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DESTINO

 

La nueva adrenalina blanca

01/01/03
Por Ainhoa Camino Jodra

Los deportes de nieve evolucionan paulatinamente hacia la búsqueda de una mayor sensación de libertad y velocidad. Los esquiadores buscan el placer de disfrutar de la "adrenalina blanca" en su estado más puro.




La llegada de los esquíes carving revolucionó hace poco más de un lustro el mundo del esquí en España. Unas tablas más anchas y más cortas que han relegado al olvido al esquí tradicional. Los giros son más suaves, más amplios, requieren menos esfuerzo y la sensación de cercanía con el blanco elemento es mayor. La nieve se siente en la propia piel y eso es, sobre todo, lo que buscan los adeptos más jóvenes entre las nuevas propuestas deportivas.

Desde que surgió esta revolución, las novedades del mundo de las dos tablas han ido enfocadas, casi exclusivamente, a perfeccionar y mejorar esta técnica. Alturas y radio de giro más cortos, mayores anchuras y entallados en las tablas, flexión libre en el patín por fijación de una escala de anclaje y montadas sobre carriles, que logra reducir las fricciones y presiones, o la instalación de un microchip en el patín que facilita la manejabilidad de la tabla a la hora de girar. Toda una alta gama de prestaciones para sentirse más integrado con la nieve.




Pero lo que persiguen ante todo los esquiadores actuales es la polivalencia. Esquiar tanto dentro como fuera de las pistas, disfrutar de la libertad de las zonas vírgenes y ejercitar la técnica que imponen las pistas balizadas. Cada vez hay una menor diferencia entre el esquiador tradicional y el snowborder. La tradicional rivalidad que ambos han venido mostrando, y muchas veces fomentando, comienza a desaparecer y empieza a ser habitual ver fuera de pista a snowboarders y "palilleros" reventando la nieve virgen, ya que el carving ha hecho que el dominio de la técnica de esquí sea más fácil. Es el skí-cross que ha surgido en el mundo de la competición.

Pero si ha habido un factor fundamental en esta homogeneización, ha sido la expansión del carving al resto de deportes de nieve que se practican sobre dos tablas. El resultado, la actualización de algunas disciplinas que se practicaban de modo minoritario y amenazaban con quedarse en el olvido o para algunos melancólicos.




Este es el caso del snowblade. Unas tablas de tamaño reducido, muy similares a los antiguos big-foot, pero algo más largas y anchas que éstos. Estos pequeños patines permiten una mayor movilidad que los esquíes. La posibilidad de dar saltos y giros se incrementa al tener menos peso bajo los pies. Estas ventajas han sido, precisamente, las que han propiciado que los esquiadores comiencen a invadir los Snowpark y los Half-Pipes, hasta la fecha coto privado de los snowboarders. Las acrobacias con las dos tablas comienzan, poco a poco, a extenderse entre los hasta ahora considerados "palilleros", gracias a la actualización de los snowblades. Eso sí, de momento, sólo los más jóvenes se atreven.

Lejos de esta visión de eliminar diferencias, se encuentra una de las últimas atracciones que han surgido en el mundo de la nieve: el snow bike. Una bicicleta de nieve que permite saltar, dar piruetas y disfrutar de las pistas de esquí de un modo completamente revolucionario. Es como trial, pero sobre nieve. El manejo del vehículo es relativamente sencillo y el resultado suele ser espectacular.

Sin embargo, este afán por buscar la máxima libertad y la adrenalina más pura en nieve virgen exige extremar las precauciones y respetar las normas al máximo. El disfrute no está reñido con el respeto. Las principales indicaciones son las siguientes: conocer al máximo la zona y el estado de la nieve, llevar protección y no ir nunca por encima de las posibilidades de uno mismo.


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