 | Por Pierre Plantier | Barcelona 1888: la Ciudad Condal organiza una exposición universal. Todo un acontecimiento que viene a coronar el renacimiento de una ciudad, algo parecido a lo que ocurre en 1992, cuando los Juegos Olímpicos vienen a dar el espaldarazo definitivo a la capital catalana... Y es que Barcelona supo como pocas ciudades españolas subirse al tren de la Revolución Industrial y volver a ser el faro que había dejado de ser tres siglos antes. |    | Primera consecuencia: la demográfica. Barcelona se ahoga en las murallas heredadas de la época medieval. Se inicia la construcción de un barrio moderno con grandes avenidas que se cortan en ángulo recto. Nace l'Eixample. Segunda consecuencia: la sociológica. Al lado de la clase obrera emerge una nueva y poderosa clase formada por los industriales del sector textil y la metalurgia. Última consecuencia: la cultural. La aparición de un movimiento de recuperación de la lengua catalana bajo la égida de poetas como Aribau o Jacint Verdaguer y del lingüista Pompeu Fabra. Y naturalmente las tres consecuencias se entremezclan: esta nueva burguesía es la misma que fomenta el movimiento de la Renaixança (Renacimiento) lingüística y cultural, especula con los terrenos y construye los edificios y talleres de la nueva Barcelona. |    | |  | © E. Boucher / ViaMichelin El Arc de Triomf (arco de triunfo) abre el parque de la Ciutadella.
 | | El talento de la nueva burguesía |   | Todo esto habría quedado en nada si coetáneamente no hubiera aparecido una nueva generación de artistas - pintores como Isidre Nonell, Santiago Russinyol o Ramón Casas, escultores como Josep Llimona, herreros, vidrieros, ceramistas... - y arquitectos.
Movidos por la nostalgia del Medioevo, en boga por aquel entonces* - el historicismo se extiende por todas partes - coronan sus edificios de torrecillas, pináculos, atalayas... Enamorados del color, cubren sus edificios de cerámicas policromas o vidrieras libremente inspiradas de los azulejos mudéjares. Ebrios de libertad, poco a poco se entregan a un delirio arquitectónico donde la única regla es la fantasía y el único tabú la línea recta. Polifacéticos, diseñan hasta el mobiliario, los herrajes y las puertas de los edificios que construyen. Es el modernismo, trasunto catalán de lo que en otros sitios llaman Art nouveau, style Liberty, Jugendstil o Modern'Style, aunque en pocas ciudades tuvo tanta presencia como en Barcelona, que ha integrado estas creaciones hasta el punto de convertirlas en parte de sus señas de identidad. Demos pues las gracias a aquellos burgueses que tuvieron el talento de dejar rienda suelta a la imaginación de los artistas. |    | Todo empezó con la Exposición Universal y un tal Josep Vilaseca i Casanovas (1848-1910) autor del Arc de Triomf (arco de triunfo) que abre el parque de la Ciutadella, reinterpretación policroma de un motivo arquitectónico clásico. Este mismo arquitecto será más tarde el responsable de la delirante fachada de la Casa Bruno Quadros (en las Ramblas, esquina con Pla de la Boqueria), repleta de dragones evocadores de un Extremo Oriente fantasioso... y paraguas que recuerdan el origen de la fortuna del dueño. Es la ocasión de dar una vuelta por el Mercat de Sant Josep, más conocido como la Boquería: una magnífica cristalera de hierro forjado de finales del s. XIX alberga un mercado rebosante de colores, olores y sabores. |    | Los tres grandes nombres del modernismo catalán |   | En este terreno abonado aparece el primer gran maestro del modernismo catalán: Lluís Domènech i Montaner (1850-1923), cuya trayectoria puede verse resumida en tres de sus obras. La primera, el Castell dels Tres Dragons (1888), es un imponente castillo feudal de ladrillo construido en el Parc de la Ciutadella (restaurante durante la Exposición de 1888, alberga en la actualidad el Museo Zoológico de la ciudad). Más tarde proyectará el inmenso hospital de Sant Pau (1902-1912), auténtica ciudad dentro de la ciudad. Pero su gran obra maestra y - probablemente - la gran obra maestra del modernismo catalán sigue siendo el Palau de la Música Catalana (1908). Azulejos, vidrieras y esculturas que parecen emerger de las paredes, remolinos de curvas y volutas y una extraordinaria cúpula invertida son pruebas del delirio creador que se apodera de este lugar cargado de símbolos y de catalanidad. Y es que el Domènech que aquí se expresa es mucho más que un simple creador, es ante todo un teórico y uno de los artífices de este renacimiento catalán que aspira, mediante el retorno a la lengua y la cultura, a dar vida a un arte nacional catalán.
A su lado, Josep Puig i Cadalfach (1867-1956) parece más recatado o al menos, más anguloso. Además de sus creaciones en el Eixample, hace poco ha recuperado parte de su protagonismo gracias a la fábrica de hilados que construyó en 1911 al pie de Montjuïc, la Casa Ramona. Con su pórtico de hierro forjado, sus muros almenados y su torre coronada por un mirador de azulejos azules y verdes, este edificio, que ha conocido no pocas vicisitudes a lo largo de su existencia - fue utilizado incluso como cochera - se ha convertido en uno de los lugares de cita obligada de Barcelona gracias a la Fundación la Caixa, que ha abierto su centro cultural y artístico.
Y queda por supuesto, Antoni Gaudí i Cornet (1852-1926), hombre reservado y místico. Es el más conocido de todos gracias a su catedral de la Sagrada Familia, emblema de la ciudad, a la que el arquitecto consagró la casi totalidad de su tiempo a partir del momento en que retomó el proyecto. |    | |  | © E. Boucher / ViaMichelin Los Pavellons Güell (1884-1887), reconocibles por el impresionante dragón de hierro forjado de la puerta principal.
 |  | La figura de Gaudí es inseparable de la de su mecenas preferido, Eusebi Güell i Bacigalupi (1846-1918). Para él diseñó el Palau Güell, en la parte baja de las Ramblas (carrer Nou de la rambla). Se trata de la primera creación de importancia del arquitecto y es obligatorio admirarlo sin prisas, ya que todo Gaudí está ya presente en él: los famosos arcos parabólicos, el gótico revisitado mezclado con elementos decorativos del arte musulmán, la ordenación del espacio alrededor de un sumidero de luz y sobre el tejado, las formas extrañas de las chimeneas y conductos de ventilación recubiertas de trencadís (trozos de vidrio y de cerámica rotos). Para él diseñó también los Pavellons Güell (1884-1887), caballerizas del Palacio de Pedralbes, reconocibles por el impresionante dragón de hierro forjado de la puerta principal. Y para él, por fin, se desplazó a las afueras de la ciudad y construyó la cripta de la iglesia de la Colonia Güell - en Santa Coloma de Cervelló, al norte de Sant Boí de Llobregat: poco visitada, debido a la distancia que la separa de la capital, es probablemente la obra más conseguida de Gaudí, la más innovadora, un auténtico laboratorio donde el maestro buscó solución a los numerosos problemas técnicos planteados por la construcción de la Sagrada Familia.
Por fin, nos cuidaremos de dejarnos en el tintero dos grandes obras: la Casa Batlló - este año se puede visitar por primera vez un apartamento con sus muebles originales diseñados por el propio Gaudí - y la fabulosa Casa Milà más conocida como la Pedrera. Todo aquí ondula, todo es movimiento, todo formas a la vez minerales y fluidas. Quizás no lo sabía, pero para esta última obra, el artista, ocupado por los trabajos de la catedral, contó con la gran ayuda de su alumno preferido: un artista de talento muchas veces olvidado. Un maestro también del modernismo al que una de las exposiciones del año Gaudí rendirá merecido homenaje: Josèp Maria Jujòl.
* Según Gaudí era necesario retomar las cosas en el punto en que el Gótico, abandonado antes de que hubiera dado todo de sí, las había dejado. |    |  | | Cómo llegar Parc de la Ciutadella: Arc de Triomf, Castell dels Tres Dragons y Museu d'Art Modern (metros Arc de Triomf y Ciutadella). Ramblas: Palau Güell, Casa Bruno Quadros, Mercat de Sant Josep (metros Catalunya, Liceu). Via Laietana: Palau de la Música Catalana, rue Sant Pere més Alt (metro Urquinaona). Plaça d'Espanya: Casa Ramona - Caixa forum, avda Marqués de Comillas, 6-8 (metro Espanya). Ciudad universitaria/Camp Nou: Pabellones Güell (metro Palau Reial). Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló: En coche por la autopista A2, salida Cinturó Litoral, carretera de Sant Vicenç dels Horts, o en tren, salida de la estación de Molí Nou. | |  |  | |  | |