| | | | | | Clic sobre la foto para agrandarla      | |  | |  | | Turismo y Gastronomía Mercados navideños de Europa Por G. Rouzeau De Helsinki a Nápoles, de Londres a Barcelona, los mercados navideños ganan popularidad de año en año... Lejos de los juguetes y otros artilugios electrónicos, grandes y pequeños se acercan hasta ellos para sumergirse en un ambiente rústico y acogedor que nos transporta hasta la Navidad de nuestra infancia. Los mercados navideños, originarios de Europa del Norte y muy populares sobre todo en Alemania y Europa Central, han ido reemplazando la última gran feria del año, la de San Martín, que solía celebrarse el 11 de noviembre y durante la cual se mataba el cerdo, se escanciaba el vino nuevo y, en el centro de Europa, se bebía la cerveza de Navidad elaborada para la ocasión.
En Suecia, Alemania y Austria los mercados marcan el periodo cristiano del Adviento, que precede la Navidad y durante el cual para anunciar la venida de Cristo y compensar la falta de luz solar se encienden velas rojas (en Alemania), blancas (en Suecia) o moradas (en Austria). Los mercados navideños han terminado como era de esperar calando hondo también en Francia, Italia (principalmente en Bolzano, Merano, Bressanone, Brunico y Vipiteno en el Alto Adigio) y España (Barcelona), donde se funde con la tradición del portal de Belén.
Austria Viena Del 12 de noviembre al 23 de diciembre se celebra en la plaza del Ayuntamiento de Viena (Rathauspark, distrito I) el célebre "mercado del Niño Jesús" (Christkindlmarkt), creado en 1278 por el rey Rodolfo I de Habsburgo (1218-1291). El mercado navideño más importante del país reúne 140 quioscos de madera entre los que se levantan abetos gigantes adornados con guirnaldas de luces y caramelos. Además de su maravillosa decoración y de sus numerosas animaciones, este mercado que suele estar cubierto por la nieve ofrece al visitante la oportunidad de saborear in situ los famosos y tradicionales glühwein (vino caliente a la canela), muskatnockerln (pastas de almendra con nuez moscada), vanillekipferl (pequeños cruasanes a la vainilla) y rumkugeln (pastelillos de nuez con ron). Aprenderá también a adornar el árbol "a la austriaca", un abeto procedente claro está del Tirol. Lo primero será poner un lazo rojo en la punta de cada rama. Luego será cuestión de ir cubriéndolo con un sinfín de objetos decorativos: figuritas de cera, piñas sin pintar o doradas, panes, guirnaldas adornadas de bayas rojas y frutos secos, velas y botellas de schnaps (por supuesto reservadas a los adultos). Justo en frente, el parque del Ayuntamiento ofrece numerosas animaciones y talleres destinados a los más pequeños. Del 19 de noviembre al 26 de diciembre, el patio de honor del palacio de Schönbrunn acoge a unos sesenta expositores que ponen en venta productos de la artesanía tradicional papel cortado a la antigua, objetos decorativos de madera de abeto o paja, juguetes de latón, etc. Los niños por su parte, están invitados a fabricar galletas en el fogón imperial del café restaurante Residenz. Por segundo año consecutivo, el suntuoso palacio del Belvedere sirve de marco a un pueblecillo navideño compuesto por una decena de casitas. Ni siquiera el ultramoderno MuseumsQuartier, apodado MQ y uno de los mayores centros culturales del mundo (60.000 m2 y 40 instituciones), se resiste a la tradición y organiza diferentes actos invernales y festivos (del 17 de noviembre al 23 de diciembre). Y tratándose de Austria no podemos olvidarnos de la música: a través de todo el país se oirán los acordes de coros, corales y bandas... Innsbruck La capital del Tirol, enclavada en el interior de los Alpes, instala su mercado navideño (del 21 de noviembre al 28 de diciembre) en pleno corazón de la ciudad medieval, al pie del Tejadillo de oro (Goldenes Dachl), una tribuna renacentista profusamente decorada de blasones y esculturas. La Landhausplatz también acoge un mercado navideño. Durante todo el Adviento se podrán escuchar villancicos tiroleses, tradición realzada este año por la III edición del congreso de... salsa, la mayor manifestación latinoamericana de Austria. Más acorde con el espíritu de la Mitteleuropa, el palacio imperial Hofburg dedica una exposición a la figura de Maximiliano I. Praga y la República Checa Praga acoge del 26 de noviembre al 1 de enero dos mercados navideños: uno en la Plaza Vieja, el otro en Václavské námstí. Justo al lado, las calles comerciales de Na Přikop y Pařížská albergan tiendas de lujo checas o internacionales donde podrá terminar de comprar sus regalos navideños. Ésta será también la ocasión ideal para descubrir Česky Krumlov, una de las localidades más bonitas del país. Este hermosísimo burgo medieval situado en Bohemia del sur surge en un meandro del Vltava a los pies de un gran castillo. Entrega de regalos a los niños en la gran plaza, cantos en honor de los osos que pueblan el foso del castillo (una vieja costumbre local), feria gastronómica dedicada a san Esteban, talleres de repostería navideña No le faltarán ocasiones para divertirse antes de sentarse ante una carpa con ensalada de patatas, el menú tradicional del 24 de diciembre. Francia © G. Rouzeau / ViaMichelin El Christkindelsmärik, el más popular de todos los mercados navideños franceses. | Estrasburgo y Struth El más popular de todos los mercados navideños franceses, y también el más antiguo, es el de Estrasburgo: el Christkindelsmärik, instaurado en 1570. Bulgaria es este año la invitada de honor, lo cual le permitirá descubrir sus productos artesanales más emblemáticos. También podrá admirar, inhiesto en la plaza de la catedral, el árbol de Navidad más alto de Europa.
Mucho más intimista, el mercado navideño más pequeño de Alsacia es una auténtica curiosidad. Podrá visitarlo en Struth, en el departamento de Bas-Rhin, del 20 de noviembre al 3 de enero. Este pueblecillo de 220 habitantes posee asimismo una sinagoga construida en 1836 y declarada monumento histórico.
© ADT du Haut-Rhin Las iluminaciones en las calles de Colmar. | Colmar Uno de los mercados navideños más pintorescos y genuinamente alsacianos se celebra del 25 de noviembre al 31 de diciembre en diversos puntos de Colmar: en la Petite Venise para los niños, place des Dominicains, place de l'Ancienne Douane, place Jeanne d'Arc y en el interior de la Koifhus, la antigua aduana.
El casco antiguo permanecerá decorado e iluminado como en un grabado de Hansi, un artista local. En cualquier rincón de cualquier calle se topará con cuatro velas fijadas en ramas de acebo y abeto: se supone que tienen el poder de ahuyentar los maleficios y simbolizan las cuatro semanas de Adviento que preceden la Navidad. No se pierda al caer la noche la visita guiada, que le hará descubrir las casas de entramado de madera más antiguas de la ciudad. Con un poco de suerte sus tejados estarán cubiertos por la nieve.
Durante el día será difícil no sucumbir al ambiente medieval que inspiró a Tomi Ungerer algunos de sus más bellos dibujos: juglares y trovadores tocando la flauta, juguetes de madera, objetos de vidrio, coronas de Adviento, corales y actuaciones folclóricas, portales vivientes, pistas de patinaje al aire libre En el mercado encontrará como es de esperar los fragantes abetos procedentes de los Vosgos, pues, no lo olvidemos, fue desde Alsacia, concretamente desde la ciudad de Sélestat, desde donde se extendió a partir del s. XVI la costumbre del árbol de Navidad por toda Francia. Paseando por los bordes de sus canales podrá saborear los deliciosos bredle, aromatizados con anís, y el reconfortante vino caliente con canela y naranja.
La ciudad de Colmar no se ha olvidado de los niños: para ellos ha instalado un buzón gigante en la place des Six Montagnes Noires, donde podrán depositar gratuitamente su carta para Papá Noel.
Finlandia © Paul Williams Si es fan de los mercados navideños tendrá que ir algún día a Finlandia, la cuna de Papá Noel. | Retorno a los orígenes A César lo que es de César... Si es fan de los mercados navideños tendrá que ir algún día a Finlandia, la cuna de Papá Noel. Según la tradición, Joulupukki (este es su nombre en finés) vive en la montaña de Korvatunturi, en plena Laponia finlandesa. En 1950 se construyó cerca de la ciudad de Rovaniemi, a 830 km al norte de Helsinki, un chalet de troncos destinado a albergar a Eleanor Roosevelt, que se encontraba de visita en el círculo polar. Poco a poco, este chalet se fue convirtiendo en el centro de un auténtico pueblo conocido como la "la aldea de Papá Noel" e inaugurado oficialmente en 1985. Además de la estafeta de correos de Papá Noel (que cada año recibe 600.000 cartas de 150 países y envía, previa solicitud, una respuesta personalizada de Papá Noel), en él podrá descubrir (a 20 grados bajo cero) bonitas e interesantes muestras de la artesanía lapona: muñecas, patucos, gorros, guantes, tazas, piezas de vidrio, navajas y cuchillos con mango de madera de abedul o cuerno de alce, duendes Cerca de la aldea, Santa Park es una inmensa caverna horadada en el hielo de una montaña. En el interior, una horda de traviesos duendecillos se encargará de conducir a sus hijos tras la huellas de Papá Noel. © Anneli Hongisto El mercado navideño de Helsinki se celebra en la avenida más célebre de la ciudad, Esplanadi. | Helsinki Más accesible desde un punto de vista geográfico, el mercado navideño de Helsinki se celebra del 7 al 19 de diciembre en la avenida más célebre de la ciudad, Esplanadi. Este mercado, equiparable en el país sólo al de Turku (la antigua capital), muestra con su buen humor hasta que punto la Navidad sigue siendo una fiesta fundamental en Finlandia. Y es que tras el largo otoño, oscuro y húmedo, la Navidad marca el fin del año y la vuelta de la luz. Desde el primer domingo de Adviento, en las austeras iglesias luteranas empiezan a resonar los ecos del Hosanna mientras en las calles, millares de luces parpadean. El 13 de diciembre se celebra el día de santa Lucía, que coincide con el día más corto del año. El mercado navideño se convierte entonces en una auténtica fiesta a la que los habitantes vienen a comprar los manjares del tradicional almuerzo de Navidad: pata de cerdo al horno, colinabos gratinados, salmón crudo salado, arenques marinados, tartaletas de Navidad con forma de estrella. El vino caliente se "arregla" aquí con un poco de vodka... pero sobre todo, podrá apreciar de cerca la quintaesencia de la artesanía y el estilo de vida finlandeses: trineos, pieles, cuchillos, esquíes, patines sobre hielo, estufas de loza, abetos de Laponia, etc. Bélgica © BGE El Marché aux Poissons | Bruselas La capital belga (leer artículos) celebra por cuarto año consecutivo sus "placeres de invierno" (del 2 diciembre al 1 de enero de 2006). Su famoso mercado navideño, compuesto por unas 240 cabañas, fue elegido en 2003 como el más original por los tours operadores británicos. Esta manifestación está concebida como un paseo que recorre desde la plaza Saint-Jean al Marché aux Poissons atravesando la Gran Plaza, la rue au Beurre, la rue de la Bourse, la Bolsa, la rue Devaux, la rue Sainte-Catherine y la plaza Sainte-Catherine. Este año estará dedicado a dos regiones del norte de Finlandia: Laponia y Oulu. El itinerario, señalizado por arcos luminosos que guían de lejos al paseante, pasa junto a numerosos puntos de interés turístico y por algunos de los barrios más interesantes de Bruselas. Podrá así admirar el esplendor barroco de la Gran Plaza y su portal viviente, de visita obligada si viaja con niños; el barrio del Béguinage y sus restaurantes de mariscos y el barrio de la Bolsa, siempre rebosante de animación. El recorrido estará amenizado por actuaciones musicales (música mecánica, corales, conciertos improvisados), teatro y actuaciones de calle y espectáculos de luz y sonido (como en la Gran Plaza). El Marché aux Poissons (mercado del Pescado) acoge además dos grandes tiovivos a la antigua, una pista de patinaje sobre hielo y una gran noria. © BGE La plaza Sainte-Catherine | Por el camino tendrá la ocasión de degustar algunas de las especialidades belgas, como los "caricoles" (cañaíllas o bígaros cocidos en un caldo aderezado con especias) o los "croustillons" (buñuelos espolvoreados de azúcar glas). Pero un paseo por Bruselas sería inconcebible sin su cartucho de patatas fritas: durante el mercado navideño habrá dos freidurías ambulantes en la plaza Sainte-Catherine, aunque los conocedores le dirán probablemente que las mejores son las de la freiduría de la Bolsa, que acaba de reformar su decoración modernista. Los aficionados al chocolate se darán una vuelta por la plaza del Grand Sablon, el centro del chocolate en Bruselas. En ella encontrará nombres de prestigio internacional como Neuhaus y Godiva y glorias nacionales como Pierre Marcolini y Wittamer, especializados también en repostería. Para acabar, situadas en el centro y a dos pasos del recorrido, las galerías reales Saint-Hubert (las primeras galerías cubiertas de Europa antes incluso que las de Milán) y la calle Antoine Dansaert son los "musts del shopping" en Bruselas: del último boom editorial a las últimas creaciones de los diseñadores flamencos, no falta donde encontrar los regalos de Navidad...
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