06-10-2008
Por César PastranaLa playa de Las Catedrales (As Catedrais, en gallego) está situada en el municipio de Ribadeo, en la provincia de Lugo, Galicia. Declarada Monumento natural por la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, Las Catedrales debe su nombre a la apariencia de sus acantilados, aunque su verdadero nombre es el de Augasantas (aguas santas).
© C.Pestrana / ViaMichelinRecientemente, ha sido elegida como la mejor playa de Europa, según un estudio internacional realizado por un portal de viajes. Tras esta playa gallega se situó la Playa de La Pelusa, en la Isla de Cerdeña, Italia. Le sigue La Playa de Cleopatra, en Alanya, Turquía, lugar dónde Marco Antonio disfrutó de los mejores días de su idilio con Cleopatra en el año 34 a. C. En el cuarto lugar la Playa de Tsambika, en Rodas. La última del Top 5 es la Playa CBeach, en Cannes, Francia. Lo verdaderamente distinto de esta playa, y por lo que merece la pena acercarse hasta este rincón de la costa de Lugo para conocerla, son los impresionantes acantilados que la decoran y hacen de ella un lugar mágico donde la fuerza del mar y la erosión constante del viento han esculpido arcos de más de 30 metros de altura que se asemejan a los arbotantes de una catedral. Eso sí, es fundamental ir con la marea baja para poder disfrutar de este espectáculo natural que parece extraído de un plató cinematográfico. En cuanto la marea está baja, el amplio arenal de la playa nos da paso a una visita guiada por la obra de la naturaleza. Un paseo de unos 300 metros de longitud que nos permite entrar en grutas angostas que finalizan en espectaculares espacios a cielo abierto de nuevo, disfrutar de caprichosas formas esculpidas en las rocas, grandes arcos que se suceden unos a otros, pasillos de arena especialmente fina y blanca; en definitiva, un lugar en el que el concepto playa cambia radicalmente de sentido. Aunque, un baño en las limpias aguas del Cantábrico a su paso por Las Catedrales debe ser parte también de la visita. © C.Pestrana / ViaMichelinA la playa se accede por unas escaleras que dan directamente al escaso espacio que la marea alta respeta de la playa, cuando no es una marea grande. Una vez aquí, inicie el recorrido por la playa. Le recomiendo que vaya sin prisa para poder dedicar tiempo a contemplar Las Catedrales como si estuviera en un museo al aire libre. No deje de subir a las rocas sobre las que podrá disfrutar de una visión diferente de la playa; tampoco deje de entrar en todas las grutas que vea, tanto si tienen salida visible como si no. Más de una le sorprenderá muy gratamente. Aunque en esta época del año la temperatura del agua del mar Cantábrico no incita al baño, no permita que pequeños charcos a la entrada de las grutas le priven de entrar en ellas. Estos charcos no le llegarán más arriba de la rodilla y, realmente le merecerá la pena mojarse un poco. Al final del paseo se encontrará con lo mejor de la playa. Tres arcos consecutivos que le reciben con toda su majestuosidad. Prepare la cámara de fotos porque éste es uno de los lugares más fotografiados de la playa y, casi me atrevería a decirle que de Galicia. Estos arcos rivalizan en belleza con los arcos de las mejores catedrales esculpidas por el hombre a lo largo de la historia. © C.Pestrana / ViaMichelinFinalizado el paseo, en su vuelta hacia las escaleras, continúe el camino una vez llegue a ellas. Esta parte de la playa no es tan espectacular como la anterior, pero merece la pena disfrutar de la visión de las escarpadas paredes de roca, pobladas de percebes y pequeños mejillones. Una vez haya recorrido toda la playa le recomiendo que busque los senderos que circulan paralelos al parking y que le llevarán por lo alto de la playa. Si la visión de la playa desde lo alto de las rocas es especial, desde aquí arriba la playa parece otra. Además, es una oportunidad para hacerse una idea de cómo es la playa si cuando usted llegue a Las Catedrales la marea está alta o le sorprende a media visita. Y, si aún le quedan ganas de caminar, un paseo de madera que circula paralelo a la costa le llevará hasta la vecina playa de Reinante. Como recomendaciones finales, le aconsejo que se informe bien de los horarios de las mareas para poder disfrutar de la playa; que lleve calzado cómodo para el agua y ropa de baño; no se olvide de la cámara de fotos y, lo más importante, tenga mucha precaución con la subida de la marea para no llevarse un susto. La playa desaparece en cada subida convirtiéndose por unas horas de nuevo en un mágico paraíso para peces que disfrutan también de uno de los entornos de belleza natural más bonitos de Europa. |