Revista - 01/05/06

La mayor de las ciudades escandinavas, al lado casi de Finlandia, surge ante los ojos maravillados del viajero como una ciudad edificada sobre el agua y ceñida de bosques. Con la llegada del buen tiempo, la visita de Estocolmo y sus islas -a pie, en bici o en barco- es un auténtico placer. Más allá de la belleza del entorno, en la ciudad nos aguarda ese espíritu y ese estilo de vida escandinavos que sus habitantes han sabido elevar a la categoría de arte.
     
 
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Turismo y Gastronomía

Estocolmo, la capital gastronómica de Escandinavia

 
Por E. Tresmontant
 
Contrariamente al tópico, los suecos no se contentan con picar algún que otro biscote untado de mantequilla con pepinillos y arenques. Estocolmo y la gastronomía viven desde hace 10 años una auténtica historia de amor. Prueba de ello son los 7 restaurantes premiados con las estrellas Michelin -todo un logro para una ciudad de 770.000 habitantes- y otros muchos locales de calidad. Tampoco podemos olvidar que Suecia es asimismo el país de los libros de cocina: cada día se publica uno nuevo, un récord mundial.
 

Breve apunte gastronómico

 
Comparadas a las demás capitales escandinavas y desde el punto de vista de la gastronomía, Estocolmo juega de alguna manera el papel de niña mimada: sus restaurantes son más asequibles que los de Copenhague y Oslo y su cocina más variada y creativa que la de Helsinki.
 
Algunos de sus restaurantes se han convertido hoy día en referentes en toda Europa. Uno de ellos es la bonita venta rústica Edsbacka Krog, cuyo chef (Christer Lingström, 2 estrellas en la Guía Michelin) se enorgullece de utilizar única y exclusivamente productos escandinavos de temporada. La cocina "fusión" y vanguardista es también digna de gran atención: como ejemplo el F12 de Danyel Couet. En cualquier caso, la belleza del lugar juega un papel esencial y en este sentido debemos rendir homenaje (sin que sirva para sentar precedente) al (buen) gusto de los chefs que han sabido crear en su local un ambiente a la vez sobrio y lujoso.
 
En la categoría "económico", usted encontrará restaurantes de calidad que, por lo general, practican precios especiales a la hora del almuerzo con menús de tipo "plato, bebida, pan y café". Visto que a los suecos les encanta hacer vida en la calle, la mayoría de bares y cafés disponen de terraza (con calefacción a partir del otoño).
 

Dos restaurantes de visita obligada (o casi)

 
Lisa Elmqvist
 
Si le gustan los productos escandinavos no deje de visitar el gran mercado de hierro forjado situado en el barrio elegante de Östermalm (metro Ostermalmstorg). Este templo gastronómico con aspecto de museo viviente rebosa de animación de lunes a sábado y de 9:30 a 18. En él encontrará salmones noruegos ahumados o marinados, arenques preparados de mil y una formas y magníficas carnes de reno ahumadas o secas degustar con crema de rábano picante o confitura de arándanos rojos.
 
Nosotros le aconsejamos almorzar al menos una vez en el local de Lisa Elmqvist (una institución en Estocolmo), que funciona simultáneamente como pescadería y restaurante. Por unas 450 coronas como mucho (48 ¤), podrá degustar a la carta deliciosas especialidades típicamente suecas como las gambas y las ostras del Mar del Norte, las tostadas con caviar de alburno o los arenques con patatas tibias y "västerbotter" (un queso amarillo tradicional) sin olvidar, por supuesto, los diferentes salmones ahumados o marinados, la anguila, las huevas de trucha, los cangrejos de río y la deliciosa sopa de pescado con azafrán y nata fresca.
 
Desde el s. XVIII los suecos tienen la costumbre de beber aguardiente (aquavit o snaps) para acompañar el arenque: haga la prueba, verá cómo entona. Si prefiere la cerveza, sepa que la marca local, la Eriksberg, es más fuerte que la danesa Karlsberg. La experiencia es sencilla y sin pretensiones: Lisa Elmqvist brinda ante todo el placer de almorzar en el corazón de un magnífico mercado tradicional.
 
F12: el diseño al servicio de la gastronomía (o viceversa...)
 
Situado en una de las alas de la academia de Bellas artes, cerca del casco histórico de Estocolmo, el restaurante F12 es hoy por hoy uno de los locales más concurridos y a la moda de la capital. La reconstitución del diseño escandinavo años 70 -lámparas en forma de copa de champagne suspendidas por encima de las mesas, largos y confortables bancos y luces sabiamente tamizadas- es todo un acierto.
 
En los fogones, el franco-sueco Danyel Couet elabora una cocina contemporánea impregnada de frescura y elegancia. Además de un menú para el almuerzo muy asequible (35 ¤), el F12 propone un copioso menú de degustación a 117 ¤ compuesto por tres entrantes, dos platos, un queso y dos postres.
 
Ya se trate de las sorprendentes "gambas heladas" con iceberg de lechuga y tapioca, de la cigala "tom kah gai" con cilantro y chili, del "ravioli" relleno de limón y calamar, del rodaballo con jalea de champagne o del sabroso pichón con manzana y caviar, Danyel Couet logra en todo momento realzar la quintaesencia gustativa del producto venga éste de Suecia, Francia o Japón. El chef logra una gran armonía de conjunto con maestría y sin recurrir a confusiones innecesarias de sabores.
 
Si hablamos de la carta de vinos, hay que decir que la selección es magnífica: el riesling de André Ostertag, el cornas de Thierry Allemand o el madiran "viejas viñas" de Alain Brumont son algunos ejemplos. Los vinos, como tendrá ocasión de comprobar, son bastante caros en Escandinavia: el más "asequible" que hemos encontrado en la carta ha sido un pouilly fumé de Didier Dagueneau a... 77 ¤.
 

Tiendas gourmet

 
Un extraordinario jardín
 
Si va hasta la frondosa isla de Djurgården no deje de visitar Rosendals Tradgard, una encantadora tienda-salón de té donde podrá comprar y degustar deliciosas mermeladas como la "drottningsylt" o la "confitura de la reina", a base de frambuesas y arándanos. Las frutas proceden de un huerto situado al lado del local al que los sibaritas de Estocolmo suelen venir para proveerse de frutas y verduras de temporada.
 
Chokladfabriken
 
Uno de los locales más interesantes de Estocolmo es esta chocolatería inaugurada hace 6 años en el barrio obrero, y hoy a la moda, de Södermalm.
 
El joven Martin Isaksson, formado en Suiza y la Maison du Chocolat de París, obtuvo en 2004 la medalla de oro de las Olimpiadas Gastronómicas, un certamen que enfrenta representantes de 32 países. Martin muestra una preferencia clara por el chocolate amargo, elaborado con los mejores granos de cacao procedentes de Venezuela. Sus trufas y ganaches son exquisitas, al igual que su chocolate a la taza perfumado de cardamomo. Pese a ello, si algo que no debe dejar de probar son sus bombones rellenos con las zarzamoras y frambuesas silvestres que crecen en las marismas.
 
Chokladfabriken ofrece también un diseño original: sus banquetas dispuestas en forma de gradas al fondo de la sala son muy apreciadas por los estudiantes que, tras quitarse los zapatos, se instalan en ellas para repasar apuntes. Entretanto, hay madres que dan el pecho a sus bebés con una mano mientras devoran bombones con la otra.
 
Libreta de direcciones
 
Lisa Elmqvist
Östermalms Saluhall
 
F12 restaurant
Fredsgatan 12
 
Rosendals Tradgard
Rosendalsterrassen 12
 
Chokladfabriken
Renstiernas Gata 12
 
Fotograf ías: © E. Tresmontant/ViaMichelin, Chokladfabriken