| Durante mucho tiempo el Urgull tuvo como misión proteger la ciudad de las invasiones bárbaras. Aún se conservan los restos del castillo-fortaleza con sus cañones apuntando al mar. Ahora es una zona de paseo, en la que está descartado totalmente hacer picnic, eso es una práctica que no se estila nada en San Sebastián, al Urgull acuden las parejas a pasear y los foráneos a disfrutar de unas vistas inmejorables, en días despejados se divisa perfectamente desde Guetaria hasta Pasajes. El monte, al que puede accederse por las escaleras que están al fondo de la plaza de Zuloaga en la parte vieja, está coronado por la imagen blanca del Sagrado Corazón y por la pequeña ermita del mismo nombre, lugar al que sólo puede accederse andando, eso también incluye a las novias que eligen este lugar para casarse, al que suelen subir con zapato bajo (hay senderos empedrados, pero no deja de ser un monte) para, una vez en la ermita, calzarse el de la ceremonia. Mientras vamos subiendo a la cima del monte, se pasea por espacios verdes descubriendo rincones pintorescos como el cementerio de los ingleses, los restos de lo que fue una fortificación, también, en la parte posterior podremos contemplar una de las primeras esculturas del escultor vasco Eduardo Chillida un busto en piedra de finales de los años 50, que también podremos ver en el Chillida-Leku y finalmente, el Castillo de la Mota, sobre el que se encuentra la imponente figura del Sagrado Corazón de treinta metros de altura. |