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DESTINO
 

En torno al Mercado Central de Valencia

01/09/02
Por Carmen Duerto

El agua de Valencia, las naranjas, la horchata o la Albufera son algunas de las señas de identidad de una tierra que vive de y para su huerta. Dada la importancia de la agricultura, no es de extrañar que el rey Jaime I concediera a la ciudad el privilegio de celebrar un mercado semanal en la zona de la Boatella: allí, sobre el terreno en que se levantaran sucesivamente una mezquita y un convento, se levanta hoy día el Mercado Central. Situado en el corazón de Valencia, el Mercado es desde hace mucho uno de los puntos neurálgicos de la ciudad.




No es un mercado cualquiera y por ello su visita es obligada. Sus ocho mil metros cuadrados se reparten por varias naves de estilo modernista y estructura de hierro. Fueron dos arquitectos catalanes, Guardia y Soler March, los encargados de elaborar los planos y de empezar su construcción a principios del siglo XX. Lo más curioso es que si por dentro se aprecia perfectamente la estructura de hierro, por fuera ésta no es tan patente. Las cristaleras emplomadas, que con los motivos y colores de la huerta y la bandera valenciana iluminan y alegran el interior, son uno de sus elementos más característicos.
En la época de su inauguración el mercado pasaba por ser el más lujoso y grande del mundo. Otra de sus características es la limpieza: sorprendía y sorprende la ropa tan limpia y blanca de los vendedores y la presentación de los productos. "Hace años - nos comentan en uno de los puestos más antiguos - las tenderas rivalizábamos por ver quién se arreglaba más. Ahora llevamos batas blancas con puntillas, pero antes eran mucho más elaboradas. Las más mayores aún continuamos rivalizando y nos pintamos y arreglamos como si fuéramos a pasear".
Cuando uno se acerca a un puesto, enseguida te saludan con un "Hola cariño, ¿cómo estás?". Se habla mucho y de ahí viene otro de los símbolos de la ciudad: la Cotorra del Mercat. "Hablas más que la cotorra del Mercat" suelen decir los valencianos.




Por los alrededores


El Mercado Central es un excelente punto de partida para descubrir el centro histórico de la ciudad. Justo enfrente se encuentra la Lonja de la Seda, edificio gótico flamígero construido a finales del s. XV notable por sus esbeltas bóvedas ojivales. Un poco más adelante, en el lado opuesto, está la Iglesia de los Santos Juanes, de una sola nave gótica decorada con abundantes estucos barrocos.
Siguiendo por la calle de Bolsería llegamos a la calle de Caballeros, la más importante de la ciudad antigua. Al final de una pequeña calle a la derecha encontramos la Iglesia de San Nicolás, una de las más antiguas de Valencia, y su retablo de Juan de Juanes.
De vuelta a la calle de Caballeros nuestra ruta nos lleva hasta el Palau de la Generalitat. Este hermoso palacio gótico del s. XV alberga en su interior importantes obras como El infierno de Dante, esculpido en 1900 por Mariano Benlliure. También es digno de mención su Gran Salón de las Cortes Valencianas, rodeado de una galería de pino mediterráneo y decorado con azulejos del s. XVI.
Más adelante, la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados conserva la imagen de la patrona de Valencia y está unida por un arco renacentista a la Catedral. Rodeando ésta, llegaremos a la Plaza de la Reina, donde se alza su popular campanario, más conocido como el Miguelete por haber sido bendecida su campana principal el día de San Miguel de 1418.