© Ze Kitchen GalerieWilliam Ledeuil, el amigo de los pintores
Una placa colocada en el número 7 de la rue des Grands-Augustins de París recuerda que fue en este edificio donde Balzac situó en el taller del pintor Frenhofer, protagonista de su relato corto La gran obra desconocida. En opinión de algunos historiadores del arte, fue este pintor imaginario quien “descubrió” en realidad la pintura abstracta… Y fue tal la fascinación que el relato ejerció sobre Picasso, que desde los años 30 hasta el final de la guerra el malagueño tuvo su taller en el mismo edificio.
Enamorado de la pintura, el chef William Ledeuil (una estrella Michelin en 2008) no ha podido encontrar pues mejor calle para su local. La decoración del mismo ha corrido a cargo de su amigo, el batería de jazz Daniel Humair, también pintor y gourmet.
Resultado: una sala del tamaño de un loft o un taller de pintura, vistas a las cocinas, lienzos de artistas contemporáneos en las paredes (cinco exposiciones al año) y líneas depuradas.
© Ze Kitchen GalerieA la cabeza del refinamiento extremo oriental
Dos palabras definen (y esta vez con todas las de la ley) la cocina de William Ledeuil: “refinamiento” (extremo oriental) y “frescura” (absoluta). El chef compone sus platos con el mismo cuidado que pone en sus composiciones un pintor de estampas japonés. Su cocina se basa en la armonía de colores, en el ying y el yang de los sabores, en el aire y el mar. Puede que los colores y texturas primen sobre el resto, pero en ningún caso los sabores quedan relegados en favor de una estética culinaria chic y efectista.
El término “fusión” adquiere aquí todo su significado: el de una cocina que “funde” las influencias y los cinco sentidos. A la vista, el plato destaca de lejos por su elegancia si cabe pictórica, mientras que las formas y texturas se dirigen al sentido del tacto. Se diría incluso que el chef elige los colores de sus platos en función de las pinturas que adornan las paredes de su restaurante.
Respecto a la frescura, en este caso no se trata únicamente (aunque también) de la sacrosanta frescura de los ingredientes tan alabada hoy día donde quiera que se vaya. William Ledeuil busca ante todo la frescura de los ingredientes en la boca. Algo que consigue con las notas ácidas que tachonan sabiamente sus platos. El lemon grass es uno de los pilares de su cocina, al igual que el jengibre, la galanga (conocida también como jengibre de Siam) o las hierbas frescas y raíces del Sudeste asiático. Las especias y determinadas hierbas o tubérculos son excelentes potenciadores del sabor.
El día de nuestra visita la carta proponía básicamente pescados y mariscos, con la excepción de un conejo y un pichón preparados a la manera de un pato lacado… Los crustáceos (en ocasiones importados directamente) se mezclan con almejas y pescados en un fondo de leche de coco, cúrcuma, jengibre, wasabi o mango y alguna que otra verdura de primavera francesa como el espárrago (cuya palidez debe encantar a William Ledeuil) o los guisantes para crear un haiku colorido y acidulado.
Resulta revelador –y perfectamente coherente– que la bebida preferida de William Ledeuil sea… el agua: frescura, transparencia, limpidez y una discreta provocación en el país del vino.