 | Por J.P. Berrocal | El Parque de Monfragüe es una de las cinco zonas de España que conservan la riqueza de la flora y fauna mediterráneas. Es el hábitat del sesenta por ciento de las especies protegidas en la península, varias de ellas en peligro de extinción. En su espesura esconde los restos del castillo de Monfragüe, de fundación árabe, y una ermita moderna con una imagen mariana del s. XII originaria de Palestina. Pero la huella del hombre es muy anterior y no faltan los restos prehistóricos. |    | En pocos sitios se puede contemplar la sombra majestuosa del buitre leonado como en el Parque Natural de Monfragüe. Allí anida el águila imperial, la cigüeña negra y la mayor colonia de buitre negro del mundo. Animales al límite de la extinción como el lince ibérico encuentran en sus bosques un lugar incomparable para su existencia. Pero es también hogar del gato salvaje, del lagarto ocelado, de búhos, ginetas, garduñas o lirones caretos, entre otras muchas especies, aunque los más fáciles de contemplar por su tamaño sean los ciervos y jabalíes. El bosque mediterráneo tiene en Monfragüe su reducto más intacto. Los madroños se alternan con el durillo, la peonía y matorrales de todo tipo. El parque conserva además, algunos de los mejores encinares de la Península. No siempre fue así. En 1975 las máquinas arrasaron tres mil hectáreas de este bosque que hasta esa fecha era un territorio virgen de naturaleza ibérica. Los ecologistas de la época lograron salvar este parque cuando la destrucción había alcanzado ya las cuatro quintas parte de su extensión actual. Ahora se baraja la extensión del parque por el norte y el sur para la pervivencia de algunas especies como las aves. Otra de las formas de conservar su riqueza obliga a restringir la presencia humana en cinco mil hectáreas del parque. |    | El embalse de Torrejón I es el corazón del parque. Su área sólo puede recorrerse con autorización. El Centro de Interpretación del parque se encuentra en Villarreal de San Carlos. Desde allí parten varios recorridos señalizados de gran interés. Pero sin duda, el Salto del Gitano es el mejor punto de partida para iniciar el recorrido por el parque. Está formado por inmensos muros cuarcíferos que aprisionan el río Tajo. Junto con el Salto del Corzo forma los dos bastiones que marcan los límites del parque. El Salto del Gitano está cargado de historia: allí los romanos establecieron un fortín que llamaron Monsfragorum, muy cerca de donde se encuentra una cueva con pinturas rupestres que datan de la Edad del Bronce. La Orden de Santiago y la del Monte Gaudio ocuparon después su lugar. Aún se puede contemplar una virgen bizantina de ese tiempo. El Castillo de Monfragüe está construido sobre los cimientos de otras fortalezas anteriores. Conserva sólo un torreón y su propia leyenda que relata que aquí se encontraron los ejércitos de Muza y Tarik al terminar la conquista de la Península. Además del Centro de interpretación de la Naturaleza, Villarreal de San Carlos cuenta con una exposición de animales disecados. En proyecto, el futuro Centro de Interpretación del Agua. Es aconsejable visitar el parque en primavera y otoño, estaciones donde se puede contemplar todo su esplendor y colorido. |  |  | |