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Subida al monte Urgull

01/04/02
Por Carmen Duerto

Para conocer la historia de San Sebastián lo mejor es acercarse al Monte Urgull, uno de los vigías de la bahía de la ciudad. Ese emplazamiento ha sido testigo mudo de todo lo que ha sido y es la ciudad de Donostia, también conocida como la Bella Easo.




San Sebastián, capital de la provincia de Guipúzcoa se encuentra a tan sólo 20 kilómetros de Francia y disfruta de una de las bahías más espectaculares y señoriales de toda la costa. Se trata de la Concha, un semicírculo bañado por el mar Cantábrico, custodiado por los montes Igeldo y Urgull y cerrado en su centro por la isla de Santa Clara. A los pies del Igeldo se encuentra el Peine de los Vientos, un conjunto de tres esculturas en hierro retorcido creadas por Eduardo Chillida con el asesoramiento del músico Luis de Pablo: en los días de mar gruesa si uno se coloca encima de los agujeros que hay en el pavimento puede oír y sentir el rugido del mar.




Antigua fortaleza de la ciudad


Durante mucho tiempo el Urgull tuvo como misión proteger la ciudad de las invasiones bárbaras. Aún se conservan los restos del castillo-fortaleza con sus cañones apuntando al mar. Ahora es una zona de paseo, en la que está descartado totalmente hacer picnic, eso es una práctica que no se estila nada en San Sebastián, al Urgull acuden las parejas a pasear y los foráneos a disfrutar de unas vistas inmejorables, en días despejados se divisa perfectamente desde Guetaria hasta Pasajes.
El monte, al que puede accederse por las escaleras que están al fondo de la plaza de Zuloaga en la parte vieja, está coronado por la imagen blanca del Sagrado Corazón y por la pequeña ermita del mismo nombre, lugar al que sólo puede accederse andando, eso también incluye a las novias que eligen este lugar para casarse, al que suelen subir con zapato bajo (hay senderos empedrados, pero no deja de ser un monte) para, una vez en la ermita, calzarse el de la ceremonia.
Mientras vamos subiendo a la cima del monte, se pasea por espacios verdes descubriendo rincones pintorescos como el cementerio de los ingleses, los restos de lo que fue una fortificación, también, en la parte posterior podremos contemplar una de las primeras esculturas del escultor vasco Eduardo Chillida un busto en piedra de finales de los años 50, que también podremos ver en el Chillida-Leku y finalmente, el Castillo de la Mota, sobre el que se encuentra la imponente figura del Sagrado Corazón de treinta metros de altura.




La ciudad a sus pies


Desde el Urgull se puede contemplar la última obra de la ciudad; el Kursaal, un espacio cultural con forma de cubo de cristal obra del arquitecto Rafael Moneo y que parece un faro por la noche. También, el puerto pesquero donde se pueden comprar en verano cucuruchos con quisquillas recién salidas del mar y también, se divisan los edificios señoriales de toda la bahía de la Concha con el palacio de Miramar (antigua residencia de verano de los reyes) a la derecha.