se piensa inmediatamente en el motor. Sin embargo, los neumáticos -único contacto entre el coche y la carretera- juegan un papel esencial.
El parque automovilístico mundial comprende hoy día unos 800 millones de vehículos. Dentro de 25 años está cifra se habrá duplicado: 1.600 millones de vehículos circularán para entonces por el mundo. Esta perspectiva nos obliga desde ahora a considerar la gestión de los recursos energéticos y la defensa del medioambiente como una prioridad absoluta.
Desde 1992, Michelin se esfuerza en hacer entender a los automovilistas la repercusión del neumático desde el punto de vista energético. Y es que el neumático es responsable por sí solo del 20% del consumo de un coche y del 30% de un camión de gran tonelaje. Se calcula que de cada cinco veces que llenamos el depósito, una se consume única y exclusivamente por la resistencia a la rodadura de los neumáticos. A cada vuelta, el neumático se deforma para adaptarse a la forma de la carretera. Al deformarse, los componentes del neumático se calientan y disipan parte de la energía transmitida por el motor: es el fenómeno de resistencia a la rodadura.
El objetivo pues se perfila sin ambages: para disminuir al máximo la resistencia al rodamiento hay que dotar a los vehículos de un nuevo neumático de tipo radial y con bandas de rodamientos a base de sílice: el famoso "neumático verde". Estos neumáticos permiten ahorrar 3% de carburante, refuerzan la seguridad (gracias a una mayor adherencia) y duran tanto como unos neumáticos normales.
Si todo el parque automovilístico y de camiones europeo estuviera equipado con estos neumáticos de baja resistencia al rodamiento, el ahorro anual de carburante se cifraría en 4.500 millones de litros de gasolina. Las emisiones de CO2 por su parte se reducirían unos 15 millones de toneladas, el equivalente a lo que absorben en un año 600 millones de árboles.
La repercusión medioambiental de los "neumáticos verdes" desde 1992 es enorme: los 400 millones de ejemplares vendidos desde entonces en Europa han supuesto un ahorro de 12.000 millones de litros de carburante y 31 millones de toneladas de CO2 (el equivalente de lo que pueden captar 1.200 millones de árboles en un año).
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| | La repercusión del neumático en el consumo de carburante se demuestra rodando con neumáticos mal inflados. A 90 km/h, una presión 1 bar por debajo de la presión recomendada genera un consumo hasta un 3% superior al consumo en condiciones óptimas. Un neumático mal inflado engendra una distribución inadecuada de la presión sobre el suelo: el neumático se adhiere menos y se gasta más rápido, se deforma, se calienta y absorbe parte de la energía del motor. Por todo ello, antes de irse de vacaciones acuérdese de llenar las ruedas. Además no cuesta nada. | |
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El Michelin Energy, el más joven de la gama, es hoy por hoy la referencia del mercado en materia de neumático de baja resistencia al rodamiento. Su longevidad (calculada en kilómetros) es entre 20 y 40% superior a la media (lo cual implica también menos materia para reciclar).
El neumático verde Michelin A2 Energy, destinado a los camiones de gran tonelaje, permite a los transportistas reducir el gasto de carburante en un 6%. Una reducción considerable si tenemos en cuenta que un camión de gran tonelaje consume una media de 35 litros de carburante por cada 100 km recorridos. De esta forma, en el caso de un tractor o un semirremolque, el ahorro de carburante al cabo de un año puede llegar a compensar el coste de la totalidad de los neumáticos.
© Michelin