25-08-2008
Por Étienne LabrunieUn espacio de 8 km2 elevándose por encima del segundo núcleo de población de Canadá… La obligada ciudad dentro de la ciudad y, en este caso, al pie del célebre monte que da nombre a la ciudad: el Mont-Royal. Este antiguo barrio obrero en el que encontraron refugio los polacos, rusos, alemanes, lituanos, franceses y judíos que llegaron huyendo de la guerra empezó siendo un arrabal. Luego, los talleres y manufacturas empezaron a multiplicarse y hoy, estos mismos talleres se han convertido en amplios lofts o en refugios de artistas en busca de inspiración.
© G. Dal BoY es que el Plateau aspira a ser algo así como un Soho o un Greenwich Village. “Aunque también tiene algo de barrio de la Bastilla de París”, añade Johan, que vive aquí desde hace doce años. Y que nadie le hable de mudarse a este aspirante a actor que, mientras llegan y no los grandes papeles, interpreta el de camarero en un bar a la moda. Una Bastilla, pero sin los edificios. Y es que la avenida del Mont Royal, arteria principal del Plateau, es una yuxtaposición de casas de formas y colores diversos en diferentes estilos arquitectónicos: de los lofts de artista a los cottages de estilo inglés y las hileras de casas de dos o tres plantas pasando por el ladrillo rojo de una antigua fábrica. Y a partir de ahí, locales y más locales: restaurantes, bares, galerías de arte, tiendas de ropa alternativa, tiendas gourmets, academias de danza, librerías, cibers… “Más que nada pequeños comercios: un supermercado no tiene cabida aquí y, de todas formas, si quisiera implantarse tendría que hacer frente a la oposición general”, espeta Johan. Un islote de resistencia que se transforma al caer la noche. “Aquí se viene en busca de diversión en cuanto empieza a oscurecer”, explica nuestro cicerone. Un Plateau by night por el que pasan la juventud dorada, modernos de todos los pelajes, turistas y artistas. Hay bares, discotecas y lounges por todas partes, y todos llenos. La calle Saint-Denis, por ejemplo, es conocida por sus numerosos y animados locales, pero sobre todo por sus buenos restaurantes. © G. Dal BoY con razón: nunca el barrio fue tan popular ni estuvo tan demandado. Tanto, que hoy ya casi se puede hablar de sobrepoblación. Una población que se acerca a los 105 000 habitantes o, lo que es lo mismo, una media aproximada de 13 000 habitantes por km2. Y el entusiasmo está lejos de remitir: el precio de la vivienda se dispara. “Tan simple como que en diez años se ha multiplicado por cinco”, resume Johan. “Y además están los franceses”, añade. “En el Plateau hay muchos franceses, los únicos que pueden permitírselo”, zanja un canadiense de cuarenta años largos que tenía la oreja puesta en la conversación. “Franceses de Francia” que representan al parecer alrededor de un 30% de la población. “Se encuentran algunos alimentos característicos, tiendas dirigidas principalmente a los franceses y mayor número de tiendas de vinos, pero de ahí a que se haya convertido en un barrio francés hay un trecho”, explica Benoit, un francés afincado en Montreal (“no en el Plateau”) desde hace seis años. “La idea de barrio francés es una utopía, algo que no existe, dado que a los franceses no nos gusta vivir juntos. Es ante todo un barrio de Montreal”, remacha Serge, otro francés en tierras canadienses. © G. Dal BoUn barrio históricamente abierto a la inmigración de la cual conserva testimonios bien visibles, como la parroquia de Saint-Louis-de-France. El este del Plateau fue el lugar elegido por los griegos para abrir sus tiendas. Antiguas sinagogas, algunas reconvertidas en viviendas o escuelas, dan fe de la presencia de cuatro generaciones de judíos. Las coloridas fachadas de las casas, como las de la calle Drolet, son el legado de la importante colonia portuguesa que empezó a constituirse en los 60. Por último, se dice que las escaleras exteriores, construidas a partir de la década de 1880, y los balcones labrados son una herencia francesa. “La escalera se convierte en un lugar de convivencia, reflejo del espíritu latino y del carácter familiar de los franco-canadienses. Fue veillant su'l perron (literalmente “haciendo guardia en el zaguán”), como se fue tejiendo toda esta red de relaciones sociales que todavía hoy caracteriza al barrio”… Es lo que se lee en la web www.bonjourplateau.com. Las calles Saint-Hubert, Berri y Saint-Denis conservan interesantes ejemplares de estas casonas construidas por los ricos y los notables franceses. Dicho de otro modo, el barrio del Plateau es lo último y está dando mucho que hablar. “Alterna-pijo” y centro del petardeo para unos, con vida auténtica de barrio, multicultural y foco artístico para otros, el lugar merece realmente una visita. Agenda de direcciones… MistoEn un marco cuidado y a la última, el Misto propone numerosas especialidades italianas, entre ellas las focaccias. Tanto el servicio como la calidad de los productos son irreprochables. Destaca también la carta de vinos, completa y valiente (Francia, Italia, España, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica). Entre 10,25 y 14,50 dólares las focaccias; entre 12,50 y 17 los platos de pasta. 929, avenue Mont-Royal Est. Tfno. 514-526-5043  L’Avenue du PlateauUn local como se encuentra hoy día en cualquier rincón del mundo pero que aquí parece mucho más auténtico: el bar a la americana. Harleys y otras máquinas decoran desde las paredes hasta el techo, todo envuelto en una música tecno que apenas consigue tapar la incesante algarabía. Para comer: copiosos desayunos, hamburguesas, ensaladas y clubs sandwichs. 922, avenue Mont-Royal Est Tfno. 514-523-8780 Petits GâteauxEsta tienda a la última propone cientos y cientos de cupcakes, unas esponjosas magdalenas recubiertas de glaseados de todos los colores. Puestos de moda por la serie Sex and the City, estos dulces se hacen en todos los sabores, incluso los más inesperados. “Puro mimo”, como dicen en Québec. 2,75 dólares/unidad 783 avenue Mont-Royal Est Tél.: 514 510 5488 Chez Baptiste Pub donde degustar un amplio surtido de cervezas nacionales y de importación. Ambiente progre y estudiantil. 1045, avenue Mont-Royal Est Tél.: 514-522-1384 El Plateau también es conocido por sus joyerías y galerías de arte. En la web www.monquartier.ca/ encontrará un sinfín de direcciones. |