Revista - 01/05/06

Contrariamente al tópico, los suecos no se contentan con picar algún que otro biscote untado de mantequilla con pepinillos y arenques. Estocolmo y la gastronomía viven desde hace 10 años una auténtica historia de amor. Prueba de ello son los 7 restaurantes premiados con las estrellas Michelin -todo un logro para una ciudad de 770.000 habitantes- y otros muchos locales de calidad.
 
     
 
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Turismo y Gastronomía

Estocolmo: un cóctel para disfrutar sin moderación

 
Por E. Tresmontant
 
La mayor de las ciudades escandinavas, al lado casi de Finlandia, surge ante los ojos maravillados del viajero como una ciudad edificada sobre el agua y ceñida de bosques. Con la llegada del buen tiempo, la visita de Estocolmo y sus islas -a pie, en bici o en barco- es un auténtico placer. Más allá de la belleza del entorno, en la ciudad nos aguarda ese espíritu y ese estilo de vida escandinavos que sus habitantes han sabido elevar a la categoría de arte.
 
 
 © Olof Holdar - Stockholm Visitors Board
 
Limpia, cubierta de zonas verdes, cerrada al tráfico rodado... Muchos son los encantos de la ciudad natal de Greta Garbo. Su red de metro ha sido acondicionada como una inmensa galería de arte, su recorrido de maratón está considerado el más bello del mundo y su archipiélago de 24.000 islas atrae cada año, nada más llegar el mes de mayo, bergantines y veleros procedentes de toda Escandinavia.
 

El estilo de vida sueco

 
Pese a ello, lo que suele marcar más profundamente al visitante es el estilo de vida de sus habitantes: diez siglos después de que sus antepasados vikingos aterrorizaran a toda Europa, los suecos de hoy -todos bilingües y demócratas convencidos- sorprenden por su pacifismo militante, su hospitalidad y su pluriculturalismo. Ya sea fan del grupo ABBA o del cine de Bergman, de la ropa H&M o del diseño nórdico, de los locales underground o de los ballets de Mats Ek, Estocolmo sabrá estar a la altura de sus expectativas.
 
Vivir, sí: al aire libre
 
Poco importa que nieve o ventee: a los suecos les encanta vivir al aire libre (al contrario que sus vecinos finlandeses, que con condiciones meteorológicas equiparables se muestran más caseros). Si viene hasta Estocolmo los verá disfrutar de los 38 parques con que cuenta la ciudad (entre ellos el famoso Eko Parken, el único parque nacional urbano del mundo) esquiando, patinando, corriendo o paseando. A falta de terrazas al aire libre, cafés y salones de té permanecen llenos durante todo el día: nada más triste para un sueco que quedarse en casa.
 
Prioridad a los transportes colectivos
 
Hoy día, 70% de los habitantes de Estocolmo recurre a los transportes públicos y deja su coche en el garaje. Siguiendo el ejemplo londinense, la capital sueca está experimentando un peaje para entrar o salir de la ciudad en coche (entre 10 y 25 coronas, es decir entre 1,07 y 2,68 ¤). Inicialmente la medida no suscitó gran entusiasmo entre los habitantes de Estocolmo, pero con el tiempo éstos están comprobando las ventajas del sistema.. Tanto más cuanto los transportes públicos son numerosos (autobús, tren, metro) y asequibles (70 ¤ al mes) y que todos los taxis (abundantes) aceptan la tarjeta de crédito incluso para el pago de pequeñas cantidades. "¿A favor o en contra del coche en ciudad?" Ésta será la pregunta que plantee el referéndum previsto para el próximo 16 de septiembre.
 
Coja su turno.
La organización es otro rasgo típicamente sueco. Suecia se enorgullece de haber inventado a principios de los años 70 el distribuidor de tickets: esté donde esté (estación, farmacia, salón de té o tienda) acuérdese de coger un ticket para hacer la cola.
 
Su majestad. el niño
 
Estocolmo sorprende también por la importancia que concede a los niños.
 
En Suecia, la duración del permiso por maternidad es de 480 días (80% costeado por el estado), de los que el padre puede coger la mitad. Una pareja con bebé y su carrito cuenta con la gratuidad en transportes públicos y en la mayoría de establecimientos públicos como los museos y las bibliotecas.
 
Además, los restaurantes y fast-foods suelen disponer de una mesa para cambiar a los bebés.
 
 
Quitarse o no los zapatos
 
Otra particularidad del modo de vida sueco es la costumbre de andar descalzos dentro de las casas incluso cuando la casa es la de los amigos. Si por el contrario le invitan a una cena formal, lo más educado será llevar un par de zapatos limpios que deberá ponerse nada más llegar para evitar ensuciar la casa de su anfitrión.
 
 
La(s) hora(s) del café
 
Los suecos son junto con los finlandeses los mayores consumidores de café de Europa. Organizados hasta para esto, las pausas para el café a lo largo del día (las "fika") son varias y están oficializadas: por la mañana nada más llegar al trabajo, después del almuerzo y hacia las 15h, en la que se suele acompañar el café de un bollo espolvoreado con canela o cardamomo.
 

Estocolmo en verano: un paraíso para los veleros

 

Estocolmo tiene la particularidad de estar edificado sobre 14 islas entre dos grandes extensiones de agua, el lago Mälaren al oeste y el mar Báltico al este. La esclusa construida en 1640 en Slussen (entre el actual casco histórico de Gamla Stan y lo que en la época era el barrio pescador de Södermalm) servía para separar las aguas salobres del Báltico de las dulces del lago.
 
Hacia el oeste podrá explorar el lago y los pueblos de los alrededores como Mariefred (famoso por su monasterio cartujano de 1493) y Sigtuna (la primera capital histórica del país).
 
 
Tomando en dirección este podrá llegar hasta Finlandia o descubrir el magnífico archipiélago de Estocolmo, formado por 24.000 islas (de las que sólo 1.000 permanecen habitadas todo el año).
 
Este archipiélago de extraordinaria belleza, conocido también con el nombre de "jardín de los escollos", se despliega desde del corazón de la ciudad (Nybroviken o Blasieholmskajen) abarcando 70 km a lo largo de la costa báltica y 140 km de norte a sur.
 
A partir del mes de junio podrá si lo desea salir de excursión a bordo de los grandes ferries blancos de vapor construidos en el s. XIX. Entre las islas más pintorescas podemos citar la de Vaxholm, famosa por su fortaleza del s. XVI; Möja, conocida por sus cabañas rojas típicamente suecas; Sandhamm, apreciada por los bañistas y los aficionados a la vela (a 2 h de Estocolmo en barco); o Utö, muy frecuentada por los senderistas (a 3 h de Estocolmo en barco). Todas estas islas están dotadas de campings, hoteles y restaurantes. Acuérdese de que entre junio y julio no oscurece y que la temperatura durante el día puede alcanzar los 34°C.
 
Un hotel de inspiración étnica
 
El hotel Hellsten -inaugurado en 2005 en el centro de Estocolmo, en un barrio moderno, tranquilo y bien comunicado (metro Rådmansgatan)- es la obra singular de un personaje fuera de lo común: Per Hellsten. Este antiguo etnólogo, periodista y fotógrafo pasó buena parte de la década de los 70 en Kenya. Instalado en un bonito edificio de 1898, el hotel pone a su disposición 84 habitaciones decoradas cada una de forma diferente. Vigas vistas, estufas de loza del s. XIX, alfombras persas, estatuillas africanas, cuartos de baño de diseño con vistas a un patio interior. Cada detalle contribuye a conferir al lugar un encanto muy especial. Las fotos en blanco y negro que se exponen son obra del propio Per Hellsten. Habitaciones individuales entre 900 y 1.290 coronas (96/137 ¤), dobles entre 1.490 y 1.590 coronas (159/169 ¤).
 
 
 

Qué no debe perderse

(Itinerario en tres partes - 3 días)
 
La isla de los niños
 
Si viene a partir de junio no deje de tomar el tranvía número 7 en Norrmalmstorg (la estación situada cerca del mercado). Sus magníficos coches -de los años 20 y 50- comunican el centro urbano con la isla de Djurgården, al este. En su recorrido el tranvía pasa por delante de algunos de los lugares más emblemáticos de la capital: la Galería de Arte del Príncipe Eugenio (Prins Eugens Waldemarsudde), que posee una interesante colección de pintura y escultura nórdicas; el Museo Nórdico (Nordiska museet), el mayor de los consagrados a la cultura escandinava; y, sobre todo, el Museo Vasa (Vasamuseet), el más célebre de Suecia. Este tranvía, que entra en servicio a partir del 10 de junio, posee asimismo un vagón acondicionado como salón de té. Si viene fuera de temporada o no pudiera cogerlo, el autobús número 47 realiza el mismo trayecto.
 
Situada frente al Báltico, la isla de Djurgården fue en tiempos un coto de caza real. Hoy es un espléndido barrio residencial cerrado al tráfico rodado al que la gente de Estocolmo suele venir para montar a caballo, correr o merendar. El festival de cometas que se celebra en mayo es un acontecimiento de alcance nacional en Suecia.
 
Como podrá comprobar, la isla ha sido acondicionada especialmente para los niños, con un parque de atracciones (Gröna Lund) y el célebre museo al aire libre de Skansen, poblado de lobos y renos.
 
Para los enamorados de la construcción naval
 
Si sólo pudiéramos visitar un museo éste sería el museo Vasa, situado en el extremo occidental de la isla. En él se encuentra el barco más famoso de la marina sueca, el Vasa, un navío de guerra construido en 1627 por orden del rey Gustavo II Adolfo, por aquel entonces en guerra con Polonia y el Santo Imperio Germánico. El barco tiene 69 m eslora y su mástil central culmina a 53 m de altura. La nave -capaz de transportar una tripulación de 145 hombres, 300 soldados y 64 cañones- naufragó nada más salir del puerto y se hundió en el Ström. 333 años más tarde, en 1961, el navío fue localizado y extraído del fango, que lo había conservado en perfecto estado. Hoy día, esta obra maestra del s. XVII decorada con más de 70 esculturas es una pieza única en la historia de la marina mundial. El museo ha sido edificado alrededor de la fosa en la que el barco se mantiene inmovilizado y el visitante circula a la altura de la línea de flotación.
 
 
 
 
La vista panorámica más bella de la ciudad
 
Al salir del museo Vasa tome el ferry de Djurgården (salida cada 15 minutos), que le llevará hasta la antigua esclusa de Slussen.
 
Este lugar es de alguna forma el nudo de comunicaciones de Estocolmo, entre el lago y el mar por un lado y los barrios del sur y el norte por otro. Esto explica que todos los metros y autobuses pasen por aquí.
 
Lo primero que deberá hacer antes de continuar el paseo por la ciudad será tomar el Katarina Hissen, un curioso ascensor con aspecto de grúa metálica.
 
Abierto a diario hasta las 22h, el ascensor brinda una espléndida panorámica de 360° de la ciudad y el archipiélago.
 
 
 
Södermalm, el nuevo barrio a la última de Estocolmo
 
A partir de Slussen se llega al barrio sur de Södermalm, el único de la ciudad construido sobre un peñasco visible (de ahí su nombre: Åsö, "la isla de la peña"). Los vestigios de las casas del s. XVII que se aferran a las paredes rocosas de la colina recuerdan que éste fue en tiempos el barrio de los pescadores, los marineros y los artesanos.
 
Hoy, Södermalm se ha convertido en el barrio burgués y bohemio por excelencia, con sus cafés, sus librerías y sus tiendas de moda y diseño de los años 70. En él se celebra los fines de semana el popular mercado de diseño "Street", donde con algo de suerte podrá encontrar alguna ganga.
 
Estudiantes, artistas y jóvenes madres de familia eligen Södermalm para salir de tiendas y saborear un buen chocolate a la taza como el que sirve Martin Isaksson: su chocolatería, la Chokladfabriken, pasa por ser la más interesante de toda Escandinavia (leer artículo Estocolmo, capital gastronómica de Escandinavia).
 
Gamla Stan, la joya de la capital
 
Esta isla es el germen y corazón histórico de Estocolmo. Las primeras murallas de la ciudad fueron erigidas aquí en 1250. Varios incendios arrasaron sus casas de madera hasta su reconstrucción en el s. XVII. El inmenso Palacio Real (Kungliga Slottet) alberga 608 salas y su exterior luce un imponente estilo barroco romano. Ante él se efectúa cada día, a las 12 del mediodía, el relevo de la guardia.
 
A no ser que prefiera admirar las joyas de la corona sueca, opte por vagabundear por las calles adoquinadas de Gamla Stan. Stortoget, rodeada de elegantes fachadas de los s. XVII y XVIII en un color almagra típicamente sueco, es la plaza más antigua de la ciudad y la sede del famoso mercado navideño.
 
La Bolsa (Börsen), construida en 1776 en un genuino estilo rococó, acoge al jurado del premio Nóbel de literatura. La mayoría de las calles de Gamla Stan están ocupadas por tiendas de antigüedades y artesanía. En la extensa Stora Nygatan hallará tiendas de diseñadores suecos de moda femenina (muy interesantes en ocasiones) y, en el número 20, un auténtico restaurante ruso que sirve un excelente borsh (14 ¤) y deliciosos volovanes rellenos de caviar ruso (12 ¤).
 
Para disfrutar de una de las vistas más hermosas de Estocolmo vaya hacia la punta occidental de la isla: desde Riddarholmen podrá admirar el lago Mälar (todavía helado en el momento de nuestro viaje) y las orillas haciéndose frente, Soder Malarstrand al sur y Norr Malarstrand al norte.
 
Para los enamorados de la pintura
 
Situado justo al norte de Gamla Stan, más allá del puente de Strombron, el Museo Nacional de Bellas Artes (Nationalmuseum) y su monumental arquitectura renacentista de estilo florentino se distinguen de lejos. Se trata del mayor museo de Bellas Artes de Suecia y la historia de sus fondos se remonta al s. XVI. Aparte de los interesantes Rembrandt que hemos podido admirar, lo que más nos ha impresionado ha sido la rica colección de pintura francesa de los ss. XVIII y XIX. El visitante puede así descubrir una espléndida serie de Chardin, otra de Watteau y obras mayores de Boucher, Fragonard, Largillière y Oudry (compradas en París durante la década de 1740 por el embajador sueco Carl Gustaf Tessin). Por lo que al XIX se refiere, podrá admirar una de las telas más famosas de Courbet, La bella irlandesa, así como algunas piezas maestras de Delacroix, Géricault, Manet, Degas, Renoir, Toulouse-Lautrec, Monet, Gauguin, Cézanne. Calcule 2 h para la visita.
 
 
El mercado central y el barrio elegante de Ostermalm
 
Para llegar a los barrios elegantes de Estocolmo, famosos por los palacios y palacetes construidos en el s. XIX por los magnates de la madera y la prensa, lo más fácil es coger el metro o el autobús hasta la estación de Ostermalmstorg. Si sale del Museo Nacional podrá llegar a pie paseando por el muelle de Strandvägen, una bonita explanada que conduce hasta el parque Nóbel, conocido por sus árboles de hojas caducas de Suecia.
 
Pero Ostermalm, en Estocolmo, es ante todo el Mercado Central (Östermalmhallen), donde podrá almorzar (leer artículo Estocolmo, capital gastronómica de Escandinavia) y las lujosas tiendas de diseño sueco como Asplund, Nordiska Galleriet y Svenskt Tenn (que propone clásicos del mobiliario y el tejido suecos creados por el diseñador austro-sueco Josef Frank). Otra de las especialidades de Estocolmo es el trabajo del cristal, del que podrá admirar algunos ejemplos en las tiendas de Orrefors/Kosta Boda y Nordiska Kristall. Östermalm es asimismo el barrio de los anticuarios y las grandes casas de subastas.
 
Información práctica
 
 
El aeropuerto de Arlanda está situado 40 km al norte del centro urbano. La carrera en taxi cuesta unas 445 coronas (47 ¤). Una alternativa es el tren rápido, el Arlanda Express, que une el aeropuerto con la estación central (Central Station).
 
Si desea contratar una visita guiada individual en español (otros idiomas disponibles), le aconsejamos los servicios de Elisabeth Daude: elisabethdaude@chello.se
 
Hotel Hellsten
Luntmakargatan 68
 
Museo Vasa
Galärvarvsägen 14
Tfno. +46 8 519 548 00
 
Museo Nacional de Bellas Artes
 
Tienda Svenskt Tenn
Stranvägen 5
 
 
Fotografías © E. Tresmontant / ViaMichelin, Stockholm Visitors Board (Christer Lundin, Henrik Trygg )