Mundial de fútbol 2006: quién es quien grupo por grupo
Grupo A: Alemania, Costa Rica, Polonia, Ecuador
Alemania, que juega a domicilio, es el favorito lógico de este grupo que a priori no debe darle grandes quebraderos de cabeza. Triple campeona del mundo y finalista del último mundial, la selección anfitriona aspira seriamente al título. Su entrenador, el ex atacante Jürgen Klinsmann, ha apostado desde un principio por la juventud y para este Mundial no ha dudado en incorporar a varias promesas de la cantera. Los amistosos le han dado más bien la razón pero la falta de experiencia de sus pupilos podría volverse en su contra.
El primer adversario de Alemania será Costa Rica. Los Ticos no son en principio máquinas de guerra, pero en otras ocasiones han demostrado que podían convertirse en auténticos aguafiestas: en 1990 lograron calificarse para los octavos de final dejando en el camino a Suecia y Escocia. En esta tercera calificación para la fase final (en 2002 fueron eliminados en la primera vuelta), la selección costarricense no se conformará con el papel de figurante.
Alemania se enfrentará luego a Polonia, un equipo en pleno renacer que logró impresionar durante la fase de calificación plantando cara a Inglaterra. Polonia quedó tercera en 1974 y 1982. Hoy su joven selección aspira a seguir los pasos de compatriotas consagrados como Maciej Zurawski, atacante del club escocés del Celtic Glasgow, que se perfila como digno sucesor de la gloria nacional, Zbigniew Boniek.
Alemania se las verá por fin con Ecuador, una selección que habrá que tomarse muy en serio en la que será su segunda participación consecutiva en una copa del mundo. Y con razón: durante la ronda eliminatoria se dieron el gusto supremo de vencer a Brasil. Espoleados por su atacante Agustín Delgado, su sueño es añadir el otro gran aspirante a su palmarés de vencidos.
Visto así, la Alemania de Klinsmann, apoyada por todo un pueblo, no tiene gran margen de error...
Grupo B: Inglaterra, Paraguay, Trinidad y Tobago, Suecia
En este grupo se perfilan dos favoritos, dos habituales de las fases finales: Inglaterra (12a participación) y Suecia (10a).
Los ingleses, que nunca pierden la ocasión de recordar al mundo que fueron ellos quienes inventaron el juego, siguen buscando obstinadamente una segunda victoria desde la que obtuvieron a domicilio en 1966. Desde entonces, cada vez que se acerca un mundial, su selección suele aparecer en todas las quinielas como vencedor potencial. Los compañeros de David Beckham y del talentoso Wayne Rooney tendrán que demostrar su valía desde esta primera vuelta.
En particular frente a Suecia, país del seleccionador inglés Sven-Göran Eriksson. Los vikingos son siempre unos adversarios duros de pelar y su palmarés habla más bien en su favor: una final en 1958 y dos terceros puestos en 1950 y 1994. Su juego colectivo siempre bien engrasado y el talento de sus atacantes pueden sorprender a más de uno.
En serio hay que tomarse también a Paraguay. Recordemos su buena actuación frente a Francia en los octavos de final de la copa del mundo 1998. El equipo de Roque Santa Cruz, atacante del Bayern Munich, puede convertirse en un rival difícil en cualquier momento, especialmente cuando no se lo espera.
Queda un equipo que gozará sin duda de la mayor simpatía del público: Trinidad y Tobago. Dirigida por el holandés Leo Beenhakker, antiguo entrenador del Real Madrid y seleccionador nacional de Holanda entre 1985 y 1990, esta selección no se contentará previsiblemente con aportar un simple toque de exotismo.
Grupo C: Argentina, Costa de Marfil, Serbia y Montenegro, Holanda
Existe la costumbre una vez efectuado el sorteo de elegir el grupo más difícil, ese en el que a nadie le gustaría figurar, y bautizarlo como el "grupo de la muerte". Esta vez, el insigne honor recae sobre el grupo C.
La lógica quiere que el equipo cabeza de serie, Argentina en este caso, y su inmediato seguidor, Holanda, gocen del favor de los pronosticadores. Sin embargo, con Costa de Marfil -considerada la mejor selección africana del momento y vencedor del gran Camerún durante las eliminatorias- y Serbia, artista acreditada del balón, todo es posible.
La selección argentina, campeona en 1978 y 1986 y finalista en 1930 y 1990, es siempre una de las grandes favoritas y no será su trayectoria en las eliminatorias quien lo desmienta. Además, y como ya viene siendo costumbre, los gauchos cuentan con el apoyo de toda una constelación de estrellas fichadas por los clubs más prestigiosos de Europa.
Pero cada punto puede ser precioso para Argentina, a empezar por los que pueda llevarse el 10 de junio en el partido contra la selección de Costa de Marfil, dirigida por el francés Henri Michel, perro viejo en estas lides (Alemania será su quinto mundial). El antiguo jugador del Nantes y capitán de la selección francesa puede confiar en el gran talento de jugadores como Didier Drogba o Bonaventure Kalou. Todas las ilusiones están pues permitidas.
El segundo partido opondrá el 11 de junio a holandeses y serbios. Los primeros, referencia del fútbol mundial, nunca pierden la esperanza de alzarse con la copa tras dos finales perdidas en 1974 y 1978. La joven generación naranja estará dirigida por Marco Van Basten, antigua gloria de los años 90. Los segundos pueden presumir de haber salido invencidos de los diez partidos eliminatorios y de haberse clasificado por delante de España.
Quiere decir todo esto, que los dos equipos que salgan de este grupo habrán demostrado ampliamente su solidez y que podrán aspirar con toda legitimidad a subir hasta lo más alto del mundial.
Grupo D: Méjico, Irán, Angola, Portugal
Puede que este grupo no sea a primera vista el más espectacular ni el más equilibrado, pero de ahí a hablar de él como el más débil hay un trecho. Como erróneo sería también negar a Méjico el mérito de jugar, por primera vez en su historia, como cabeza de serie.
Los Verdes son ya viejos habituales de la competición: a las órdenes de Ricardo Lavolpe, en Alemania juegan su decimotercera fase final. En 1970 y 1986 lograron llegar a jugar los cuartos de final, aunque en las últimas tres ediciones no han conseguido pasar de la primera vuelta. Este año los aztecas parecen dispuestos a romper el maleficio: su arma secreta, el delantero Jared Borgetti, mayor goleador de la fase clasificatoria a nivel mundial.
El otro favorito del grupo es nuestro vecino Portugal. El finalista del último campeonato de Europa sigue siendo uno de los valores sólidos del fútbol mundial y una eterna cantera de grandes talentos. En este sentido, que todavía no se haya estrenado con un buen puesto no deja de ser un misterio. Las tropas del capitán Luis Figo -otro "jubilado" que abandona su retiro- y del goleador Pedro Miguel Pauleta -pichichi de las eliminatorias europeas- parecen más dispuesta que nunca a acabar con las ilusiones de alguno.
Irán, que participa en su cuarta fase final, también es digna de respeto. Tanto más cuanto los iraníes podrán contar una vez más con el apoyo de su capitán y atacante Ali Daei, auténtica leyenda en su país (143 veces seleccionado). Este fuera de serie entró en la historia del fútbol mundial cuando durante las eliminatorias marcó su gol número cien en tanto que seleccionado. Un total que desde entonces ha subido hasta los 107 convirtiéndole en el mayor goleador de todos los tiempos.
Queda Angola, que participa en la primera fase final de su historia y que también puede ser considerada como un serio rival: en una fase eliminatoria por el Mundial no se vence por casualidad a Argelia o Nigeria, referencias absolutas del fútbol africano.
Grupo E: Italia, Ghana, Estados Unidos, República Checa
Llegamos a un grupo que promete, probablemente el más correoso después del grupo C.
Italia, tres veces campeona del mundo (1934, 1938 y 1982) y doble finalista (en 1970 y 1994), parte por supuesto como favorita. La Squadra Azzurra de Marcello Lippi nunca ha dejado de ser un valor seguro: sin llegar a convencer totalmente, los italianos logran imponer su juego basándose en una plantilla en constante renovación.
Frente a ellos, serios adversarios. Empezando por la República Checa que, curiosamente, juega su primera Copa del Mundo (Checoslovaquia fue finalista en 1934 y 1962). Esta selección no logró clasificarse en ninguna de las tres últimas fases finales, por lo que es de esperar que los checos vayan esta vez a por todas. Y no será sólo la sed de victoria lo que impulse a esta selección: este Mundial marcará el regreso de Pavel Nedved, estrella y capitán del equipo checo. Como ya hiciera Zinédine Zidane, el balón de oro 2003 abandonó su apacible retiro para sacar a su equipo del atolladero: la victoria en la última repesca contra Noruega fue crucial para su selección y la mayor alegría que Nedved podía dar a sus seguidores.
Los americanos hace tiempo que dejaron de ser los jugares de hockey o béisbol que irrumpían en el mundo del fútbol para probar fortuna. El balompié se ha convertido en algo muy serio desde el Mundial 1994, disputado en tierras americanas. Basta si no observar su increíble ascensión en Corea 2002, coronada por un puesto en cuartos de final (derrota 1-0 frente a Alemania). Los yanquis, que participan en su quinta fase final consecutiva, son hombres de recursos. Muchos de ellos además juegan en ligas europeas, por lo que no necesitan recibir lecciones de nadie. De hecho, la selección estadounidense se ha marcado el objetivo de llegar como mínimo a los octavos de final. Se la espera y se la teme.
Ghana por su parte se estrena en la competición, pero la historia advierte del peligro de infravalorar cualquier equipo africano. El talento de sus jugadores (Abedi Pelé en el pasado, Michaël Essien en la actualidad) está más que probado y Ghana querrá demostrar al mundo que su clasificación no es fruto de la casualidad.
Grupo F: Brasil, Croacia, Australia, Japón
Llegamos a las tres primeras víctimas del gigante brasileño, quíntuple campeón del mundo, poseedor del título e inmenso favorito de esta 18 edición de la Copa del Mundo. En pocas palabras, y para resumir el sentir general, en Alemania veremos a Brasil contra el resto del mundo.
Dicho esto, sería equivocado (e indecente) reducir los primeros partidos de la Seleção a un mero calentamiento. Por supuesto, cada uno de los compañeros del genial Ronaldinho puede reivindicar la categoría de "número uno", pero la experiencia demuestra (pensemos en Francia en Corea del Sur) que nadie tiene ganado nada de antemano. En este grupo, cada selección espera impaciente el momento de verse las caras con Brasil.
Empezando por los japoneses, entrenados por Zico, una de las mayores glorias de Brasil. Los nipones, que participan en su tercera fase final consecutiva, por fin van a poder medirse con su modelo. Será el 22 de junio en Dortmund y podemos apostar que no se contentarán con defender: no sería compatible con su mentalidad y menos aún con la del antiguo número 10 de la Seleção.
Lo mismo ocurre con Croacia, eterno equipo de aventureros cuyo eslogan podría ser "Adelante, no tenemos nada que perder". Los ganadores de la medalla de bronce en el Mundial francés (su primera copa del mundo) siguen siendo rivales duros de pelar y futbolistas de un excelente nivel técnico. Si tienen un buen día y más aún en partidos de la mayor trascendencia, los croatas son capaces de todo. De esta manera, podríamos verlos vencer a Brasil antes de ser derrotados unos días más tarde por Australia.
Este último equipo, presentado como víctima providencial, aspira sin duda a dar que hablar en su segunda participación en una fase final de Copa del Mundo. Aleccionados por el hábil estratega neerlandés Guus Hiddink (entrenador de la increíble Corea del Sur en 2002), los australianos intentarán repetir la hazaña que les permitió obtener la última plaza para la Copa del Mundo eliminando en la repesca a Uruguay, doble campeón del mundo en 1930 y 1970.
Grupo G: Francia, Suiza, República de Corea, Togo
2002 y el descalabro en Corea supuso para los franceses un inesperado baño (por no decir ducha fría) de modestia. De esta manera, y tras saber los resultados del sorteo, los galos se abstuvieron prudentemente de echar las campanas al vuelo. Por otra parte, este grupo puede ser para Francia mucho más complicado de lo que parece, sobre todo teniendo en cuenta que los hombres de Raymond Domenech han jugado una fase preeliminar muy irregular y que se han clasificado sólo gracias a la vuelta de viejas glorias como Thuram, Makelele y, por supuesto, Zidane.
Favoritos lógicos de este grupo, los campeones del mundo 1998 se las tendrán que ver con su adversario del momento, Suiza. Una selección que los compañeros de Thierry Henry encontraron ya en Portugal 2004 y más tarde en el grupo de calificación. Como consecuencia, los galos empiezan a conocer muy bien las aptitudes de los helvéticos aunque no sabemos si para bien o para mal, ya que en ninguno de los dos partidos el marcador (1-1 y 0-0) se decantó a favor de ninguna de las dos selecciones.
Queda la República de Corea, cuarta de la última edición (jugada en casa) y auténtica revelación de la competición. Una Corea capaz de bajar a los ídolos de su pedestal -como hiciera con Portugal, Italia y. España- y que desde entonces exporta futbolistas a Europa -como Park, jugador del Manchester United. Con el holandés Dick Advocaat como entrenador, Corea no ha dejado nunca de practicar un juego vivo y fluido. Hoy, pasado el efecto sorpresa, nadie se atrevería a poner en duda el potencial de los coreanos y muchos los dan incluso como favoritos del grupo.
Togo es, al contrario, un adversario totalmente desconocido para Francia. Una cosa es segura: tendrán que tomárselos muy en serio, ya que si los togoleses están en Alemania es gracia a la victoria obtenida sobre Senegal, sorprendente cuarto finalista de Corea 2002. Los compañeros de Emmanuel Adebayor, que juegan en su mayoría en Francia, tienen un ejemplo a seguir.
Grupo H: España, Ucrania, Túnez, Arabia Saudí
¿Será por fin éste el año de España? En cualquier caso, nuestra selección es la favorita de un grupo bastante equilibrado. 486.000 licenciados hacen de nuestro país una gran nación futbolística, algo que sin embargo no se ve reflejado en un palmarés internacional más bien pobre: el único trofeo del que podemos presumir es la Copa de Europa ganada en 1964 y en Copa del Mundo nunca hemos logrado pasar de cuartos de final. ¿Y si 2006 fuera nuestro año? ¿Es tan descabellado soñar?.
En cualquier caso, los hombres de Luis Aragonés lo tendrán difícil frente a Ucrania, primera selección europea en clasificarse en el mundial tras una impresionante campaña de calificación: los ucranianos doblegaron a los griegos, campeones de Europa; a los daneses, curtidos en estas lides; y a Turquía, tercera en el último Mundial. Ucrania se ha convertido así en un rival respetado y temido por todos. Su seleccionador Oleg Blokhine, gloria del fútbol ruso en los años 80, puede contar con jugadores de gran talento como Andrei Schevtchenko, delantero estrella, capitán y balón de oro en 2005.
El francés Roger Lemerre regresa a una Copa del Mundo cuatro años después del fracaso de Francia en Corea. Esta vez, al frente de Túnez. Las águilas de Cartago, que participan en su cuarta fase final (la tercera consecutiva), juegan teóricamente un papel secundario. Poco importa, a imagen y semejanza de un continente que va ganando importancia en el mundo del fútbol, Túnez exhibe abiertamente sus ambiciones: pasar la primera vuelta.
Arabia Saudí puede dar la impresión de ser un rival fácil, pero cuidado con los verdiblancos, que juegan su cuarta fase final consecutiva y que podrían dar la sorpresa como ya hicieran en los mundiales de Estados Unidos 1994. Recordemos que entonces llegaron a octavos de final.
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Fotografías: © DZT, ASA/G. Schiffmann