Revista - 01/10/05

   

Millau en su mesa

Uno de los mercados más animados y populares de Francia, decenas de quesos, excelentes carnes procedentes de las comarcas de Aubrac y Larzac... Millau y la región del Aveyron son una mina de placeres para los amantes del buen comer.
     
 
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Las ovejas de los Causses...
La
El
La Roca de los Hourtous
Cardo azul o eringio alpino
 
 
Turismo y Gastronomía
Millau y su viaducto: el techo del mundo

Por Georges Rouzeau

El viaducto más alto del mundo ha visto pasar desde su apertura a más de un millón de visitantes... Esta obra maestra de elegancia y ligereza concebida por el arquitecto británico Norman Foster está en camino de convertirse en una de las primeras atracciones turísticas de Europa. Es el momento de explorar sus alrededores, de las gargantas del Tarn a las del Jonte pasando por el causse du Larzac.
© Rachel Rocherieux
El viaducto de Millau
Haga un experimento: siéntese en la terraza de un café en Millau y aguce el oído... En menos de cinco minutos estará oyendo hablar del famoso viaducto, el más alto del mundo (ver recuadro), cuya apertura causó un auténtico seísmo tanto turístico como cultural en esta pequeña localidad conocida hasta entonces por los interminables atascos que se formaban en ella durante los éxodos estivales.
 
El viento ha cambiado de dirección. Hoy día, turistas del mundo entero se acercan hasta Millau para quedarse. Es el caso de un ingeniero de puentes y caminos australiano venido expresamente para admirar la "octava maravilla del mundo", que así es como lo llaman ya en su país. Estos visitantes aprovechan para explorar los alrededores de la ciudad y descubrir maravillas naturales como los Grands Causses o las gargantas del Tarn y del Jonte.
Millau ayer...
La construcción del viaducto más alto del mundo por encima de Millau es una cuestión de justicia y la continuación lógica de la historia de esta "ciudad encrucijada". Ubicada a ambos lados del Tarn y del Dourbie, la antigua Condatomagos ("el mercado del confluente" en galo) siempre fue un cruce de caminos.
La ciudad que comunicaba el Macizo Central francés y el norte de la antigua Galia al Mediterráneo estaba atravesada por la strata antiqua romana: esta vía convergía con la famosa via Domitia, cuyo trazado describía un arco entre Hispania y la península Itálica. La rue Droite, calle peatonal y una de las arterias más animadas del corazón del viejo Millau, retoma el trazado exacto. Más tarde, en el s. I d.C., Millau se convirtió en un gran centro de producción de cerámica sigilada (es decir con motivos en relieve): la ciudad llegó a tener hasta seiscientos talleres y sus piezas se exportaban a todos los rincones del Imperio romano, llegando incluso hasta la India. Las excavaciones de La Graufesenque (1 km al sur de Millau) han sacado a la luz los cimientos de este poblado de alfareros, su calle central, su canal y uno de sus enormes hornos, capaz de cocer 30.000 vasijas en un día.
El museo de Millau, instalado en el hermoso palacete clásico de Pégayrolles de la place Foch, expone las piezas de barro halladas en el yacimiento así como una variada y extensa colección de fósiles.
© G. Rouzeau / ViaMichelin
La torre protestante
La población alcanzó su edad de oro en el s. IX, época en que se convirtió en una poderosa ciudad medieval coronada por un castillo y ceñida de fosos y gruesas murallas -los plátanos de sombra de los bulevares ocupan su emplazamiento desde 1629. De este floreciente periodo sólo quedan algunos restos arquitectónicos: la puerta de Voultre y la torre protestante hexagonal, erigida sobre una torre cuadrada perteneciente al antiguo castillo de vizconde de Millau. Del Puente Viejo construido en el s. XI no quedan más que dos de los diecisiete arcos que lo hicieron famoso. En la place Foch, seguramente la parte con más encanto del casco antiguo, sólo subsisten algunas arcadas con columnas cilíndricas y marcos de puertas renacentistas diseminados aquí y allá.
 
Desde los tiempos más remotos Millau basó su prosperidad en la curtiduría, es decir en la transformación de las pieles de cordero (abundantes en los Causses) en un producto imputrescible, y en la guantería, actividad que se vino abajo a principios de los 60 a causa de la competencia asiática. Hoy sólo quedan algunos talleres que trabajan principalmente para los grandes costureros parisinos.
Millau hoy...
© G. Rouzeau / ViaMichelin
La place du Maréchal-Foch
Entre Gascuña y la región del Lionés, entre Auvernia y Languedoc, Millau es una de las ciudades más activas de un departamento, el de Aveyron, muy confinado desde el punto de vista geográfico. El tiempo en Millau sin embargo es de lo más clemente: las tierras de Ayveron, orgullosas de su identidad y profundamente enraizadas en sus tradiciones, reciben los efluvios mediterráneos que suben desde Béziers, Sète y Montpellier.
 
El corazón de la ciudad bate en dos lugares diferentes: en la concurrida place du Mandarou se encuentran algunos grandes cafés, comercios y sobre todo, la panadería-pastelería de Stéphane Balke (ver artículo). La place du Maréchal-Foch, oculta entre una maraña de callejas en el corazón del casco viejo, merece una visita por sus soportales, su mercado, sus dos plátanos tricentenarios y sus animadas terrazas. Aquí los aficionados al vuelo libre del que Millau es capital internacional acaban de tomar tierra ante un vaso de pastis mientras en la mesa de al lado campesinos, agricultores y ganaderos esperan pacientemente que se abra la veda. Hay que decir que la caza menor y sobre todo el jabalí son muy abundantes en los Grands Causses, ricos en raíces y jugosas bayas.
Les gorges du Tarn et de la Jonte
© G. Rouzeau / ViaMichelin
Descubrir las aguas turquesas del Tarn en kayak...
Las gargantas del Tarn y del Jonte
Millau -que se encuentra en plena naturaleza, en la confluencia de dos ríos y en el extremo de dos causses, el Noir (Negro) y el del Larzac- es un excelente punto de partida para explorar algunos de los paisajes más bellos de Francia, a menos de un cuarto de hora a pie. En coche, a pie, en bici de montaña o en kayak, todas las opciones son posibles y, por supuesto, combinables para disfrutar al máximo de magníficos panoramas y vistas.
 
Sigamos por ejemplo la pequeña carretera de las gargantas del Tarn, la D 907bis, que discurre por la orilla derecha. Celebrado por los poetas desde la Edad Media, el río Tarn se desliza como una serpiente turquesa al pie de inmensos farallones. Aquí y allá, como en el Pas de Soucy, surgen bloques de varios cientos de toneladas desprendidos de las paredes: la masa de Roque Sourde por ejemplo, se desgajó sin quebrarse. Justo por encima, la Roche Aiguille (Roca Aguja), lanza sus 80 m de altura hacia el cielo desafiando las leyes del equilibrio.
© G. Rouzeau / ViaMichelin
La Malène
Si desea tener una panorámica desde más altura le invitamos a contemplar una que lo dejará sin aliento: tome la D 995 a la altura de Les Vignes. El Point Sublime (Punto Sublime), situado al borde del causse de Sauveterre, permite abarcar de una mirada el cañón del Tarn, el circo de Les Baumes y los Détroits (Estrechos), donde el río se encajona entre dos altos farallones que suben escalonados hasta los 400 m por encima del agua.
 
El pueblo de La Malène, lugar de paso desde tiempos inmemoriales y solar de los barones de Montesquiou, está atravesado por la carretera que conduce del causse de Sauveterre al causse Noir. En la pequeña iglesia románica se contempla una sepultura monumental erigida durante el periodo de la Restauración para rendir homenaje a las tropas monárquicas acaudilladas por Marc-Antoine Charrier, que acabaron guillotinadas en Mende. En La Malène subsiste también la última cofradía de barqueros, hoy reorientada hacia el turismo. Durante mucho tiempo el barco fue el único medio de transportes. Luego, la apertura de la carretera de las gargantas firmó su desaparición.
© G. Rouzeau / ViaMichelin
Panorama de la Roca de Serre
Podríamos seguir remontando el Tarn hasta Florac, pero en su lugar ascenderemos el causse Méjean por una carretera catalogada como "de recorrido difícil y peligroso" en nuestro mapa Michelin. Esta impresionante subida ofrece a lo largo de sus diez cerradas curvas magníficas vistas del embudo de la Malène. La Roca de Hourtous y la Roca de Serre, en el punto más alto, son dos excelentes miradores para contemplar los estrechos del Tarn, el monte Lozère (pelado) y el macizo del Aigoual, verde y frondoso. El acceso al primero es de pago y se hace pasando por un merendero (!) que resulta muy agradable por su situación (una terraza bajo un cielo inmenso) y sus propuestas gastronómicas, sin pretensiones pero a base de productos frescos de la zona.
© G. Rouzeau / ViaMichelin
Paisaje del causse Méjean
La carretera (D 986) que conduce a Meyrueis es magnífica. La ruta empieza atravesando la inmensa y solitaria extensión del causse hasta que, de repente, el suelo parece hundirse. Nos acercamos al vertiginoso cañón del Jonte: hemos pasado de un paisaje horizontal a otro completamente vertical. Menos conocido que el Tarn, el Jonte no es por ello menos hermoso y es en ocasiones más salvaje. A lo largo de 21 km sus orillas están dominadas por concreciones calcáreas esculpidas por la erosión. No deje de ver, nada más empezar el recorrido, los famosos jarrones de Sèvres y de China, dos pilares dolomíticos que desafían las leyes del equilibrio. El primero fue escalado por primera vez en 1936, con no pocas dificultades si creemos a los "cronistas" locales, siempre escépticos frente a este tipo de aventura. Durante el estío el Jonte desaparece dejando al aire fallas y estratos geológicos. Bajo tierra, el río recoge las aguas procedentes del causse Noir y del causse Méjean. Si quiere ver el río de cerca, vaya hasta el caserío de Truel, aferrado al flanco de la pendiente: un camino le permitirá bajar en una media hora hasta los estrechos del Jonte, un lugar secreto e invisible desde la carretera.
 
La llegada a la aldea medieval de Peyreleau, encaramada a un peñasco rocoso en un agreste paraje en la unión de los causses Méjean, Sauveterre y Noir, nos ofrece otra estampa de gran belleza.
Los Causses
© G. Rouzeau / ViaMichelin
Caos ruiniforme de Roquesaltes
Los Causses, al sur del Macizo Central, son extensas y áridas mesetas situadas en ocasiones a 1.000 m de altura. Glaciales en invierno y abrasadores en verano, sus tierras se despliegan hasta el infinito adoptando aires de estepa. Se trata de un paisaje muy particular compuesto de hierba rala, matorrales de bojes y enebros y, en contadas ocasiones, de bosques de pinos albares y robles pubescentes. Estos espacios infinitos están salpicados de testimonios humanos: menhires, túmulos, cruces de camino, lavognes (abrevaderos semiartificiales para las ovejas), hornos de pan, ruinas de castillos y, por supuesto, algunos caseríos diseminados. A pesar de todo, los parajes más espectaculares son naturales: grutas y barrancos (como los de Dargilan, Bramabiau o Aven Armand) o los caos ruiniformes de Montpellier le Vieux o Nîmes le Vieux). El de Montpellier le Vieux es el más impresionante y el más concurrido gracias a su trenecillo. El de Roquesaltes (3 km al suroeste de Saint-André-de-Vézines) es más salvaje.
 
En estos momentos, la Unesco estudia la inclusión de los Causses al igual que la de las Cévennes en la lista del Patrimonio de la Humanidad en la categoría de "paisaje cultural". El dictamen se sabrá en julio de 2006.

Causse du Larzac: un lugar cargado de historia
© G. Rouzeau / ViaMichelin
La Baume
La inmensa y desnuda extensión del causse del Larzac, que abarca unos 1.000 km2 entre 560 y 920 m de altura, nos brinda la ocasión de realizar una doble visita: por una parte tendremos la oportunidad de conocer de primera mano a los pastores, ovejas y movimientos de protesta franceses; por otra, podremos seguir las huellas de los caballeros templarios y hospitalarios...
 
Nuestra ruta arranca al borde de la N9, en el caserío de La Jasse, una antigua casa de pastoreo que alberga hoy la Casa del Larzac, modesto museo consagrado a la lucha que durante casi una década mantuvieron los campesinos locales (apoyados por numerosos grupos surgidos en Mayo del 68) contra las autoridades francesas. Varios paneles recogen los momentos clave de la historia: en octubre de 1971 Michel Debré, antiguo primer ministro y ministro de las fuerzas armadas de la época, decidió ampliar el campo de maniobras militares creado en 1903; 500 campesinos y unas 15.000 ovejas se opusieron a la expropiación y subieron a pie o en tractor hasta París unidos bajo un eslogan en occitano que habría de hacerse famoso: "Gardarèm lo Larzac !" (Nos quedaremos con el Larzac). En 1973, en el momento más álgido de la confrontación, unas 100.000 procedentes de toda Francia se reunieron en el Larzac, en el caserío de Rajal des Gorps. La lucha duró hasta 1980, fecha en que el Tribunal Supremo dejó sin efecto buena parte de las expropiaciones.
 
La aldea de La Baume también merece un alto. En ella podemos ver una hermosa construcción troglodítica acondicionada sin duda durante las guerras de Religión (s. XVI). Así lo indican al menos las saeteras y la muralla almenada construida por encima de la puerta.
© G. Rouzeau / ViaMichelin
La Couvertoirade
La Couvertoirade, minúscula aldea fortificada enclavada en pleno corazón de la meseta del Larzac, fue elegida por los caballeros templarios a causa de su ubicación en un peñasco horadado de cavidades naturales que permitían almacenar el agua, bien escaso en estas llanuras. Desde aquí podían vigilar las caravanas de mulas que subían cargadas de sal desde las orillas del Mediterráneo. Sólo el castillo, que perdió sus dos pisos superiores, es obra de los templarios. El resto, como las fortificaciones y la iglesia, fue erigido por los caballeros hospitalarios, que se hicieron con los bienes de la orden del Templo tras la disolución ordenada por Felipe IV el Hermoso en 1312. El mejor momento para disfrutar de este lugar, muy turístico, y descubrir algunos talleres de artesanos es a última hora de la tarde.
La Couvertoirade dependía de la encomienda de Sainte-Eulalie-sur-Cernon: esta antigua plaza fuerte medieval, llena de encanto con sus murallas, sus torres, sus puertas y la admirable portada barroca de su pequeña iglesia, vive alrededor de su plaza, adornada por una fuente y un café de pueblo como los de toda la vida.

El viaducto más alto del mundo
Si viene del norte por la A 75 la primera visión de los tirantes del puente la tendrá al llegar al puerto de Engayresque: desde aquí el viaducto aparece como un inmenso buque blanco flotando en medio del cielo. A esta visión serena sigue un auténtico choque comparable al que puede causar la contemplación de la pirámide de Keops o las cataratas del Niágara. La obra de arte firmada por Norman Foster acumula los récords: para la construcción de los estribos y pilares de esta obra que supera en altura a la torre Eiffel se han utilizado 36.000 toneladas de metal y 85.000 m3 de hormigón Un prodigio de ingeniería que deja boquiabierto a cualquiera.
La genialidad del arquitecto reside en haber concebido no un puente en forma de arco para unir las orillas de un río invisible por lo demás a esta altura sino un trazo ligero y aéreo para comunicar dos llanuras.
La atmósfera es febril en diez kilómetros a la redonda. Los automovilistas se paran en cualquier sitio al borde de la carretera para tomar la "foto del siglo". Poco importa que existan varias áreas desde las que admirar el viaducto más alto del mundo. El área de la Cavalerie, en la RN 9 al sur de Millau, acaba de ser remodelada: desde ella se disfruta de bellísimas vistas de la entrada de las gargantas del Tarn y el Dourbie. El área provisional de Brocuéjouls, situada nada más pasar el puesto de peaje (en el sentido norte-sur), cuenta con dos puntos de información turística gestionados por el Consejo General del departamento y muy pronto quedará cerrada para ser transformada en área propiamente dicha. Otra instalación oficial es el área gestionada por Eiffage, al pie del viaducto: para llegar hasta ella tome la D 992 al suroeste de Millau en dirección a Saint-Georges-de-Luzençon.
 
Nosotros le recomendamos que mate dos pájaros de un tiro y vaya hasta Peyre por la D 41, bonita carretera por encima del Tarn. Este pueblo troglodítico, que acaba de recibir la distinción de "pueblo más bonito de Francia", brinda una magnífica vista del viaducto. Sepa por último que las fotos más bellas se toman a menudo por la mañana, cuando la bruma que sube desde el valle se enrosca alrededor de los pilares envolviendo al puente en un aura sobrenatural...

Información práctica
Oficina de turismo de Millau: www.ot-millau.fr
Sitio oficial de turismo en Aveyron: www.tourisme-aveyron.com
 
 
Direcciones
 
Grand Hôtel de la Muse et du Rozier
La Muse
12720 Mostuéjouls
Tfno. 05 65 62 60 01.
www.hotel-delamuse.com
Hotel situado entre Aveyron y Lozère, en la confluencia del Tarn con el Jonte, que propone habitaciones amplias y modernas con balcones al río. Punto de partida ideal para explorar las gargantas y los causses.
 
Turismo rural L'Hermitage
Philippe y Doris Garsi
L'Hermitage
12720 Peyreleau
Tfno. 05 65 62 61 91.
Antiguo convento situado en lo más alto del pueblo medieval de Peyreleau. Desayuno a base de productos ecológicos servido en la terraza bajo una morera y frente al causse Noir.
 
Auberge de la Cardabelle
Rue Chapelle
12230, Sainte-Eulalie-de-Cernon
Tfno. 05 65 62 74 64.
www.auberge-la-cardabelle.com
Al pie de la meseta del Larzac, posada con habitaciones amplias, sencillas y tranquilas.