Volver a la revista   
DESTINO

 

Buceando entre sirenas

01/07/03
Por Noemí Castillo Sánchez

Cuenta una antigua leyenda, que en las noches de luna llena se puede oír en la costa ampurdanesa el canto de las sirenas que desde todo el Mediterráneo se dirigen a las Illes Medes. En la gruta más profunda e inaccesible de estas islas se esconde el palacio de cristal de la Reina de las Sirenas. Dicen los que lo vieron que sólo mientras suenan las doce campanadas de la noche de San Juan permanecen abiertas sus puertas, aunque advierten también que los valientes que se atrevieron a franquearlas nunca supieron cómo volver.




Son muchas las historias que rodean las Islas Medes, y no es de extrañar, pues incluso siglos después de estar habitadas continúan siendo un lugar lleno de encanto y misterio. Su cercanía a la costa, a menos de una milla de L'Estartit, ha convertido a estos siete islotes en un enclave estratégico objeto de deseo de las diferentes civilizaciones que a lo largo de la historia se disputaron el dominio del litoral catalán. Desde que en el siglo VIII a.C. los griegos utilizaran la Meda Mayor como necrópolis, hasta la actualidad, las islas han sido codiciadas y conquistadas por romanos, visigodos, árabes y por prácticamente todos los pueblos que un día surcaron estas aguas.




Las que antaño sirvieran de guarida para piratas son hoy una de las reservas naturales más importantes del Mediterráneo; en ellas anida la mayor colonia de gaviotas patigualdas de la Península. Durante la época de cría (entre marzo y mayo) unas 8.000 parejas toman literalmente las islas con sus vistosos ritos de apareamiento. Con todo, lo que realmente sorprende del pequeño archipiélago es la riqueza de su fondo marino, morada de cientos de especies vegetales y animales. Buceando a poca profundidad podemos ver colonias de pequeños peces, como boquerones, chanquetes o sardinas, mientras estrellas de mar se balancean entre las coloridas algas que prenden de las rocas. A pocos metros encontramos un grupo de sargos, doradas, e incluso alguna lubina que se acerca sigilosa a la caza de una presa despistada. Descendiendo hasta unos 10 metros, cuando la luz empieza a escasear, serranos, tordos, langostas y hasta congrios nos observan tranquilos y confiados mientras nadan entre algas y esponjas de oscuros colores. Grandes meros se mueven a nuestro alrededor sin mostrar temor alguno.




Refugiado en la oscuridad se esconde uno de los tesoros más preciados de las islas, su extraordinario paisaje coralígeno. Un bosque en miniatura de coral rojo se extiende ante nuestros ojos, totalmente recuperado de la sobreexplotación que sufrió hasta los años 70. Gracias al control exhaustivo de la extracción y del acceso a la Reserva Natural podemos disfrutar hoy de este sinfín de especies en su hábitat natural. Felizmente, se ha conseguido encontrar el equilibrio perfecto entre el placer del visitante y el respeto del entorno natural.




Muestra de este equilibrio es la gran oferta de actividades que encontramos al pasear por las calles del Estartit. El Museo del Montgrí i del Baix Ter ofrece durante todo el año cruceros por sus aguas en una embarcación con fondo de vidrio que nos permite admirar el fondo marino. En los meses cálidos, entre abril y noviembre, se organizan itinerarios submarinos comentados. Una decena de centros autorizados realizan también cursos de buceo con escafandra de una semana de duración, con inmersiones guiadas en la zona restringida. Si lo que buscamos es algo más sencillo podemos probar el snorkel, para ello solo necesitaremos unas gafas, un tubo y lógicamente, un buen guía. En estos centros se puede alquilar sin problema el material necesario para cualquier tipo de actividad. Para visitar las islas con nuestra propia embarcación necesitaremos una licencia específica que nos expedirán al momento en la Oficina de la Reserva Natural.




Sólo quien se ha sumergido en las Islas Medes, en su entorno natural sin parangón, entiende la fascinación que hizo imaginar que éste, entre corales y peces de nombres desconocidos, sea el único lugar posible para que la primera de las sirenas tenga su morada.


Más información

www.parcsdecatalunya.net/medes/cpmedes00.htm
www.islasmedas.com/


Volver a la revista 
© Michelin 2001-2004
Aviso Legal