Mientras los castillos atraen a los turistas en busca de historias y viejas piedras, el cordero galés es un reclamo para los gastrónomos en busca de sabores auténticos y naturales. Con 11 millones de cabezas en temporada alta, el País de Gales es el primer productor europeo de cordero. Dicho esto, los corderos galeses de pradera salina poseen un rasgo que los diferencia de todos los demás: hoy por hoy son los únicos que siguen creciendo en total libertad y de acuerdo al ritmo que marcan las estaciones.
Mientras obtiene y no su DOP* –Denominación de Origen Protegida–, el cordero de pradera salina galés crece en 16 zonas estrictamente delimitadas. Se trata de praderas marítimas que quedan cubiertas por las aguas al menos dos veces al año, creando una especie de estuario en caso de fuertes mareas y favoreciendo la aparición de una flora particular. Salicornias, verdolagas marinas, borrazas y festucas forman parte obligatoria de la alimentación de nuestro ovino. Sólo así puede llevar la etiqueta “cordero de pradera salina”. De hecho, los organismos competentes efectúan numerosos controles a fin de garantizar el cumplimiento de todas y cada una de las reglas. Calidad y trazabilidad son dos palabras clave entre los ganaderos galeses.
Nacidos entre marzo y abril, los corderos empiezan a alimentarse de leche materna “a voluntad”. Al cabo de entre cuatro y seis semanas, la dieta se completa con hierba. Vegetales y minerales de las praderas salinas confieren a la carne toda su especificidad.
© M. TanguyUn placer para la vista y el paladar
Portmeirion, pequeño paraíso terrenal, es fruto de la imaginación de un excéntrico arquitecto: sir Clough William Ellis. Este caserío de reminiscencias italianas será una excelente base de operaciones durante su periplo galés. Su situación geográfica lo hace perfecto para apreciar plenamente las riquezas de estas tierras donde el cordero es rey. A orillas del mar, aferrado a la roca, el pueblo brinda una incomparable panorámica de la bahía de Porthmadog, sus praderas salinas y las montañas cercanas.
Elíjalo no sólo para dormir, sino también para cenar. Las habitaciones son espaciosas y confortables, mientras que el restaurante puede recomendarse con los ojos cerrados. Su magnífica sala estilo años 30 sirve de marco a una cocina que pone de realce la calidad de los productos locales, cuidadosamente cocinados y presentados. Cabe señalar asimismo la calidad del servicio.
Antes de lanzarse a descubrir el parque de Snowdonia o Cowny, ciudad declarada patrimonio mundial por la UNESCO y situada en la costa algo más al norte, párese a apreciar la diversidad arquitectónica del lugar así como los árboles y plantas exóticas que crecen en los alrededores. Otra cosa que no puede perderse es el amanecer, sencillamente grandioso.
*Sigla europea creada en 1992 para designar “la denominación de un producto cuya producción, transformación y elaboración deben tener lugar en una zona geográfica determinada, con una especialización reconocida y comprobada.”