Zagreb: la bella croata
Croacia, Zagreb
06-10-2008

Por Emmanuel Tresmontant
Hubo un tiempo en que los pasajeros del Orient-Express camino de Estambul hacían escala en Zagreb justo el tiempo de darse una vuelta por el parque Maksimir y cenar en el Hotel Esplanade… Hoy, la primera urbe de Croacia merece por sí sola el viaje, tanto por su patrimonio histórico como por su atmósfera a la vez eslava y mediterránea.



© E. Tresmontant / ViaMichelin

Zagreb: guía práctica

Croacia se ha convertido en pocos años en uno de los destinos turísticos más demandados de Europa. Entre los franceses por ejemplo, de los 32 000 que visitaron este país en 1999 –recién acabada la guerra que opuso a serbios, croatas y bosnioherzegovinos–, se ha pasado hoy a casi medio millón. Cierto que la zona más visitada sigue siendo la costa dálmata, con joyas como Dubrovnik y las islas de Hvar, Brač y Korčula, lo cual no quita para que la capital –con su casco antiguo barroco surcado de callejas y escaleras, sus palacios, tranvías y artesanos típicos y su estación de esquí a menos de 30 minutos del centro urbano– siga teniendo mucho encanto. Zagreb es además un punto de partida ideal para ir hasta Split (en la costa, 3h20 de coche), Budapest (3h45) o incluso Viena (4h10). Dos días serán suficientes para captar su quintaesencia y descubrir lugares como Sljeme, Medvedgrad o Samobor, todos en las proximidades.
Si llega a Zagreb en avión, el trayecto entre el aeropuerto y el centro (unos 25 minutos) le hará pasar por el casco moderno de la ciudad (la zona de Novi grad), que compuesto principalmente de bloques de viviendas y vías rápidas no presenta mayor interés… En realidad, cuando se habla de Zagreb se piensa sobre todo en sus dos colinas –Gradec y Kaptol–, que en la Edad Media albergaban dos ciudades distintas y rivales (la episcopal y la feudal), ambas ceñidas por murallas destinadas a repeler las invasiones mogolas y turcas. Estas dos ciudades, hoy día reunidas, forman lo que se conoce con el nombre de “ciudad alta” (Gornji grad). A sus pies se extiende la llamada “ciudad baja” (Donji grad), construida en el s. XIX por el arquitecto vienés Hermann Bollé y que fascina por sus grandes plazas y sus palacios de inspiración neogótica. Para alojarse le recomendamos el Hotel Palace, situado en la espléndida plaza Strossmayer de la ciudad baja. Este edificio modernista de 1891 fue el primer hotel de Zagreb construido durante la Belle Epoque. (147 euros la habitación doble).

Lo que no se puede perder

La ciudad baja, sus palacios y hoteles de lujo, la ciudad alta, sus escaleras y funiculares, el museo de Arte Naïf, los artesanos, el parque Maksimir, el cementerio de Mirogoj, Sljeme y Medvedgrad y el pueblo de Samobor, a las afueras de Zagreb.


© E. Tresmontant / ViaMichelin

La ciudad baja

Nuestro consejo es que salga de la plaza Ban-Josip-Jelačić (el padre de la nación croata), animado centro neurálgico con un incesante ir y venir de tranvías, y comience su exploración de la capital con un pequeño paseo por la ciudad baja, cuyo trazado en forma de U le ha valido el sobrenombre de “la herradura”. Y, aunque no hagamos más que empezar, ¿por qué no tomar un café en la terraza del Hotel Esplanade? En los años 20 y 30, los pasajeros del Orient Express venían hasta él para cenar y bailar y todavía hoy sigue siendo el hotel de lujo más prestigioso de la ciudad.
Este barrio monumental compuesto de palacetes neoclásicos y neorrenacentistas ornados de atlantes, cariátides y Venus saliendo de entre las olas, es la expresión de la energía de una época (las dos últimas décadas del s. XIX) que, a punto de venirse abajo el imperio austrohúngaro, profesaba un auténtico culto a la noción de progreso. Lugares como el jardín botánico, el Museo Etnográfico, el Museo Técnico y el Museo Mimara (con obras de Rafael, Velásquez, Rubens y Rembrandt) merecen por supuesto una pequeña visita, pero la zona más bonita de Donji grad sigue siendo la plaza del mariscal Tito, en cuyo centro se alza el Teatro Nacional Croata, levantado en 1895. Una vez aquí le invitamos a contemplar “La fuente de la vida”, obra en bronce del escultor Ivan Meštrović (1883-1962), el discípulo preferido de Rodin.

Artesanía en vías de desaparición

Estando como estamos en pleno proceso globalizador, todas las ciudades de Europa tienden a parecerse más o menos y en todas ellas solemos encontrar ya las mismas tiendas, las mismas marcas, los mismos restaurantes, la misma arquitectura…
 
Su estancia en Zagreb sin embargo le hará disfrutar del placer de descubrir objetos de artesanía que no encontrará en ningún otro sitio. Corbatas de seda (recordemos que la corbata, deformación del adjetivo “croata”, empezó siendo una prenda militar allá por el s. XVIII), sombreros, paraguas hechos a mano, corazones de pan de especias, velas, mostaza, galletas a la pimienta, aguardientes, jabones 100% naturales y, cómo no, estilográficas de marca Penkala (Slavoljub Penkala inventó el bolígrafo en Zagreb en 1906). Encontrará asimismo una infinidad de zapateros y fabricantes de calzado de lujo (como Renato Bočak).
 
Pero lo más llamativo sin duda es la fábrica de cristal situada en el pueblo de Samobor, 33 km al oeste de Zagreb. Vasos, botellas, fuentes, jarrones… Cada objeto está fabricado con un cristal purísimo y exclusivamente a mano. Los motivos son de inspiración mayormente modernista y la relación calidad/precio (50% más barato que en el resto de Europa) no tiene competencia: una buena idea para regalar.
 
 


© E. Tresmontant / ViaMichelin

La ciudad alta

La joya de Zagreb es el barrio que se extiende en lo alto de la colina de Gradec, al cual se llega por medio de un funicular construido en 1890 (en la calle Tomićeva) o subiendo unas empinadas escaleras de madera conocidas con el nombre de “stube”.
 
Antes de subir, no deje de dar una vuelta por la calle Tkalčićeva, que discurre entre las colinas de Gradec y Kaptol. Esta calle antaño surcada por un arroyo que llegaba desde la montaña de Medvedgrad hacía las veces de frontera entre las dos ciudades rivales, la episcopal y la feudal, que llegaron a librar luchas encarnizadas. Prueba de lo cruento de aquellas refriegas es el nombre de una calleja adyacente, Krvavi most, literalmente “puente sangriento”. El paseo por Tkalčićeva es especialmente agradable por la mañana, con sus cafés y bonitas fachadas en tonos pastel iluminadas por los primeros rayos del sol naciente.
 

El paseo Strossmayer
© E. Tresmontant / ViaMichelin

Pero volviendo al barrio de Gradec, nosotros le aconsejamos que vaya poco antes de mediodía. Nada más bajar del funicular vaya hasta la torre Lotrščak, vestigio de las fortificaciones medievales. Cada día a las doce del mediodía, un empleado municipal tira una atronadora salva que deja una enorme nube de pólvora… La vista de Zagreb desde lo alto de la torre es sobrecogedora.
 
Gradec, con sus palacios e iglesias barrocos, sus farolas de gas, sus tejados multicolores y su paseo trazado en el emplazamiento de la antigua muralla, es un auténtico decorado de película que recuerda por momentos al histórico barrio de Malá Strana de Praga. Aquí, la farmacia más antigua de la capital se alza junto al más antiguos de los cafés (construido en 1825 en las inmediaciones de la plaza Illyrienne) y no lejos de la sede del gobierno. El paseo Strossmayer, abierto sobre el trazado de la antigua muralla, constituye un auténtico mirador con vistas a toda la ciudad baja. Pero si hay algo que no puede perderse es el Museo Croata de Arte Naïf, sin equivalente alguno en el mundo entero.


© E. Tresmontant / ViaMichelin

Dónde comer

En Zagreb, las especialidades eslavas se mezclan con acierto con las mediterráneas (estamos a tan sólo 170 km del mar). Pescados, risottos, platos de pasta, carne de caza, quesos frescos, setas, sopas de lentejas con garbanzos, jamones curados dálmatas, salchichones de Eslavonia, trufas de Istria, ostras del Adriático, ternera adobada con gnocchis, tortilla de boletus, galletas a la pimienta y dulces de crema (kremšnita) son los platos básicos de todo buen restaurante de Zagreb.
La ciudad goza además de un clima propicio al cultivo de la fresa y la ciruela ecológicas, que son una auténtica delicia. En el pueblo de Samobor, del cual ya le hemos hablado, podrá catar el Bermet, un delicioso aperitivo 100% artesano elaborado a base de vino, absenta y plantas. La familia Filipec que lo elabora fabrica igualmente una excelente mostaza cuyo origen se remonta a la época en que un puñado de soldados franceses de los ejércitos de Napoleón la llevaron consigo desde la ciudad de Dijon… Samobor es famoso también por sus aguardientes, sus cerezos, sus embutidos, sus kremšnita y sus corazones de pan de especias o de cera fabricados por el legendario Franjo Oslaković (estos corazones se regalan en navidad o para desear la bienvenida: una auténtica institución en Croacia).


© E. Tresmontant / ViaMichelin

Nosotros le aconsejamos probar al menos una vez el tradicional zagorski štrukli, declarado hoy día “bien cultural croata protegido”. Este hojaldre de queso de vaca fresco se hierve en agua antes de hornearlo con nata y se toma por lo general como primero. La carne guisada en una “peka”, una cazuela de barro, con verduras y patatas y calentada bajo las brasas es un plato sencillo y sabroso.
 
Para descubrir todas estas especialidades, dos restaurantes parecen despuntar entre el resto: el Dvorišće, especializado sobre todo en cocina del Adriático y situado en las inmediaciones de la plaza del mariscal Tito, y el Pod grickim topom, en la colina de Gradec y dotado de una terraza panorámica estratégicamente situada (calcule entre 25 y 35 euros/comida en ambos locales).

Información práctica

 
La Zagreb card (12 euros) da derecho a utilizar todos los tranvías y autobuses durante 72 horas.
 
Agenda de direcciones:
 
Hotel Palace
 
 
Paraguas hechos a mano
Ilica 49, 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 4847417
 
 
Sombreros hechos a mano
P.T.O. Cahun
Pod zidom 8, 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 4814974
 
Zapatos hechos a mano
Renato Bočak
Ilica 53, 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 4846453
 
 
Jabones ecológicos
Ulola
J.Vogrinca 18, 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 3833 193
 
Plumas y bolígrafos Penkala
 
 
Museo Croata de Arte Naïf
Ulica sv. Ćirila i Metoda 3 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 485 1911
 
 
En Samobor:
Objetos de cristal hechos a mano
Kristal-Tuk
Langova 63, 10 430 Samobor – tfno. 00385 (01) 3367 101
 
 
Corazones y velas hechos a mano
Franjo Oslaković
Perkovčeva 17, 10 430 Samobor – tfno. 00385 (01) 3360 032
 
Aperitivo Bermet
Familia Filipec
Stražnička 1 a, 10430 Samobor – tfno. 00385 (01) 3364835
 
Restaurantes:
 
Dvorišće
Obrtnički prolaz 7, 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 4811400
 
 
Pod grickim topom
Zakmardijeve stube 5, 10000 Zagreb – tfno. 00385 (01) 48-33-607
 
Inicio
Cargando...

Turismo, Hoteles & Restaurantes

Turismo

Los lagos Enol y el Ercina conforman uno de los enclaves más famosos y más visitados.
La prosperidad de la que antiguamente disfrutara la ciudad de Glasgow provenía de sus astilleros en el Clyde.

Ofertas especiales del otoño

Oferta especial en habitación doble Ecolo con desayuno incluido, desde 
165 €/ hab

Oferta Especial habitación Doble (2 horas gratis de bicicleta), desde
86 €/ hab
Oferta especial habitación doble, Wireless Internet gratuito, desde
123 €/ hab

Oferta especial habitación double desayuno incluido,  desde
160 €/ hab

Gastronómia

Andrée Rosier es la primera mujer en conseguir la ansiada distinción de Mejor Obrero de Francia…
El Mercado de la Boqueria de Barcelona es uno de los mejores mercados de Europa...
 
El recinto amurallado de Buitrago del Lozoya, de casi un kilómetro de largo, es el más importante y mejor conservado de la Comunidad de Madrid. Es posible recorrerlo en su mayoría y disfrutar de fantásticas vistas del entorno natural y del casco antiguo de la ciudad.