Revista - 15/03/05

   
     
 
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Turismo y Gastronomía
Roma, entre cielo y tierra

Por E. Tresmontant

Al visitante que pasea por el centro de Roma le puede asaltar una pregunta: ¿adónde va tanto play-boy en vespa?... Nosotros dejaremos el interrogante para otro momento, ya que lejos del ruido y sobre las famosas colinas nos esperan momentos inolvidables: ya sea desde la terraza de Villa Borghese, ya bajo los naranjos del Aventino, el espectáculo que se nos ofrece es realmente grandioso.
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La riqueza de Roma es tal que sería imposible ver "lo más importante" en un solo paseo. El circuito de tres días propuesto se integra en una estancia de una semana y tiene como objeto hacerle descubrir la ciudad desde un ángulo diferente, lejos de la circulación. Además, la belleza y la fisonomía de la Ciudad Eterna sólo pueden comprenderse desde la cima de sus colinas. Unas colinas que desde hace más de dos mil años inspiran obras de arte y leyendas.
Primer día
© E. Tresmontant / ViaMichelin
Los Mercati Traianei
La piazza Venezia es de paso absolutamente obligado: en ella convergen todas las grandes arterias (Via Nazionale y Via del Corso en particular) y hay que cruzarla para acceder a la más prestigiosa de las colinas romanas: el Capitolio. Esta eminencia estaba coronada en la Antigüedad por los templos de Juno y Júpiter Capitolino. Centro de la vida política de la Roma antigua, el Capitolio es hoy sede del poder municipal. Sin embargo, viniendo de piazza Venezia lo primero que se ve es el Vittoriano, un gigantesco monumento dedicado a Víctor Manuel II, el rey que unificó Italia en 1870. A la derecha, una monumental escalinata sube hasta la piazza del Campidoglio, proyectada por Miguel Ángel en 1536 con planta ovalada. Piense que en la Antigüedad esta colina estaba cubierta de templos y monumentos. La emoción nos embarga al contemplar el Foro Romano, una vista que nos sumerge en los doce siglos de historia que forjaron la civilización romana. Ante nuestros ojos aparecen los escalones del Capitolio donde Marco Antonio tuvo que testificar tras el asesinato de César... Enfrente, entre columnas y templos, se divisa la Via Sacra: por ella desfilaban las legiones romanas a la vuelta de sus campañas entre los vítores del gentío. Antes de explorar este decorado que de repente nos traslada a la Antigüedad, tome la escalera renacentista situada a la izquierda del Palazzo Senatorio (uno de los tres palacios que enmarcan la piazza del Campidoglio): desde la terraza de la Caffetteria Italia disfrutará de un magnífico panorama de los Mercati Traianei. Estas monumentales arcadas de puestos y tiendas adosadas a la colina del Quirinale fueron creadas por voluntad de Trajano, el emperador sevillano nombrado en su época optimus princeps, "el mejor de los emperadores". El conjunto se alza por encima del Foro Romano, la Columna Trajana (una exaltación de las victorias imperiales) y los Fori Imperiali, que llevan hasta el Coliseo.
© E. Tresmontant / ViaMichelin
El Palatino
El paseo por el Foro Romano se acaba con la subida al Palatino, cuna mítica de Roma (aquí han aflorado incluso los restos de un asentamiento prehistórico). En época republicana, esta colina acariciada por la brisa marina era el barrio residencial de los romanos acaudalados. Más tarde fue adoptada por los emperadores Tiberio, Augusto, Calígula, Claudio y Nerón, que construyeron en ella sus palacios. Aún hoy, el Palatino está cubierto de floridos jardines y cantarinas fuentes. La vista de las ruinas, el Coliseo y el Tíber es de las que dejan sin palabras...

© E. Tresmontant / ViaMichelin
La fuente de la iglesia de Santa Sabina
Si no le asusta caminar (una ½ h), le aconsejamos siga su paseo hacia el sur, en dirección al Aventino. Para acceder a esta colina ocupada hoy por un barrio residencial ajardinado (aquí se encontraba en la película Una mujer y tres hombres de Ettore Scola, la villa de Vittorio Gassman) salga del Foro Romano y tome la via di San Teodoro, que le llevará hasta una inmensa explanada. Aquí se elevaba en el s. IV a.C. el mayor circo de Roma, el Circus Maximus, utilizado para las carreras de cuadrigas. Justo por encima, el piazzale Ugo La Malfa brinda una bella vista de las ruinas ocres del Palatino. Esta plazuela es también un lugar soleado y despejado muy agradable para hacer un alto y comer un bocadillo.
 
Subiendo por via di Santa Sabina tardará 15 minutos en llegar hasta lo más alto del Aventino, donde se alza una bonita iglesia del s. V consagrada a santa Sabina. Justo al lado, el Parco Savello, más conocido como el Giardino degli Aranci (jardín de los naranjos) es un remanso de paz que ofrece además una amplia panorámica del Tíber, el Trastevere, la cúpula de San Pedro y el monte Mario, reconocible por la antena de televisión.
Al llegar a la piazza dei Cavalieri di Malta, diseñada por Piranesi en el s. XVIII, será testigo de un espectáculo cuanto menos insólito: una cola de romanos y turistas ante la puerta de una suntuosa villa (el número 3) esperando turno para mirar a través de... un agujero en la puerta. Imítelos y tendrá la ocasión de admirar una de las vistas más de bellas y sorprendentes de la cúpula de San Pedro.

Segundo día
© E. Tresmontant / ViaMichelin
Terraza del Hotel Hilton
¿Por qué no empezar el día tomando un opíparo desayuno al borde de la piscina del hotel Cavalieri Hilton? Se trata nada más y nada menos del hotel más lujoso de la capital, ubicado en la cima del Monte Mario. Un taxi y quince minutos será todo lo que necesite para llegar desde el centro de Roma hasta un parque mediterráneo de 6 hectáreas con piscina olímpica y terreno de golf. Tras 3 años y 35 millones de dólares de obras, el Hilton se enorgullece desde mayo de 2004 de recibir a estrellas de Hollywood de la talla de Sharon Stone o Leonardo DiCaprio. El hotel fascina a los coleccionistas por sus muebles auténticos, sus cuadros y sus tapices del s. XVIII. En la última planta, la terraza del restaurante gastronómico La Pergola brinda una extraordinaria panorámica de la ciudad y el Vaticano.
© E. Tresmontant / ViaMichelin
La plaza de San Pedro vista desde la cúpula
Esta incursión en el mundo del lujo no debe alejarnos sin embargo del mundo espiritual... Así, al final de la mañana, un segundo taxi nos llevará directamente a la sublime piazza San Pietro del Vaticano, una de las plazas más bella de Europa. A la derecha de la basílica, una galería en espiral conduce hasta la cúpula, erigida en 1593. A 120 m por encima de la plaza tendrá ocasión de contemplar la estructura del mayor santuario de la cristiandad así como los jardines ingleses y franceses (accesibles sólo previa reserva). A los pies de la cúpula, una gran terraza inundada de sol le dejará ver de cerca las gigantescas estatuas de Cristo, los Apóstoles y san Juan Bautista: una experiencia inolvidable.

A continuación, le recomendamos salir de piazza San Pietro por el viale delle Mura Aurelie. Durante quince minutos bordeará las ruinas de las murallas levantadas por orden del emperador Aurelio en el s. III. Lejos de la circulación, este agradable paseo le dará la impresión de hallarse fuera de Roma. Al llegar a lo más alto del Gianicolo que, según los romanos estuvo habitado por el dios Jano, diríjase hasta el piazzale Garibaldi. Esta plaza monumental ocupa una situación estratégica que nos permite admirar a un tiempo el Vaticano, el centro histórico de Roma y el Trastevere (antiguo barrio popular y judío conocido hoy por sus tiendas, sus plazuelas y sus trattorias): una panorámica para la que sobran los comentarios. A unos 5 minutos a pie y tras franquear la porta di San Pancrazio, se encuentra el mayor parque de Roma: la villa Doria Pamphili, trazada en 1650 y comprada por el municipio en 1971. El parque abre cada día desde el amanecer hasta el ocaso y resulta un lugar ideal para merendar a la sombra de los pinos y oyendo el rumor de sus fuentes barrocas.

© E. Tresmontant / ViaMichelin
Durante su estancia no deje de visitar el mercado de Campo dei Fiori, el más pintoresco de Roma. Una estatua en el centro de la plaza recuerda que aquí fue quemado en 1600 Giordano Bruno. Cada mañana, los habituales rescatan el dialecto romano para regatear o charlar. Las frutas y verduras provienen todas del Lazio, lo que implica que todas han sido cogidas en su punto de sazón el día anterior. Observe el espectáculo instalado en una de las terrazas que bordean el mercado. En Roma, el caffé es siempre excelente, ya sea espresso, ristretto, lungo, macchiato (cortado), corretto (carajillo) o freddo (frío), sin olvidar claro está, el cappuccino.


Tercer día
© E. Tresmontant / ViaMichelin
La piazza di Spagna
Una de las vistas más célebres de Roma es la que brinda la terraza del Pincio, una colina acondicionada desde el s. IV por la familia Pinci y cuyos jardines fueron rediseñados en tiempos de la ocupación napoleónica (1809-1814) por el arquitecto Giuseppe Valadier. Por la mañana, mientras tañen las campanas, la ciudad parece surgir de entre las brumas; al caer la tarde, el viajero queda conquistado por esa luz dorada tan característica de Roma que Corot supo plasmar tan bien en sus telas mientras residió en la cercana Villa Médicis (Académie de France en Roma). Berlioz, becario también de la Académie, contaba en sus Memorias que su costumbre de pasar la noche durmiendo en los bancos del Pincio causaba la zozobra de su director, el pintor Horace Vernet.
Para acceder a este lugar mágico tiene dos opciones: la primera consiste en atravesar la inmensa piazza del Popolo, una de las zonas peatonales más agradables de Roma. Su estilo neoclásico es obra también de Valadier, mientras que el obelisco central, traído desde Grecia por Augusto, proviene del Circo Massimo. Desde aquí podrá subir directamente hasta los jardines por el viale Gabriele d'Annunzio, o bien tomar, al este de la plaza, dos calles que merecen el rodeo: la via del Babuino (aquí se encuentra el histórico Hotel de Russie, cuyo "jardín secreto" es un trozo de paraíso) y la via Margutta, muy conocida por los cinéfilos (en una de sus casas adornadas con bonitos jardines interiores es donde Gregory Peck aloja a la inolvidable Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma).
La otra vía de acceso posible es por piazza di Spagna, célebre en el mundo entero. Su escalinata, la Scala della Trinità dei Monti (1723-1726) es un magistral exponente del arte barroco de la perspectiva y uno de los lugares de encuentro preferidos por los jóvenes romanos. Subiendo por ella llegará hasta otra hermosa plaza, la piazza Trinità dei Monti que da a la Villa Médicis y al Pincio. Otro itinerario de ensueño.

Una ciudad con sabor
© E. Tresmontant / ViaMichelin
Italia es tierra de buenos y variados quesos
A pesar de la desaparición de sus osterie (donde sólo se servía la bebida y adonde los peregrinos podían llevar su comida) y, en menor medida, de sus trattorie (más parecidas hoy a restaurantes convencionales), Roma ha sabido preservar incluso en su cocina más elaborada un loable fondo popular y tradicional. Todavía es posible encontrar en su centro algunos locales donde degustar una cocina romana genuina con platos como la coda alla vaccinara (ragú de rabo de buey), el pato salvaje con ciruelas o antiguas especialidades judías como las sardinas con endivias o la pizza ebraica d'erbe (torta de verduras)*. Como era de esperar, la pasta ocupa en Roma un lugar primordial**, ya sea all'amatriciana, alla carbonara, alla puttanesca o con brécol y anguila (una receta sin carne pensada para el Viernes Santo). En Roma, los chefs más brillantes beben de una tradición culinaria cuyas bases fueron sentadas durante el Renacimiento por Bartolomeo Scappi, cocinero del papa Pío V. La búsqueda del equilibrio se manifiesta a través del empleo de productos del Lazio (cordero lechal, hierbas aromáticas, pecorino romano***, vinos de Frascati...), una región poco visitada por los turistas pero conocida desde la Antigüedad como la "despensa de Roma"...
 
Nosotros hemos visitado para usted los locales citados a continuación. Si desea ampliar el abanico de posibilidades no dude ¡faltaría más! en consultar la Guía MICHELIN.
 
Por lo que a trattorie se refiere, Sora Lella, Via Ponte Quattro Capi, es una institución en Roma. Esta trattoria creada en 1943 por la actriz Lella Fabrizi ocupa un marco de ensueño en la Isola Tiberina. Los cuatro hijos de Lella (Aldo, Mauro, Renatto y Simone) perpetúan la tradición familiar con platos típicamente romanos como la giuncata (queso fresco con aceite de oliva y cebollino), el cordero del Lazio al horno relleno de alcachofas y al perfume de hierbabuena, los fettuccine con molleja de ternera y una deliciosa panna cotta al caffé. Calcule entre 40 y 60 €.

© Agata e Romeo
"Fantasia Baccalà", el bacalao preparado de cuatro maneras diferentes
Si prefiere un restaurante gastronómico, los romanos se sienten muy orgullosos de La Pergola, instalado en la azotea del Hotel Hilton y al que la Guía MICHELIN® ha galardonado con dos estrellas. Se trata sin embargo de una cocina internacional y de autor. Si desea paladear la auténtica cocina romana le aconsejamos cenar en Agata e Romeo, Via Carlo Alberto, por encima de la iglesia de Santa Maria Maggiore. Llegados del sur de Italia hace 25 años, Agata, Romeo y su hija Maria Antonietta han hecho de este establecimiento uno de los más prestigiosos de la capital. De primero, el etéreo sformato di formaggio di Sogliano con salse di pere e miele di acacia (queso fresco de oveja con salsa de pera y miel de acacia) hace buen maridaje con un franciacosta de Lombardía, seco y chispeante. No se pierda la deliciosa sopa de brécol con raya al aceite de oliva, una antigua receta judía revisitada por Agata. Como plato principal, el bacalao a las "cuatro maneras" (asado, frito, hervido y con tomate) es una sabrosa especialidad romana que hay que acompañar con un tinto intenso como el Aglianico, cepa local cultivada al sur de Roma. Maria Antonietta, la sumiller, se encarga también de los quesos: será ella quien le haga descubrir algunas rarezas como el caciocavalo o el formaggio di fossa (un queso de oveja curado bajo tierra de agosto a noviembre). Llegados al postre, el milhojas de Agata es una referencia en Roma. Lo ideal es saborearlo acompañado de una copa de moscato d'Arti, un dulce con bouquet de miel y aromas de albaricoque. Entre 65 y 89 € a la carta. Menú degustación a 135 €.
 
Il Convivio-Troiani, situado en una callejuela entre la piazza Navona y el Tíber, es otra de las mesas gastronómicas de la ciudad. Angelo, el chef, se formó junto a uno de los más grandes cocineros italianos de los años 80, Igles Corelli, activo en Ferrara. Angelo es un "autor" que sabe conferir audacia y elegancia a las recetas más tradicionales. Su foie gras de pato en costra de higos, pistachos, marsala y trufa negra recuerda que, en la Antigüedad, ocas y patos eran engordados con higos, ya que éstos proporcionaban al hígado un dulzor incomparable. Increíblemente tierno y perfumado, su cordero lechal del Lazio es un manjar aparte. Tras el pichón asado a la naranja, el postre otorga al artista la posibilidad de revisitar una receta histórica que, desde mucho antes de la moda del agridulce, se basa en el contraste de sabores: el parfait de sabayón al vinagre balsámico de Módena**** Las armonías dulces y aterciopeladas y el aroma a especias de este vinagre fuera de lo común lo hacen apropiado tanto para el postre como para la ensalada, la carne o el queso... Suntuoso con una copa de Amarone del Véneto. Entre 75 y 100 € a la carta.
 
 
* Una comunidad judía residía en Roma ya antes de nuestra era. Ésta contribuyó al desarrollo de la cocina romana aportándole un toque oriental: pasas, piñones, canela, clavo, dulces con miel...
** Sobre todo después de que romanas célebres como Sofía Loren y Gina Lollobrigida hayan demostrado que la pasta, aunque se coma a diario, no engorda.
*** Este célebre queso de oveja de color dorado y aderezado en ocasiones con granos de pimienta se elabora también en Cerdeña.
**** Mientras que los otros vinagres se elaboran a base de vino (blanco o tinto), el aceto balsamico tradizionale se elabora con mosto. Éste se calienta y concentra hasta que queda convertido en un almíbar parduzco. Es entonces cuando se le añade vinagre añejo para lanzar una fermentación que dura... 3 años.
Información práctica
Azienda di Promozione turistica di Roma
Via Parigi, 5. Tfno: 06-488991
Abierto de lunes a sábado, de 9 a 19.
www.romaturismo.com/
 
Hotel Cavalieri Hilton
Via Cadlolo, 101
Desayuno a 38 euros
www.cavalieri-hilton.it


Sora Lella
Via di Ponte Quattro Capi, tfno: 06 6861601
 
Agata e Romeo
Via Carlo Alberto 45, tfno: 06 4466115
 
Il Convivio-Troiani
Vicolo dei Soldati 31, tfno: 06 6869432