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DESTINO

 

Taramundi, puerta de Los Oscos

01/06/03
Por J.A. López Pizarro

En el occidente asturiano, casi en la raya con Galicia, emerge Taramundi. Entre bosques y montes, este paraje es uno de los raros casos en que la interacción del hombre con la naturaleza ha generado beneficios para ambas partes.




Con un urbanismo montañés cuidado hasta el mimo y una centenaria iglesia, la de San Martin, perfectamente conservada, Taramundi ya iniciaba la restauración de edificios civiles para alojar a sus visitantes cuando aún no se hablaba de turismo rural. Hoy Taramundi es un importante centro turístico para quienes disfrutan conviviendo con la naturaleza en estado puro, sin coches ni ruidos, rigiendo su jornada por el sol.

Curiosamente, un pueblo tan a la vanguardia es a la vez heredero de una tradición centenaria: los trabajos de forja. Existen documentos que acreditan extracciones de hierro por los romanos en Taramundi y la comarca de Los Oscos, pero lo más probable es que la arraigada tradición en el trabajo del metal tenga origen en las herrerías vascas construidas en los siglos XVII y XVIII. Sea como fuere, el caso es que hoy en Taramundi y alrededores hay casi una decena de forjas, en la que se fabrican todo tipo de herramientas y utensilios domésticos, sobre todo cuchillos, casi la tarjeta de visita del pueblo.
Como centro de excursiones, Taramundi tiene un valor añadido: visita obligada desde Taramundi es la de la comarca de Los Oscos, con una naturaleza exuberante y un patrimonio artístico y monumental nada desdeñable. Parte de él son el Monasterio de Santa María, en Villanueva de los Oscos, o el Palacio de los Guzmán, un pazo dieciochesco situado en San Martín de los Oscos. En Santa Eulalia de los Oscos se encuentra un poblado declarado conjunto histórico-artístico, con un nombre realmente curioso: Casa de Aquel Cabo.
Pero para visitas cercanas a Taramundi, para andar y disfrutar del lugar, es inexcusable la del Mazo de Teixois, un conjunto etnográfico al que conduce una buena pista desde Taramundi. Es un paseo de cinco kilómetros por un camino fácil y bonito hasta llegar al Mazo, donde podremos ver la mecánica de funcionamiento de la antigua herrería. En realidad el mazo sólo sería la herramienta para laminar el hierro, aunque por extensión terminó aplicándose ese nombre al conjunto del edificio que albergaba la herrería. No lejos de Teixois está Esquios, otra aldea herrera, con un museo particular de un herrero que muestra piezas de forja de varias generaciones de artesanos. O el conjunto de Mazonovo, a 400 metros de Taramundi, en el que se recrea una antigua herrería con todo su utillaje.




Y de tanto andar suele llegar el hambre. Taramundi y Los Oscos confunden sus límites con los de Galicia, y la influencia de ésta es absoluta. Es curioso el hecho de que el marqués de Sagardelos, creador de la cerámica gallega por excelencia, fuera natural de Los Oscos. Obviamente esta presencia de Galicia se hace visible también en la mesa, en la que no suelen faltar los cachelos, el pote, el guiso de berzas ni el plato nacional gallego: el lacón con grelos. Taramundi aporta unos quesos excepcionales y los cuchillos para cortarlos...


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