 | Por A. Campos Galeano
| Hace apenas unas semanas que fue inaugurado y ya es todo un referente en el panorama cultural barcelonés: estamos hablando de CaixaForum, el último centro cultural abierto por la Fundación La Caixa en Barcelona. Para su instalación la institución ha querido recuperar una de las joyas del modernismo barcelonés, también una de las más maltratadas, la Casa Ramona de Josep Puig i Cadalfach. |    | |  | © E. Boucher / ViaMichelin
 |   | En 1909 Casimir Casaramona, industrial algodonero especializado en la fabricación de mantas y toallas, decide trasladar su fábrica a Montjuïc. Para ello encarga el proyecto a Puig i Cadalfach, que acaba de terminar su Casa de les Punxes en la Diagonal. El resultado fue una gran fábrica modelo, premiada por el ayuntamiento barcelonés en 1913. Puig i Cadalfach quiso garantizar ante todo el bienestar de los obreros y creó grandes espacios diáfanos inundados de luz por los que el aire circulaba libremente. Las tres consignas eran aire, sol y limpieza. Visto desde fuera es un gran edificio de ladrillo de estilo neogótico, con paredes almenadas y coronado por dos torres. Aquí también, la prioridad era la seguridad de los obreros: una de ellas albergaba el depósito de agua previsto en caso de incendio. Como concesión a la estética se levantó de hierro, ya que de ladrillo hubiera sido demasiado gruesa. Elementos de cerámica multicolor y de hierro forjado dan al conjunto carta de naturaleza dentro del Modernismo, que se nos presenta aquí en una versión más angulosa, en todo caso menos sinuosa, que la versión a la que nos tiene acostumbrados. |      | Tras una vida industrial breve, la fábrica sólo habría de funcionar como tal hasta 1920, al edificio se le fueron dando los usos más diversos: almacén durante la exposición de 1929, caballerizas y parque móvil de la policía tras la Guerra Civil... Cuando La Caixa quiso abrir su centro, el edificio estaba ya muy deteriorado. Para su rehabilitación, el arquitecto Francisco Javier Asarta emprendió un programa de derrumbes selectivos que permitió eliminar los añadidos posteriores. Para garantizar la máxima fidelidad al proyecto de 1909 se llegaron a fabricar de forma artesanal unos 100.000 ladrillos y se buscaron albañiles capaces de trabajar con los métodos de principios del siglo XX. La única forma de ganar espacio sin desfigurar la Casa Ramona era hacerlo por debajo de ella. Se afianzaron bóvedas y pilares y se sacaron más de 40.000 m3 de tierra. Resultado: el conjunto cuenta con unos 4.500 m2 suplementarios. Para completar la obra era necesario dotar al centro de una entrada a su altura: un enorme árbol de cristal y acero firmado por el japonés Arata Isozaki da la bienvenida al visitante. Éste se levanta en medio de un patio de piedra caliza que pone el contrapunto al pabellón que Mies Van der Rohe creó para la Exposición de 1929 y que en 1986 fue reconstruido. |    | |  | © E. Boucher / ViaMichelin
 |   | Nada más entrar, en el vestíbulo nos encontramos con dos obras emblemáticas: el Mural que Sol Lewit ha creado expresamente para el Forum y la Nube de neón que Lucio Fontana creara en 1953 para la trienal de Milán. Las antiguas salas de tejer e hilar acogen en la actualidad la colección de arte contemporáneo de La Caixa, una de las más importantes de España. Las obras se exponen gradualmente en forma de selecciones temáticas, con excepción de La habitación de plomo (cámara del dolor) de Joseph Beuys, que se expone de forma permanente. En los antiguos almacenes se ha instalado la Mediateca, equipada con la más avanzada tecnología audiovisual a fin de acercar al público las últimas aportaciones del mundo de la creación audiovisual y multimedia. Música, cine, conferencias... cada manifestación tiene sus propias exigencias. Por ello y para garantizar las mejores condiciones acústicas en cada momento el Auditorio cuenta con un sofisticado sistema de revestimiento sonoro. La dos aulas instaladas en los torreones están reservadas a las actividades literarias, cursos, recitales de poesía y los más diversos talleres, muchos de ellos dirigidos a las personas mayores. Por último, el Laboratorio de las Artes concentra las actividades pedagógicas y educativas que pretenden convertirse en el alma de este nuevo centro, que contribuirá sin duda alguna a potenciar el papel mundial de Barcelona como foco artístico y cultural. |  |  |  |