 | Por Carmen Duerto
| Si hay algo que caracteriza a la gente del norte de España, es el buen comer, especialmente en San Sebastián. Aquí, los hombres se reúnen en sociedades gastronómicas para cocinar y luego degustar lo preparado. Junto a esos centros culinarios, donde las mujeres tienen prohibido el acceso, coexiste la costumbre de tomar pintxos, unos platos en miniatura sobre una rebanada de pan que se comen con los dedos en dos bocados. |    | En Donosti el lugar de encuentro para 'ir de pintxos' es la parte vieja de la ciudad, llamada así porque tan solo dos calles se salvaron del tremendo incendio que la destruyó a principios del siglo XIX. Ahora es una zona peatonal que forma una especie de cuadrado y limita con la desembocadura del río Urumea, las faldas del monte Urgull, el puerto y la Alameda del Bulevar. La costumbre de ir a la parte vieja a tomar pintxos se remonta a la época en la que allí se trasladaba en verano la corte real española a tomar las aguas del Cantábrico, según el reconocido cocinero vasco Iñaki Izaguirre "el origen puede ser consecuencia de los entremeses fríos y calientes que se hacían en los grandes hoteles de San Sebastián que recibieron una gran cantidad de chef franceses, cuando los reyes antiguos veraneaban por aquí y cuando el gran divertimento de la gente no era andar con yates como ahora, sino que era la gastronomía y las comidas pantagruélicas y esos chefs hacían verdaderas obras de arte. Esto tuvo que influir para que los vascos lo hayamos adaptado a nuestros gustos". |      | No hay que olvidar que un pincho es una verdadera obra de arte, es alta cocina minimalista que tiene que ser elaborado, si es caliente, en no más de diez minutos y poco antes de ser consumido. Los pintxos fríos se exponen a lo largo de la barra del bar y tanto si son fríos como calientes suelen ser degustados junto a un buen txacoli o un vino tinto cosechero de Rioja. La hora punta se concentra entre una y media y dos y media al mediodía y de siete y media a nueve por la noche, que es cuando las calles Narrica (al fondo de ella puede visitarse el monumento más antiguo de la ciudad la iglesia gótica de San Vicente), Pescadería, Mayor, Fermín Calbetón y la plaza de la Constitución parecen una romería. |      | Cada txoco, que es como se llaman en vasco estos bares, tiene sus especialidades propias. Generalmente los donostiarras se toman dos o tres pintxos como aperitivo y luego se van a comer, pero el que viene de fuera suele dedicar una jornada "a comer de pintxos" recorriendo nueve o diez bares y tomando en cada uno la especialidad, que puede ir desde setas con jamón frito, a hojaldres con chistorra o bacalao con cebolla. |  |  |  |