| | | 25-08-2008
Por Emmanuelle JaryNunca la diferencia entre la realidad soñada y la realidad vivida nos había parecido tan grande como en el estuario del Gironda. “El estuario es un mundo en sí”, nos habían advertido. “Sus pobladores sienten que pertenecen ante todo a él, antes que a uno u otro departamento francés”. Fue esto precisamente lo que nos llevó hasta esta región francesa: intentar comprender cómo una realidad geográfica puede convertirse en entidad cultural.
© S. MorandPero, ¿qué es un estuario? La “desembocadura de un río caudaloso en el mar, caracterizada por tener una forma semejante al corte longitudinal de un embudo, cuyos lados van apartándose en el sentido de la corriente (…)”, explica el diccionario de la Real Academia. Mirando el mapa, el estuario del Gironda forma una lengua de agua parecida a la de un reptil que se adentra en la tierra hasta rozar, con una de sus puntas, la ciudad de Burdeos. Allí se habla de mar. Y es que el mayor estuario de Europa Occidental, cuyo ancho alcanza los 12 km a la altura de Saint-Seurin-d’Uzet, puede efectivamente confundirse con un auténtico mar interior. Las especies pescadas y los métodos de captura son propios al entorno. La corvina, que viene a desovar en este estuario (el menos contaminado de Europa), se pesca al oído: “hay que pegar la oreja al fondo del barco para oír la llegada de los peces y el ruido característico que emiten”, nos dice Jean-Pierre Royer, uno de los dos últimos pescadores de Mescher-sur-Gironde, pequeño puerto pesquero situado al principio del estuario, cerca del Océano. Otras especies que han dado prestigio a la cocina local son los sábalos (cuya captura está prohibida durante los próximos cinco años), las lampreas (preparadas a la bordelesa), las lubinas, los congrios, los lenguados, las anguilas y las preciadas angulas. Esta lista quedaría incompleta sin el esturión, antaño capturado por su carne y hoy criado por su hueva, el cada vez más reconocido caviar de Aquitania. © P. CronenbergerEl estuario es realmente un mundo aparte, un mundo de agua y fango, sosiego y paisajes melancólicos que enganchan para siempre. Buena prueba de ello es el caso de Philippe Lacourt. Nacido a orillas del Gironda, nuestro hombre se fue para volver, como las mareas, como si el poder de atracción del estuario fuera tal que las vidas de quienes nacen en él acabaran transformándose irremediablemente en un eterno ir y venir. Philippe Lacourt ha construido un refugio en la isla de Patiras, un edificio de estilo contemporáneo abierto de par en par a la inmensidad acuática en el que acoge a los comensales de sus veladas gastronómicas. Ésta no es sin embargo la única iniciativa privada surgida en los últimos años. La asociación “Gens d’Estuaire” (gentes de estuario), por ejemplo, propone actividades deportivas (vela), excursiones en barco con picnic en las islas, mesa de huéspedes con platos elaborados con el cordero que se cría en la zona… El objetivo de dicha asociación es dar a conocer el patrimonio natural, social y cultural del estuario desde Burdeos hasta el Atlántico sin recurrir en ningún momento al coche. Dicho de otro modo, conseguir que el estuario se viva no como una frontera, sino como un territorio. © en-charente-maritime.comPero esta gente de buena voluntad aún tiene mucho camino por recorrer. Son muchos los que siguen pensando que el estuario separa más que une. En la margen derecha se habla de la margen opuesta como si fuera un mundo aparte. “Usted mismo lo verá, el estuario es una frontera”, “¿Va al otro lado?, aquello es diferente”, “Aquello es el desierto”… Tan convencidos estábamos de que íbamos a encontrar más o menos lo mismo, que frases como éstas no podían sino arrancarnos una sonrisa: unos pocos de kilómetros en barco recorridos en menos de una hora no van a cambiar gran cosa. Poco a poco sin embargo, la insistencia del discurso consiguió intrigarnos. Atravesamos el estuario y, efectivamente, pasamos de un mundo a otro: el de la margen izquierda. El universo de las grandes bodegas de Médoc cuya sola evocación hace estremecerse de placer a los enamorados de los grandes vinos: Margaux, Pauillac, Beychevelle, Saint-Estèphe… Un rosario de pueblos cuyos nombres son, como las bodegas que albergan, sinónimo de prestigio. Eso sí, dejando a un lado las viñas, nada. Una banda de terreno, como una tierra de nadie, atrapado entre el océano Atlántico y el estuario del Gironda y aislado por mor de su situación geográfica. Y no se trata aquí de una cuestión de departamento. El de Charente-Maritime se extiende por la mayor parte del estuario, por la margen derecha, pero cede el lugar al de Gironda a la altura de Blaye, célebre ciudadela militar reconstruida por Vauban. Luego es este departamento el que se extiende por la orilla izquierda. © Olivier BoisseauPero recuerde, el estuario es una frontera. Hasta las orillas parecen querer corroborarlo: la derecha majestuosa con sus magníficos acantilados, la izquierda más cenagosa, llana y humilde. Los puertos no son sino pequeñas radas con capacidad para pocos barcos. A la izquierda, sólo los viñedos parecen triunfar sobre la margen derecha. Cierto que la orilla derecha puede presumir de viñedo, el Côtes de Blaye, pero éste no puede rivalizar con los de Médoc. “Aquí solemos decir que las mejores viñas miran al río”, nos dice con orgullo el propietario del magnífico Château de Loudenne, a orillas del estuario –por supuesto en la margen izquierda– mientras saboreamos su vino al caer la tarde. ¿El río? Otra forma de llamar a este estuario que por la mañana se tiñe de un magnífico color rosa parecido al de la bodega. Esta sensación de armonía, estamos seguros, no la hemos soñado. La hemos vivido al clarear el día mientras la tierra lentamente se desperezaba. La diferencia entre el sueño y la realidad finalmente, no es quizá tan grande como suponíamos al principio de nuestro viaje. El estuario del Gironda es un mundo aparte que desafía las divisiones territoriales. Lo único que cuenta es el agua y la tierra, sometidas a uno y otro lado, al ritmo de las mareas. Información prácticaComité departamental de turismo de Charente-Maritime 85, boulevard de la République 17000 La Rochelle Tfno. 05 46 31 71 71 Casa del Turismo de Gironda 21, cours de l’Intendance 33000 Bordeaux Tfno. 05 56 52 61 40 Actividades y visitas Pôle-Nature de Vitrezay 17150 Saint-Sorlin-de-Cognac Tfno. 05 46 49 89 89 Alquile una cabaña de pesca y siéntase poblador del estuario por un rato. Parque del Estuario Saint Georges de Didonne Tfno. 05 46 23 77 77 Interesante puesta en escena para conocer de primera mano la realidad histórica, cultural y social del estuario. Côte de Beauté Puerto de Meschers Información y reservas en el 06 72 00 95 75 o directamente en el quiosco del puerto. Excursiones en barco para descubrir los acantilados y encantadores puertecillos pesqueros. Gens d’Estuaire Quai Albert de Pichon Face n°7 La Rotonde 33250 Pauillac Tfno. 05 56 59 09 34 Esta formidable asociación sabrá hacerle descubrir el estuario y sus islas de las mejores formas posibles: vela, picnics, veladas gastronómicas en el refugio de Patiras, excursiones en barco… Château de Beaulon 25, rue Saint Vincent 17240 Saint-Dizan-Du-Gua Tfno. 05 46 49 96 13 Producción de magníficos pineaux y cognacs. Alojamiento y restauración Château des Salles 17240 Saint-Fort-sur-Gironde Tfno. 05 46 49 95 10 Duerma en una magnífica mansión de estilo s. XV inmersa en los viñedos de Cognac. Mesa de huéspedes de excelente calidad. Moulin du Val de Seugne 17240 Mosnac Tfno. 05 46 70 46 16 Habitaciones de categoría y muy buena mesa de huéspedes con apacibles vistas al Seugne. Château de Loudenne 33340 Saint-Yvans-de-Médoc Tfno. 05 56 73 17 80 Magnífica cartuja del s. XVII con extraordinarias vistas a un jardín de rosas antiguas situado por encima del estuario. Mesa de huéspedes con platos sencillos pero de gran calidad, acompañados con vinos de producción propia. | | | |