Fin de semana en chalana por las marismas de Brière
Francia, Kerhinet
11-08-2008

Por Georges Rouzeau
En pleno corazón de la península de Guérande, entre Saint-Nazaire y el golfo de Morbihan, las marismas de Brière siguen siendo un lugar poco conocido. Esta tierra de carrizales, turba y anguilas, notable por su variada flora y fauna, se explora a pie, en bici o en… chalana.
 
La chalana se desliza silenciosa entre dos matojos de juncos, la orilla se aleja, los límites entre cielo, tierra y agua se difuminan, una hermosa garza real cruza el horizonte… La magia ambigua propia de las marismas, un mundo anegado en invierno que se deseca en verano, opera instantáneamente. Un paseo en chalana es la mejor forma de descubrir este mundo desconocido ubicado en pleno corazón de la península de Guérande.




© G. Rouzeau/ViaMichelin

Jacques Edin, responsable de desarrollo del Parque Nacional de Brière, empuja la chalana con su vara.
 
Hoy, las marismas de Brière se componen de 100.000 ha que forman una sola entidad. Aunque hay algunas parcelas privadas en la periferia, el corazón de las marismas es un territorio indiviso e intocable, verdadero paraíso para pescadores y cazadores. Entre matojo y matojo de carrizo pueden verse los puestos de acecho en forma de montículo –tradicionalmente de mimbre–, que sirven también para disimular la embarcación.
 
Nuestro guía continúa: “Los primeros habitantes de las islas se vieron rodeados por las marismas, no en vano Brière cuenta con la mayor concentración de piraguas de toda Francia”.
 
Las marismas no forman un mundo uniforme, el ojo distingue rápidamente una gran diversidad de paisajes: praderas húmedas, prados salados, carrizales; pero no todo son carrizos, también encontramos cárex, espadañas, matorrales húmedos e incluso lirios.


© G. Rouzeau/ViaMichelin

La fauna también es muy rica, nos explica Jacques: “Abundan las especies ictícolas: rutilo, tenca, carpa, escardino o brama; encontramos también todas las especies migratorias como el mújol, la alosa, el róbalo y la lamprea. ¡Sin olvidarnos del pez gato, que representa el 40% de la biomasa!”.
 
De vez en cuando se ve una gran nasa de mimbre –llamada aquí bosselle– que sirve para capturar el pez más emblemático de la marisma: la anguila, presente en prácticamente todos los restaurantes de la comarca.
 
Y no podemos dejar de hablar de los pájaros, que han encontrado un verdadero santuario en este espacio preservado: la marisma de Brière es incluso el único lugar de reproducción en Francia, junto a la cuenca de Arcachon, del ánsar común. En cambio, el ibis egipcio –especie dominadora que crece a expensas de las autóctonas– cuenta con un decreto de erradicación completa.
 
Más sorprendente puede resultar el hecho de encontrar vacas en las marismas; y es que un millar de reses pertenecientes a una veintena de ganaderos suelen pacer aquí sobre los bancos de hierba. Se traen en barcazas y pasan de un prado salado a otro gracias a las graveras, donde el agua es poco profunda.


© G. Rouzeau/ViaMichelin

El pueblo de Kerhinet

Durante siglos, los habitantes de las marismas de Brière vivieron de la explotación del carrizo, que utilizaban para cubrir sus tejados, y de la turba, usada como combustible. Y el pueblo de Kerhinet, anclado en tierra firme, nos relata esta apasionante historia.
 
En este pueblo no hay más que bonitas casas con paredes de granito y tejados de chamizo, rodeadas de rosales y jazmines. Sin embargo, sin la intervención del parque que lo adquirió en 1974 y lo levantó de sus ruinas en 15 años, el pueblo de Kerhinet, víctima del éxodo rural, hubiera acabado por desaparecer. El sufijo -ker indica claramente que nos encontramos en la costa occidental de las marismas, en la parte bretona.
 
Cada una de las casas constituye un verdadero compendio de arquitectura a cielo abierto, con su buena estructura de piedra directamente extraída del macizo armoricano, que pasa bajo nuestros pies. El techo de chamizo nos desvela todos sus secretos: desde la siega del carrizo en las marismas hasta la técnica de montaje (normanda o “brierora”), pasando por el arte de la cumbrera.
 
Todos los jueves durante el verano se celebra un conocido mercado con productos de la tierra. Del pueblo parte un sendero de 11 km que le permitirá descubrir las casas tradicionales y las marismas.


© G. Rouzeau/ViaMichelin

La reserva de Ker Anas: una oda al pato

“Pagar el pato”, “andares de pato”… En todas las lenguas encontramos expresiones en las que este simpático volátil no sale muy bien parado.
 
Desde su más tierna infancia, Philippe Rambaud decidió proteger este animal erróneamente banal y bastante desconocido que está omnipresente en las marismas de Brière. Una decisión tomada cuando aún era un niño mientras esperaba durante toda la noche el paso de las anátidas desde una chalana inmersa en la niebla de las marismas de Brière en compañía de un padre cazador y trampero. Hoy, más de diez años después de la apertura de este parque único en Europa, este “zagal de las marismas” puede vanagloriarse de poseer 115 especies de patos, de las 155 que se han inventariado en todo el mundo. Es increíble la gran variedad de especies y su gran belleza.
 
Desafortunadamente “una de cada seis especies desaparecerá en los próximos veinte años por culpa de la urbanización de las islas”, nos previene Philippe, que participa también en varios programas de protección comprendido en Madagascar. Su entusiasmo es contagioso y no escatima en elogios acerca de la inteligencia y la valentía de este volátil que puede llegar a vivir hasta 30 años. Acompañado por su perra Vole-canne –un juego de palabras entre “volcán”, “volar” y “pata”–, forman una pareja inseparable: el animal se encarga de proteger las crías, espantar las cornejas que roban los huevos y reagrupar los ejemplares descarriados.

Dónde dormir

Domaine de la Bretesche
Si desea visitar Brière de la forma más lujosa posible, el Domaine de la Bretesche ofrece un hotel de lujo instalado en las dependencias dieciochescas del castillo homónimo, un restaurante gastronómico con una estrella Michelin, una piscina exterior, un spa y un campo de golf. También puede optar por alojarse en una casita privada de dos plantas con dos cuartos de baño y cocina. Si lo que busca es silencio pida una de las casitas diseminadas en los confines del green, justo en la linde del bosque.
 
El Domaine de la Bretesche es muy conocido por su magnífico campo de golf de 18 hoyos (con practice y compact) de más de 200 ha, al que suelen acudir personalidades de la talla del ex tenista Yannick Noah. Desde el hoyo n° 9 podrá admirar el famoso castillo de la Bretesche (s. XV), que ha sido transformado en apartamentos, pero que visto desde fuera conserva toda su magnificencia rodeado por un foso y por un gran estanque. Su nombre deriva de “bertesca”, obra defensiva exterior situada en lo alto de la puerta principal de un castillo que servía para proteger la entrada.
 
Por último, el Domaine de la Bretesche cuenta con un restaurante estrellado dirigido por Gilles Charpy. Este talentoso chef navega entre la tradición bretona y las influencias mediterráneas. El menú degustación destaca por sus acordes entre platos y vinos, especialmente bien seleccionados.

Información práctica

Maison du tourisme de Brière
4410 La Chapelle-des-Marais
Tfno. 02 40 66 85 01
 
CDT Loire-Atlantique
11, rue du Château de l’Éraudière
44306 Nantes cedex 3
Tfno. 02 51 72 95 42
 
Ker Anas
02 Route de la Maisonneuve
44177 St André des Eaux
Tfno. 02 40 01 27 48
 
Réserve Pierre Constant
Rozé
Saint Malo de Guersac
Tfno. 02 40 66 85 01
Esta reserva ornitológica, que cuenta con un espacio expositivo cubierto y un recorrido pedestre al aire libre, es la mejor manera de culminar el paseo en chalana por las marismas de Brière.
 
Domaine de la Bretesche
44780 Missilac
Tfno. 02 51 76 86 96
 
Le Golf de la Bretesche
Tfno. 02 51 76 86 86
 
Les Cottages de la Bretesche
Tfno.: 02 51 76 86 51
 
Dónde comer
 
Auberge du Haut Marland
Saint-André-des-Eaux
Tfno. 02 40 01 29 00
Al suroeste de la marisma de Brière, no muy lejos de la Baule, encontramos este buen restaurante tradicional en el que se trabajan los productos de la tierra, aunque dándole algún que otro toque original, como por ejemplo el conejo con guarnición de cerezas salteadas. Ancas de rana, lucioperca, magret de pato, anguila a la Briéronne, vieiras y cangrejos de río. Todos los ingredientes necesarios para pasar un buen momento en un agradable marco rústico.
 
Auberge du Nézil
44410 Saint-Lyphard
Tfno. 02 40 91 41 41 - Fax 02 40 91 45 39
Restaurante con tejado de chamizo situado muy cerca del pueblo de Kerhinet. Su propietario, Hervé Hascoët, es un verdadero profesional que practica una cocina cuidada, precisa y llena de sabor. Entre sus especialidades destacan: el cordero con costra de hierbas, la anguila a las hierbas aromáticas, el pato de Challans a la sidra, los langostinos del litoral, las ancas de rana con mantequilla salada. Una cocina típicamente francesa anclada en la tradición culinaria de la tierra (aunque algo más ligera).
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