Lyón: la Presqu'île en bici
Por Georges Rouzeau
Lyón redescubre hoy el placer de pedalear con Vélo'v, un parque de bicis en libre servicio. Y es que la bicicleta es un medio ideal para descubrir el barrio de la Presqu'île: un centro urbano lleno de atractivos y cuyo patrimonio arquitectónico acoge numerosos museos, tiendas y restaurantes.
La Presqu'île, atrapada entre el Ródano y el Saône,
constituye el centro de Lyón
© Eric Saillet
La última locura en Lyón, tanto tiempo conocida como la capital del automóvil, es la bici. Jóvenes y menos jóvenes, estudiantes y abogados, personas en activo y jubilados, todos los lioneses disfrutan del vélo'v, apócope de "vélo" (bici en francés) y la palabra inglesa "love". Este parque de bicis en libre servicio regala la primera media hora de alquiler (ver recuadro). Se comprende: cualquier trayecto por el centro urbano se efectúa en menos de veinte minutos. Así las cosas, era más que tentador lanzarse a descubrir la Presqu'île de Lyón en bici o... vélo'v.
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| | La locura Vélo'v: manual de instrucciones Lo primero es ir hasta el expendedor de una estación (hay una cada 300 metros más o menos) y hacerse con una tarjeta gratuita y con validez para 7 días. Una vez la tarjeta "editada", hay que abrir una sesión de alquiler. Elija un número y desenganche la bicicleta del antirrobo correspondiente. Luego, tendrá media de libertad. Cada hora de bici adicional le costará 1 euro. | |
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Saliendo de la estación de Perrache
Cuando las obras de reacondicionamiento del confluente (situado detrás de la estación de trenes de Perrache, en el punto el Saône confluye con el Ródano) estén acabadas, el viajero se llevará una grata sorpresa al bajar del tren. De momento, toda esta zona tanto tiempo ocupada por instalaciones industriales y almacenes, es el escenario de un gigantesco proyecto de reordenación urbanística. El broche final que todo el mundo espera con impaciencia será la inauguración en 2008 del Museo de las Confluencias, un museo de las ciencias y la sociología realizado por Coop Himme(l)blau, un colectivo de arquitectos vanguardista. Hoy, nuestra primera preocupación es encontrar un punto vélo'v. Estamos de suerte: hay una justo a la salida de la estación, en la plaza Sadi Carnot. La gran cesta fijada al manillar permite transportar una pequeña maleta...
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| | Lyon City Card: el pase indispensable Este pase permite descubrir la ciudad ahorrando un dinero considerable. La tarjeta, existente con validez para 1, 2 ó 3 días, permite el acceso gratuito a los transportes públicos, a 21 museos, a visitas guiadas de la oficina de turismo y a la de los tejados de la basílica de Fourvière (obligada), a los conciertos "Expresso" de la Orquesta Nacional de Lyón y a la mayoría de los conciertos del Anfiteatro de la Ópera Nacional. Además da derecho a numerosos descuentos en determinados comercios... | |
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La iglesia abacial de Saint-Martin d'Ainay
Tres vueltas de pedal y llegamos a la altura de la rue Franklin, límite del Lyón declarado patrimonio mundial de la Unesco. Aprovechamos para saludar la estatua de Ampère, lionés ilustre, situada en la plaza que lleva su nombre. Luego echamos el pie a tierra ante la iglesia abacial de Saint-Martin d'Ainay. Este hermoso conjunto románico de finales del s. XI ha sobrevivido de milagro gracias a la urbanización tardía de esta zona de Lyón, que durante mucho tiempo permaneció como zona baldía. Desde la esquina de la rueBourgelat con la rueAdélaïde-Perrin se tiene la mejor vista de la cabecera, la torre cuadrada del crucero y el campanario de la fachada. En el interior, sorprende un extraordinario anacronismo: el constructor rebuscó entre las ruinas galorromanas de las colinas circundantes para levantar las columnatas de la nave, que resultan un calco casi perfecto de las que adornaban las primeras basílicas paleocristianas.
Justo al lado de la iglesia nos topamos con un bouchon típico, el Café Comptoir Abel (leer artículo Hambre de Lyón...), un lugar ideal para almorzar. Una vez comidos iremos hasta el quai Tilsitt, avenida fluvial que ofrece una magnífica panorámica de la margen opuesta, las pendientes de la colina de Fourvière y su basílica, los restos del recinto amurallado de Lyón y, a lo lejos, la catedral de Saint-Jean.
Un alto para ver las antigüedades
En el barrio Auguste Comte y en las calles adyacentes (como la rue de la Charité), los talleres de artesanos y restauradores conviven con viejos cafés que todavía conservan sus mostradores y revestimientos de madera. Éste es también el barrio de los palacetes de la nobleza que prosperó bajo Luis XIV y Luis XV, al tiempo que se acondicionaba la plaza (real) de Bellecour (foto al lado).
El no 50 de la rue Auguste Comte es un magnífico ejemplo de esta arquitectura nobiliaria, al igual que el Hôtel de Villeroy (1730), en el no 34 de la rue de la Charité y sede del museo del Tejido.
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| | Elogio de la movilidad sostenible Además del vélo'v y de una notable red de transportes públicos que asocia autobuses, metros y tranvías, Lyón pone a disposición de todos algunos medios de circulación alternativos, ideales para pasar un fin de semana diferente y divertido. Es el caso del Segway, un gran patinete eléctrico calzado con neumáticos especiales Michelin que se dirige mediante impulsos del cuerpo. Desde marzo hasta vísperas de Navidad también se puede viajar en cyclopolitain, un triciclo asistido por electricidad y conducido por un chófer. Esta especie de "palanquín" moderno se puede utilizar como un taxi, para hacer una carrera clásica, o para hacer un "cyclotour", una visita turística de 20 minutos. Otra posibilidad más es alquilar una bici con asistencia eléctrica al pedaleo, que le permitirá escalar la colina de Fourvière o las empinadas cuestas de la Croix-Rousse sin apenas esfuerzo. Situada en el Vieux Lyon, la empresa ZoneCyclable propone dos tipos de servicio: solo, con itinerario y hoja de ruta en mano, o acompañado por un guía profesional. | |
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La place des Célestins: el flechazo
Vuelta a pedalear: esta vez en dirección sur, más allá de la place Bellecour -escenario de todos los grandes acontecimientos que acaecen en Lyón- para llegar a través de la rue duprésident Edouard-Herriot y de la rue des Archers a la place des Célestins, donde nos espera un aparcamiento para bicis (a la derecha).
Esta plaza rebosante de encanto es el marco ideal para la aristocrática fachada del Teatro des Célestins (foto al lado). La campaña de restauración que acaba de terminar le ha devuelto todo su esplendor. Inscribiéndose a una de las visitas guiadas organizadas por la oficina de turismo descubrirá una magnífica sala púrpura y oro a la italiana y un lujoso foyer.
Delante del teatro se extiende una especie de jardín público "high-tech": el césped parece haber desaparecido bajo un suelo de parquet en cuyo centro se levanta un curioso periscopio. Asómese y descubrirá una perspectiva de la rampa de acceso del parking des Célestins, obra de Daniel Buren y Christian Drevet. Cuando el arte y la arquitectura se topan con un aparcamiento, el resultado es esta fabulosa galería de arcadas de inspiración renacentista.
En los días de sol, los bancos de la plaza son el lugar más codiciado para tomar el bocadillo de mediodía, comprado en Pignol (leer artículo). Éste es uno de los lugares que preferimos en Lyón, ya sea para leer un libro o para matar el tiempo antes de ir hasta la estación de alta velocidad de Lyon Part-Dieu.
De tiendas por el Carré d'Or...
Y ahora la noticia que esperan todos los adictos al shopping : el famoso Carré d'Or lionés (el "cuadrado de oro", 70 tiendas de lujo situadas entre la place Bellecour y la place des Jacobins) será una de las mayores tentaciones a las que nunca se haya visto sometida su Visa. Algunas tiendas proponen asimismo algunas de las creaciones más conseguidas de la industria de la seda lionesa.
El shopping puede continuar luego a lo largo de toda la calle Président Herriot y de la rue de Brest. La rue Herriot, una larga vía abierta en el s. XIX por el prefecto Vaïsse (responsable de la transformación urbanística del Lyón decimonónico), luce interesantes fachadas eclécticas y neoclásicas, como la del número 63.
Superada la place des Jacobins, adornada por una bella estatua de mármol de Carrara dedicada a cuatro artistas lioneses, la calle se abre a ambos lados al pasaje cubierto de l'Argue (foto al lado), una auténtica institución lionesa con sus trasnochadas tiendas de paraguas y sombreros y su indescriptible Bar du Passage.
A la izquierda de la calzada el pasaje desemboca en la ineludible rue Mercière -la via mercatoria galorromana, o, lo que es lo mismo, la calle del mercado- con sus hermosas fachadas renacentistas elevándose por encima de cafés y restaurantes. De día se viene para visitarla, de noche para cenar o tomar una copa en lugares como el Eden Rock.
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| | Tres museos de visita obligada en la Presqu'île Museo de Bellas Artes El museo de Bellas Artes ocupa las estancias del palacio Saint-Pierre, un antiguo convento benedictino en el que sólo podían ingresar las aristócratas de purísima cepa. Mundanas como ellas solas, nuestras damas convirtieron el claustro en un jardín exótico plantado de especies raras. Toda persona de bien de paso por Lyón estaba obligada a rendir pleitesía mediante una visita. Hoy aún, el lugar es un remanso de paz en medio del tráfago urbano, un oasis para olvidarse del estrés en compañía de las estatuas de Bourdelle y Rodin. El museo cobija un excepcional panorama representativo del arte mundial. Además, la exposición Seis años de adquisiciones: 2000-2005 reúne un centenar de obras pertenecientes a la colección permanente que permiten comprender los diferentes medios con los que cuenta hoy un gran museo para ampliar sus fondos: donaciones, transmisiones, compras, depósitos y daciones. Museo del Tejido (foto al lado) La colección de sedas, brocados, estampados y otros magníficos tejidos expuesta en el hermoso palacete de Villeroy invita a un viaje entre Oriente y Occidente, de la Antigüedad a nuestros días. Por supuesto, el museo reserva un lugar de honor al talento de los sederos lioneses. Museo de la Imprenta ¿Sabía usted que el primer libro impreso en francés -una Biblia de Jean de Tournes- lo fue en Lyón en 1476? Durante el Renacimiento, esta ciudad de ferias y mercados dio al arte de la tipografía un impulso decisivo, hasta el punto de convertirse en un siglo en la tercera ciudad editorial de Europa. La imprenta era en esta época una actividad tan importante como la banca o la seda. Entre los fondos del museo destaca una serie de 600 planchas de madera utilizadas para ilustrar la Biblia y las maderas de Gustave Doré, destinadas a las obras de Rabelais. | |
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En torno a la Place des Terreaux
Antes de llegar a la célebre place des Terreaux, desvíese a la izquierda por la rue de la Fromagerie para echar una ojeada a la magnífica portada renacentista de la iglesia de Saint-Nizier que, según la leyenda, se alza en el emplazamiento del primer santuario lionés.
Punto final de nuestro recorrido ciclista, la place des Terreaux forma como una barrera natural al pie de la colina de la Croix-Rousse. De hecho, por aquí discurría un brazo del Ródano antes de que fuera colmatado con tierra (de ahí el nombre). Al sur se despliega la extensa fachada del palacio Saint-Pierre, mientras que al este la plaza ofrece el mejor de los escenarios para la fachada estilo Luis XIII del ayuntamiento (foto al lado).
En el centro se levanta la fuente encargada a Bartholdi (autor de la estatua de la Libertad) en 1889 por la ciudad de Burdeos. Este Carro de la Libertad que simboliza el río Garona y sus afluentes vertiéndose en el océano fue rechazado a causa de su precio. Expuesta y admirada en la exposición universal de París, la fuente fue instalada en Lyón en 1892 tras surcar ríos y mares durante más de dos meses. Sólo un barco podía soportar sus 50 toneladas de plomo hueco.
Reacondicionada en 1994 por Daniel Buren, la plaza des Terreaux luce hoy un suelo de granito oscuro donde se disimulan 69 surtidores de agua. Al caer la noche, un sutil alumbrado pone de relieve la belleza de cada monumento.
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| | Información práctica Acerca de Velo'v y otros modos de circulación alternativos y otros modos de circulación alternativos Museo de Bellas Artes , Palais Saint-Pierre, 20 place des Terreaux, 69001 Lyon Tfno. (0)4 72 10 30 30. Museo del Tejido 34 rue de la Charité, 69002 Lyon. Tfno. (0)4 78 38 42 00. Museo de la Imprenta 13, rue de la Poulaillerie, 69002 Lyon. | |
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