Cracovia: Kazimierz, el barrio judío de moda
Polonia, Cracovie
16-06-2008

Por Éric Boucher
Del 28 de junio al 6 de julio, tendrá lugar el 18º Festival de la Cultura Judía en el antiguo barrio judío de Kazimierz, en Cracovia. Una zona que está renaciendo y que busca su identidad, entre recuerdos del pasado, bares de moda, clubes, estudiantes y artistas.
Kazimierz está recuperando su alma perdida, pero se trata más bien de un alma mestiza, más que de una verdadera identidad judía. Kazimierz nunca fue un gueto y la comunidad judía de Cracovia cuenta actualmente con unas escasas 200 o 250 personas.
 
Desde siempre, Kazimierz ha sido un barrio de mezclas: mezcla religiosa, antiguamente, cuando las iglesias se alzaban junto a las sinagogas; mezcla heterogénea, hoy en día, cuando por sus calles deambulan turistas curiosos, judíos ortodoxos llegados de Brooklyn o de Israel, estudiantes despreocupados, hijos de inmigrantes en busca de sus raíces, ricos y pobres, vivos y muertos.


De Casimiro el Grande a Steven Spielberg

En el s. XIV, Kazimierz era una villa separada de Cracovia. Lleva el nombre de su fundador, el rey Casimiro el Grande (1333 – 1370), que acogió a los judíos y les otorgó amplios privilegios. En el s. XV, como consecuencia de los pogromos, los judíos se vieron obligados a abandonar el centro de Cracovia para trasladarse a Kazimierz donde cohabitaron con los cristianos durante casi cinco siglos.


© E. Boucher/ViaMichelin

En el s. XIX, se instalaron masivamente en Kazimierz, convirtiéndolo en un barrio típicamente judío, a pesar de que todavía vivían en él cristianos. Una topografía, de hecho, tanto social como confesional, puesto que la elite judía y asimilada residía en los mejores barrios de Cracovia, mientras que los judíos más pobres y ortodoxos se concentraban en Kazimierz, junto con los polacos más desfavorecidos.
 
Esta diversidad obstaculizó la implantación de un gueto y la destrucción del barrio por parte de los nazis, que expulsaron de allí a los judíos para confinarlos en un ghetto creado en Podgórze, un barrio situado en la orilla opuesta del Vístula.
 
Dejado en un estado de completo abandono y pauperización durante casi 45 años por el régimen comunista, Kazimierz exhibe todavía ahora los estigmas de esta desolación. El renacer del barrio vino de la mano del éxito de la película La Lista de Schindler rodada in situ, en 1993, por Steven Spielberg.
 
La afluencia de visitantes de todo el mundo que querían conocer los exteriores de rodaje convenció a las autoridades de Cracovia del interés turístico de Kazimierz, favorecido por su renovación y sus atractivos de cara a la inversión, como el nuevo Centro de la Comunidad Judía inaugurado y cofinanciado por el príncipe Carlos, o el Galicia Jewish Museum (Museo de la Cultura Judía de Galicia) sostenido por donaciones británicas. Este último exhibe una exposición fotográfica permanente que evidencia la existencia de una civilización particular desarrollada en Galicia durante casi diez siglos.

La primera evacuación del gueto de Podgórze tuvo lugar en junio de 1942 y la siguiente en octubre de ese mismo año, con destino a los campos de Belżec y de Auschwitz-Birkenau. El 13 y el 14 de marzo de 1943, el gueto fue aniquilado totalmente. Solamente el 10% de la comunidad judía de Cracovia, que contaba con más de 64.000 miembros, sobrevivió a la guerra.
 
La ruta de la memoria pasa por Podgórze, siendo su principal etapa la plaza de los Héroes del Gueto (Plac Bohaterów Getta), el lugar donde reunían a los judíos antes de su deportación. En una esquina de la plaza, la antigua "Farmacia del Águila" ha sido transformada en un pequeño memorial. Su propietario, el farmacéutico Tadeusz Pankiewicz, fue el único polaco autorizado a residir en el gueto, siendo honrado con el título de "Justo entre las Naciones" en 1983.
 
Una parte del muro del gueto puede todavía verse en los n° 25-29 de la calle Lwowska. Recordemos que los padres de Roman Polanski consiguieron salvarlo haciéndole saltar este mismo muro cuando tenía 6 años.
 


© E. Boucher/ViaMichelin

Un paseo entre fantasmas

El reto de la renovación es poder conciliar el interés económico de la ciudad y el respeto a la memoria de las víctimas… Algo que parece estar ocurriendo, por ahora, y en este soleado mes de junio en que hemos visitado Kazimierz, el barrio parecía sumido en un melancólico letargo que contrasta con la agitación festiva que anima el centro de Cracovia.
 
Un paseo por sus calles toscamente pavimentadas le irá descubriendo, sucesivamente, la parte cristiana y judía de Kazimierz, unidas por la calle Jỏzefa.
 
Tomando hacia el sudoeste en dirección al Vístula, la altiva silueta de la iglesia gótica del Corpus Christi (Kościỏł Bożego Ciała) señala la entrada en la ciudad católica. Erigida en 1340 por Casimiro el Grande, es la iglesia más antigua del barrio.
 
Su interior oculta una impresionante decoración en madera dorada de la época barroca que contrasta con la austeridad de la construcción de ladrillo y piedra. El coro en forma de navío es especialmente notable.


© E. Boucher/ViaMichelin

Santa Catalina (Kościỏł Św. Katarzyny), fundada también por Casimiro el Grande en 1363, sigue siendo una de los más bellos templos góticos de la ciudad.
 
La iglesia y el convento de los Paulinos (Kościỏł Paulinỏw), de estilo barroco, son más recientes, aunque cargados de un fuerte simbolismo nacional. Por una parte, están construidos en el lugar donde se dice que fue martirizado el obispo Estanislao, el santo patrón de Polonia. Por otra, constituyen una especie de panteón donde reposan los restos de las grandes figuras de la vida intelectual y artística del país, como el pintor Wyspianski, el compositor Szymanowski y el poeta Czesław Miłosz, inhumado con gran pompa en 2004. Una iglesia especialmente querida por los cracovianos.
 
Subiendo por la calle Jỏzefa, en sentido opuesto, la Alta Sinagoga (Synagoga Wysoka / s. XVI), parece muy severa y antigua con sus cuatro pesados contrafuertes. Toda esta parte de la calle no ha sido remozada y destila un aroma especial.
 
Con sus viejos adoquines, sus fachadas desconchadas y su Oratorio, un poco más adelante (en el n°42), transmite una atmósfera cargada de emoción, idéntica punto por punto a la que puede verse en algunas fotografías de época.
 
En la calle Kupa, a unos pasos de allí, la Sinagoga de Isaac (Synagoga Izaaka) data del s. XVII y contiene estucos de la época barroca. Allí podrá ver las sobrecogedoras películas de archivo del Kazimierz de antes de la guerra y del gueto de Podgórze.


© E. Boucher/ViaMichelin

Pero el alma del Kazimierz judío reside principalmente en la calle Szeroka, más parecida a una plaza alargada que a una calle, como su propio nombre indica (literalmente, calle «Ancha»).
 
Un espacio que fue el corazón de la actividad religiosa y comercial de este barrio entre los siglos XV y XIX, y que ahora conforma su epicentro turístico.
 
Bordeada por numerosos restaurantes y cafés, resulta difícil imaginar cómo era la vida antes de la Shoah (el Holocausto), o incluso hace sólo 15 años : los edificios en ruinas y las fachadas recién restauradas se alternan, mientras que sus habitantes reflejan los rápidos cambios ocurridos en los últimos años.
 
Conviene visitarlo antes de que sea demasiado tarde y todo el sector haya sido invadido por los negocios.
 
A pesar de todo, es un lugar más tranquilo que la ciudad vieja y tiene bonitas terrazas donde cenar alejado del gran circo turístico de la Rynek Głỏwny (la plaza central de Cracovia).


© E. Boucher/ViaMichelin

Espíritus tutelares del lugar, la Sinagoga Vieja y la Sinagoga de Remu'h tienden un puente hacia el pasado. La primera (actual Museo Histórico de los Judíos de Cracovia) es el edificio judío más antiguo de Polonia (s. XV). La segunda (s. XVI) recuperó su vocación cultural a partir de 1945 y continúa siendo un activo lugar de oración.
La visita del cementerio adyacente es el punto culminante de esta inmersión en el pasado. La necrópolis judía más antigua de Cracovia (s. XVI), y una de las más viejas de Europa sin discusión, fue profanada por los nazis. Las excavaciones arqueológicas posteriores han permitido encontrar y restaurar, no obstante, más de 700 estelas funerarias.
El cementerio de Remu'h es, además, un lugar de peregrinación para muchos judíos ortodoxos de todo el mundo, que vienen a orar ante la tumba del rabino Moisés Isserles, llamado Remu'h, eminente filósofo y talmudista para quien se construyó la sinagoga. Un hecho curioso es que los nazis respetaron su sepulcro, lo que los más religiosos interpretan como un milagro. Según cuenta la leyenda, los nazis sí tenían intención de saquear su tumba, pero desistieron cuando el primer operario que intentó romper la lápida cayó fulminado.
Existen otros lugares más modernos que reflejan la continuidad de la evolución de la cultura judía en Polonia hasta su abrupta interrupción por la guerra.
La Sinagoga de Tempel fue construida en 1862 en estilo neorrománico, acorde con las ideas artísticas de la época. Se la conoce también con el nombre de "Sinagoga progresista" puesto que solía ser frecuentada por una gran cantidad de intelectuales y de burgueses que abogaban por la igualdad de derechos y la educación laica, y que rechazaban la lengua yídish y la vestimenta tradicional.
Un poco apartado, el nuevo cementerio judío (1800) constituye, de hecho, la experiencia más intensa de este vagabundeo por Kazimierz. Abandonado, invadido por las malas hierbas, representa sin duda la más bella metáfora de este mundo desaparecido que intenta renacer de sus cenizas.

El Kazimierz más en la onda

En pleno Kazimierz judío, la plaza Nueva (Plac Nowy) encarna todos los contrastes de este barrio en plena mutación, que asiste a la apertura de innumerables bares, galerías de arte, restaurantes casher (que siguen los preceptos de la religión judía acerca de lo que los practicantes pueden y no pueden ingerir) anticuarios y chamarileros, atraídos por el buen precio del terreno. Pero por este mismo motivo, encontramos también un hábitat muy deteriorado y una población con escasos medios financieros, podría decirse que hasta rayando en la marginalidad.
Una animación febril reina en la plaza y los cafés colindantes, invadidos por una multitud de jóvenes y por unos cuantos nuevos ricos juerguistas, hasta bien entrada la noche. Una serie de sílfides, maquilladas como puertas, descienden de algunos coches deportivos exhibiendo un lujo ostentoso. Este decorado cambia los domingos, cuando la plaza se transforma en un popular rastro, animado, eso sí, por la misma efervescencia bulliciosa.


© E. Boucher/ViaMichelin

El Festival de la Cultura Judía

El creador de este festival es Janusz Makuch con el que hemos quedado en la calle Jỏzefa, cerca de la Alta Sinagoga. Este hombre barbudo de 48 años nos recibe sentado ante una taza de café a la canela y nos cuenta en inglés su increíble historia.
Janusz Makuch no es judío. Nacido bajo el régimen comunista en Puławy, una pequeña ciudad del sudeste polaco, no había nada en sus orígenes que le predestinara a esta aventura. «Hasta los 13 o 14 años, ignoraba absolutamente todo de la cultura judía. Pero tuve la suerte de conocer a un hombre sabio, el profesor Michał Strzemski, que me enseñó que, antes de la guerra, la mitad de la población de mi ciudad natal era de origen judío. Nunca antes había oído la palabra «judío».
Durante dos años, Janusz Makuch se dedicó a estudiar la cultura y la historia de los judíos de Puławy con el profesor Strzemski, continuando luego sus estudios en Cracovia donde coincidió con otras personas que compartían su interés por este mundo desaparecido. En 1988, cuando decidieron organizar juntos el primer Festival de la Cultura Judía, el régimen comunista seguía en el poder y el acontecimiento, celebrado en un pequeño teatro de barrio, adquirió tintes de manifestación underground.
Tras la caída del comunismo, el Festival entró en otra dimensión, internacionalizándose y ganando notoriedad: ahora es, indudablemente, la mayor manifestación mundial de su género, en un país que, sin embargo, tiene fama de antisemita: más de 200 eventos y artistas provenientes de Israel, de los EE.UU., de Europa y de Rusia, y nada menos que entre 20.000 y  25.000 visitantes en 2007.
Obviamente, la cultura judía no existe ya en Polonia, pero Janusz Makuch cree en su renacer. Poco a poco, los judíos van instalándose en Kazimierz, que está reviviendo. Todavía se trata de una comunidad pequeña, pero hay que considerar el camino recorrido en sólo 20 años: «En los años 1980, Kazimierz no tenía nada que ver con lo que es hoy. El que fuera el barrio judío más grandes de Europa Oriental estaba vacío, abandonado, como una ciudad fantasma».

Información sobre el Festival

Del 28 de junio al 6 de julio de 2008.
El Festival abarca todos los aspectos de la cultura judía: música, cine, teatro, artes gráficas, literatura, visita de los lugares de la cultura judía en Cracovia, talleres para adultos (clases de yídish, de música Klezmer, de danza y de cocina judías, etc.), talleres para niños, etc.
 
Encontrará todo el programa  en el siguiente sitio (en inglés y polaco): http://www.jewishfestival.pl

Restaurantes
Carne de arenque picada, gefilte fish (carpas rellenas), klopslers (albóndigas de carne), tchoulent (especie de cocido)… La carta de algunos restaurantes de Kazimierz hace la boca agua… aunque su calidad es bastante desigual. Ésta es nuestra selección.
 
Ester   
Ul. Szeroka 20 PL - 31 053 Cracovia
Sin duda, el mejor restaurante de la calle Szeroka, seleccionado por La Guía Michelin. La carta nos ha parecido más polaca que judía; incluye, de hecho, platos a base de cerdo, pero la elaboración de los manjares es exquisita. La zurek, sopa agria a base de harina de centeno fermentada, huevos duros, trozos de salchicha y mejorana, ofrece un perfecto equilibrio entre los distintos ingredientes que la componen. Los pierogi (ravioles) de col y champiñones o de carne son los mejores y tienen una pasta mucho más fina que en la mayor parte de los restaurantes que hemos probado. Felicitaciones también por el filete de pato marinado con manzana. Concierto Klezmer durante las cenas de los fines de semana. Sale por unos 50 zlotys con un primer y un segundo plato. 
 
Klezmer-Hois
Ul. Szeroka 6 – 31 053 Cracovia
Un restaurante que ocupa unos antiguos mikvah (baños rituales judíos) y que ofrece una de las cocinas más auténticamente judías de Kazimierz, aunque nos ha decepcionado su tchoulent (plato de sabbat a base de judías pintas, carne y patatas) con una consistencia un tanto pastosa. La zupa szabasowa wegetarianska (sopa de sabbat vegetariana), sin embargo, nos pareció especialmente sabrosa. Su principal atracción son sus conciertos y su Director Artístico, Leopold Kozłowski.  Nacido en 1918 cerca de Lwów, este compositor y director de orquesta es el último representante genuino de la música Klezmer en Polonia, y posiblemente, en el mundo. Participó en la película La lista de Schindler y fue el asesor musical para la música del gueto
 
Tomar una copa
Mleczarnia
Ul. Meisela 20 - 31 053 Cracovia
Es posible beber una cerveza al aire libre en el florido patio de este edificio donde se rodaron algunas escenas de La lista de Schindler.
 
Alchemia
Ul. Estery 5 - 31 053 Cracovia
Ambiente muy especial en este establecimiento alternativo iluminado solamente con velas, cerca de la Plac Nowy. 
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